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Otra nueva gran mentira: los agro-transgénicos

La biotecnología es la base de la mejora genética y sus técnicas, indudablemente, mas seguras y mas rápidas que las clásicas o convencionales. El problema, y de ahí, que Isidro Garcia y Cronica empiecen a dedicarle buena atención a este tema, es que Europa, y por tanto España, se han dejado ?engañar, manipular, o llámelo usted como quiera?, y hoy, nuestro retraso respecto a otros países es de mas de diez años.
Actualizado 30 diciembre 2007
Isidro García
La biotecnología es la base de la mejora genética y sus técnicas, indudablemente, mas seguras y mas rápidas que las clásicas o convencionales. El problema, y de ahí, que Isidro Garcia y Cronica empiecen a dedicarle buena atención a este tema, es que Europa, y por tanto España, se han dejado ?engañar, manipular, o llámelo usted como quiera?, y hoy, nuestro retraso respecto a otros países es de mas de diez años. Como se sabe, la mayoría de las mejoras genéticas que se han producido en la historia de la Humanidad proceden de la paciencia sin límites de los agricultores que nos han precedido, y que, actuaban, exclusivamente, basándose en su intuición. La única diferencia entre la moderna biotecnología y la milenaria manipulación genética esta en las técnicas utilizadas. En este sentido, la mejora tradicional, a falta de un mejor conocimiento de los mecanismos moleculares que determinan la conformación de los seres vivos a partir de una constitución genética, dependía, exclusivamente, del azar, de que la suerte produjera el resultado que se buscaba o, por lo menos, un resultado que mejorara lo inicial. Ejemplos, cientos y cientos conocidos de todos. Sin embargo, la ingeniería genética moderna, gracias a los avances que la ciencia ha hecho en el conocimiento del funcionamiento molecular de los sistemas genéticos de los seres vivos, permite las modificaciones con una gran precisión y una mínima alteración. En realidad, solo se altera aquello que es imprescindible para la modificación. Ahora bien, mientras en la Unión Europea continuamos deshojando la margarita sobre si esta tecnología es o no beneficiosa, el resto del mundo avanza a una velocidad, a un ritmo espectacular Para colmo de males, a la discusión filosófico/mediática se une la lentitud de la burocracia agrícola de los distintos Gobiernos y de la propia Comunidad Europea. ¿Cuáles van a ser las consecuencia de todo esto? Tremendas. Por citar un caso basta el del maíz. El conflicto actual entre la Unión Europea y los países exportadores de maíz y soja transgénicos juega a favor de sus promotores y de los USA. La realidad es que será tremendamente perjudicial para Europa. Los plazos fijados para que la UE modifique su actual forma de proceder, se acaban, próximamente y las sanciones por parte de los países que exportan normalmente estos productos ?USA, Brasil y Argentina- pueden ser durísimas para la economía europea. Cuando, finalmente aceptemos la agro-biotecnología, porque así ocurrirá mas tarde o mas temprano, nuestro retraso respectos de estos países en ele desarrollo de nuevas tecnologías será de muchísimos años. Como ha anunciado la Comisaria de Agricultura, el retraso de las autorizaciones de OMG`s que dan origen a las variedades transgénicas del maíz pueden tener consecuencias dramáticas para la ganadería, para los productores de carne europea, por el coste de los piensos. Este es un simple ejemplo. Ni mencionar los problemas de la soja u otras materias primas. Ya habrá tiempo. La realidad es que, al final, como siempre? ?pagaremos todos estos desatinos los de siempre, los sufridos y expoliados ciudadanos de a pie, las llamadas y nunca bien ponderadas clases medias.