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Cumplir con Kioto o como fabricarse la propia tumba

La historia de la progresía que nos gobierna se escribe con letra invisible. Es decir, cuentan lo que quieren, se comprometen a lo que les da la gana y luego, en el papel no queda nada, o casi nada. Sino que se lo pregunten a sus aliados catalanes. El problema es que ese sistema no es valido en Europa, no sirve ante la realidad gobernante, denominada ?Bruselas?.
Actualizado 21 marzo 2008
Isidro García
La historia de la progresía que nos gobierna se escribe con letra invisible. Es decir, cuentan lo que quieren, se comprometen a lo que les da la gana y luego, en el papel no queda nada, o casi nada. Sino que se lo pregunten a sus aliados catalanes. El problema es que ese sistema no es valido en Europa, no sirve ante la realidad gobernante, denominada ?Bruselas?. Así, al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, bueno a lo que salga después de esta largas vacaciones ecológicas y bucólicas, se le acumulan los deberes en materia medioambiental. Su política energética va encaminada a cumplir en lo máximo posible con el Protocolo de Kyoto para 2012, pero cuando resulta imposible cumplir lo del 2012 la Comisión ha elevado el listón y le ha puesto nuevos deberes para 2020. Tras el anuncio, representantes del Gobierno español se apresuraron a decir que los objetivos marcados por la Comisión Europea ?son ambiciosos pero alcanzables?. Lo cierto es que las expectativas para España no son nada halagüeñas, máxime cuando un informe de Bruselas ya ha alertado de que, con las actuales políticas medioambientales, España ni siquiera podrá cumplir con el Protocolo de Kyoto, que pide que las emisiones de CO2 no excedan en un 19% a las de 1990. Para hacernos cargo de lo que dicen los funcionarios europeos basta con saber que el incremento de nuestras emisiones ha seguido la siguiente evolución: 1996 +7% 1997 +15% 1998 +18% 1999 +28% 2000 +33% 2001 +33% 2002 +39% 2003 +41% 2004 +48% 2005 +52% 2006 +48% Ya puede Clos patalear ante los comisarios europeos y pedir árnica, que lo que tendría que pedir es clemencia, porque claro para cumplir los objetivos de Kioto o la nueva propuesta de Barroso es preciso que nuestro país reduzca un 10 % sus emisiones de gases contaminantes y producir un 20% de energía, a través de energías renovables de hoy al 2020, es decir mas que doblar la actual producción que se sitúa en le entorno del 8%. Pero lo mas divertido de todo esto es que si se analiza como producimos ese 8% de energía con ?orígenes verdes? la risa que le entra a uno se puede convertir en un ataque mas que preocupante. Ese ?enorme porcentaje de generación de energías? se desglosa de la siguiente manera: Eólica 1,4% Hidráulica 1,71% Biomasa 2,90% Biogas 0,20% Biocarburantes 0,40 Residuos Urbanos 0,30 Solar Fotovoltaica 0,03 Geotérmica 0,01 ¿Saben las autoridades de una y otra parte de lo que hablan? Porque contemplando los frios datos a uno se le ponen los pelos de punta. ¿Quién es el loco, ellos o nosotros? Pero los objetivos, tanto de uno como de otro son imposibles de alcanzar o cumplir, se pongan como se pongan. Eso si, nuestros chicos, los chicos del Gobierno que sea sacarán pecho, se creerán los mas ecológicos del mundo y firmaran todos los convenios que les pongan por delante. Lo gracioso es que el incumplimiento cuesta un dineral y la pregunta es ¿se lo descontarán de la nómina?¿les pedirán responsabilidades y les despedirán? Estamos seguros de que si se tratase de jugarse su dinero, firmarían estos acuerdos sin entender lo que cuesta o como se pueden cumplir los compromisos. Ya esta bien de que los funcionarios estén exentos de responsabilidades. Porque esa y no otra es la razón por la cual los ?grandes contaminadores? no firmen compromisos ?progres? que su industria no podría soportar o que sus votantes no admitirían. Mientras aquí todo vale con tal de quedar bien con cuatro indocumentados que no representan a nadie, pero que aparecen en los papeles impresos como si fuesen los grandes defensores de un mundo nuevo, mas limpio, mas verde, pero, como sigamos así paupérrimo.