Jueves, 26 de noviembre de 2020    
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Merimee

Una Carmen, que no es tal pero que rompe moldes

Ubicado en la calle del shopping más "moderno" de la capital, acaba de nacer , Mérimée, una gastrococtelería de la que lo primero sorprende es su luminosidad y su decoración, aparentemente desenfadada, pero muy estudiada, para que todo resulte agradable, y fácil para todos,
Actualizado 13 enero 2012
Redacción Ocio

Y casi lo mejor de todo es que la aventura la corre un joven empresario, Pedro Sanchez  recién llegado, aunque con la experiencia  de lo que es este negocio, aprendida  desde pequeñito. Quizá por ello  todo funciona como si el local llevase aberto varios años.

Sánchez, responsable de  este singular multi-espacio, enemigo de toda prodigalidad ostentosa y de toda exuberancia desmedida, con el único propósito de “conseguir un espacio versátil para disfrutarlo a cualquiera hora del día”. Y resulta fácil que  así sea.  Aunque de un parte de ello, la coctelería merecerá un tratamiento aparte, puesto que ya su carta es digna de figurar entre las mejores que uno haya visto.

En lo gastronómico, Mérimée apuesta por la cocina de mercado con presentaciones muy cuidadas y divertidas junto a  un servicio exquisito que cuida hasta los detalles decorativos cuando distribuye en los platos las raciones  mas pequeña . Nuestro  almuerzo comenzó  con un  Milhojas de  pulpo a la gallega, , francamente suave y que desapreció  en un satiamen dada la hora a la que iniciamos  esta aventura gastronómica que, como pueden suponer coincidía con las dos de la tarde.  A continuación  aparecieron sobre la mesa compartida unas croquetas de jamón  y otras de setas, unos garbanzos con voletus,  una tempura de espárragos trigueros con jamón ibérico,  unos rollitos vietnamitas de verdura, un salmorejo con huevo duro y lascas de jamón. De todos ellos el mejor comentario  es que repetimos de salmorejo, porque el  de la degustación nos supo a poco. Pese a todo,  una pequeña critica, la besamel de las croquetas es  susceptible de mejora.

A continuación y siguiendo  el modelo de la casa probamos una merluza rebozada, que lo se la salta un torrero, y menos el de “la Carmen” y un solomillo, que necesita de algo mas de tiempo en la cámara, para ser perfecto
Todo ello  regado con un verdejo muy agradable, de los nuevos vinos que se elaboran en esa zona y un tinto Tarsus, originario de Burgos , que por cierto requiere abrirlo  y dejarlo airear un poquito pues le falta tiempo de botella.  En este punto hay que recomendar que se le de una vuelta a una carta de vinos muy justa, cuando el local puede ofrecer  algo mas.
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El establecimiento se organiza en dos plantas creando distintos ambientes, la principal de 4 metros de altura, se presenta como un confortable restaurante, con una bancada de sillones y pequeños sofás individuales para un almuerzo más formal y al fondo de la sala se ubica la zona de coctelería presidida por una barra con destellos dorados y taburetes altos con formas que preservan la intimidad de cada cliente. En la plata baja, unida por una increíble pared de piezas ensambladas que dan vida a luces y sombras, se recrea un espacio más intimista, con mesitas bajas y espectaculares sillones, que cobra vida de noche con aromas y velas.
En resumen, un local que con un par de pequeños toques puede ser el “dueño” de una zona de Madrid necesitada de buenos restaurantes  y locales  donde disfrutar de una buena  copa, de las que hablaremos otra semana

Merimee
Fuencarral, 61
Teléfono: 91 116 67 02


Horario: de lunes a domingo de 9:00 h a 2:00 h. Los viernes y sábados el horario de cierre se amplia hasta las 02:30 h.
Precio medio: 20-25€
Precio medio cócteles: 10€