Viernes, 18 de enero de 2019    
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ANFIBOLOGÍA CALCULADA O ATAQUE DE RESPONSABILIDAD

¿Qué le ha ocurrido a nuestro feliz y orondo ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en las últimas semanas? Como todos ustedes habrán comprobado el ministro Arias, desde hace unas semanas, es todo un derroche de humildad en sus declaraciones públicas cuando trata de la próxima PAC.
Actualizado 6 junio 2013
Redacción Agrolibre

Ha pasado en quince días, en todas sus declaraciones oficiales, desde la euforia más desbordante por  los logros conseguidos¿?, a un derrotismo, absolutamente comprobable, conforme nos vamos aproximando a la solución final del problema PAC. Y la pregunta que hoy nos hacemos, sin ninguna doble intención es si,  este cambio  de actitud, obedece a una nueva forma de proceder ciertamente  calculada o si, por el contrario, responde, por fin, a una transformación personal absolutamente deseable.

El Ministerio de Agricultura sigue con la idea, ante el enorme problema de la exigencia comunitaria en relación con la denominada convergencia interna, de definir nuevas regiones para la aplicación de la próxima PAC,  para lograr que, el importe de las ayudas que se reciban, sea lo más parecido al actual evitando así, “ trasvases de fondos de un sistema a otro” .Para ello, nos dicen, adoptaremos un criterio nacional “de acuerdo con las Comunidades Autónomas”¿?

Hemos conseguido ya¿?, certifican con cierto orgullo, nuestro objetivo inicial, según nos dicen ahora, que consistía en “asegurar el presupuesto de la futura actividad agraria” aunque, rectifican de forma inmediata, "las negociaciones y los subsiguientes acuerdos definitivos aún no están cerrados, están pendientes del Consejo de Ministros que se celebrará en Luxemburgo a finales del presente mes de junio".  Posteriormente en un nuevo ejercicio de ingenuidad¿?, el ministerio nos anuncia que, tras los acuerdos PAC definitivos, presumiblemente en los primeros días del próximo mes de julio, "se  enviará un cuestionario a todas las comunidades autónomas y a las organizaciones profesionales agrarias para que conozcan los contenidos del acuerdo, como si no lo conocieran en directo y  posteriormente, convocar una Conferencia Sectorial para hablar del reparto".

En el terreno de las últimas "ocurrencias", un poco tardías ciertamente,  algún que otro u otra Presidente/a  de Comunidad, como en este caso la "super presente" y "super ingeniosa" Cospedal, ha planteado hace unos días a Ciolos, Comisario europeo de la cosa,: "la posibilidad de la financiación público-privada en el ámbito de las ayudas europeas, para que no tengan que ser financiadas por el Estado miembro o la región a la que va destinadas, sino que pueda haber una parte de financiación privada por parte del agricultor o ganadero y así de esta manera los fondos europeos podrían dar mucho más de sí y ser más rentables". ¡Qué les parece la salida!

Pero todo lo que está ocurriendo, a última hora era, absolutamente esperable porque el Ministro ha jugado a decir siempre, en todo momento, lo que creía que le era de utilidad y a ¿mentir?, mejor a callar todo aquello que le podría suponer algún quebranto en su popularidad, aquello que le apartaría de sus más preciadas ilusiones, de una Comisaría europea.

Nadie ha dicho nunca en los años pasados, en ninguna ocasión, a los agricultores perceptores del "pago único" que, necesariamente, con la entrada en vigor de la nueva PAC, pase ya lo que pase, se aprueben o no todas o parte de las reivindicaciones españolas, van a cobrar como "pago básico" y como máximo, en el más favorable de los supuestos,  el cincuenta por ciento, (50%), de lo que venían percibiendo. Ningún responsable agrario, ni oficial ni privado, y eso que era aplicar simplemente la "cuenta de la vieja", ha comunicado a sus asociados o a sus ciudadanos que para mejorar ese 50%, antes anunciado, era necesario  incurrir en unos costes desmedidos ejecutando cuantas sandeces se les ocurra a los promotores del "enverdecimiento", aún las están pensando, o renunciar a superficies productivas minorando las producciones con alternativas, ficticias y obligatorias, de cultivos, o ser joven agricultor, o vivir en una zona desfavorecida, o... ..., cualquiera otra gansada, aún pendiente, para justificar lo injustificable, para demostrar a la ciudadanía europea que las ayudas no son ayudas que son necesidades para una adecuada "sostenibilidad del sector" y una mejora en la calidad medioambiental de la población... ... ¿me siguen?.

 Nadie ha comentado jamás estas nuevas y costosas obligaciones  ni que, derivadas de ello, si al final se consigue, aún no sabemos bien el por qué, limitar las "superficies elegibles españolas",(mantener la posición de unos evitando la entrada de otros), desacelerar la" convergencia externa",( conseguir que los últimos países llegados a la feria UE admitan esperar, unos añitos más, a entrar de lleno en el reparto de la tarta), la permanencia de los presupuestos comunitarios y entre otros muchos condicionantes evitar la "convergencia interna",( nueva lucha definitivamente discordante entre todas las comunidades españolas... ... ya lo verán), alcanzaríamos una cierta igualdad, calculable en un máximo del 70%, con la situación actual de los perceptores de ayudas. 
 
Y claro es que, por lo vivido y nuestra propia experiencia, ninguno de nuestros dirigentes agrarios, públicos o privados, se han caído de ningún caballo en su largo camino de conversión a la inacción, nuestros dirigentes agrarios han estado al menos en los dos últimos años jugando a la ambigüedad, al retruécano, a la imprecisión calculada y en numerosas ocasiones a la ocultación y ahora, al ver llegar el final de sus dilaciones y ante la necesidad de presentar la verdad desnuda a los empresarios agrarios, empiezan a presentar dudas, promueven nuevas ingeniosidades y comienzan a  culpar a la UE, de forma innominada, de las desviaciones que necesariamente ocurrirán con sus promesas.

Por supuesto que se ha conseguido lo que podía conseguirse, incluso pensamos que algo más de lo que cabía esperar, pero las maneras de actuar han sido totalmente infaustas, desdichadas, calamitosas, siempre han obedecido a un perfecto cálculo anfibológico. Esperemos que ahora, cuando se concreten las medidas de aplicación de la nueva PAC, no se produzca el "desmadre" autonómico nacional.