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¿Lograra algo Obama con su plan?

La decisión de Estados Unidos de reducir sus emisiones de carbono en un 32 % en 2030, respecto a los niveles que producían sus centrales termoeléctricas en el 2005, anunciada por el presidente Obama, ha despertado quizá, demasiadas expectativas sin que se sepa muy bien hasta donde puede llegar a ser real su plan y que incidencia tendrá sobre los demás países. Hasta Arias Cañete lo ha aplaudido
Actualizado 6 agosto 2015
Redacción Agrolibre
Las razones de este optimismo express,  van desde el efecto que tendría esta reducción en el aumento de la temperatura, hasta el espaldarazo que les da este anuncio a las discusiones diplomáticas en la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático, de diciembre de este año en París,
Países que más contaminan  (en toneladas de CO2)
1. Estados Unidos : 2,530 millones
2. China : 2,430 millones
3. Rusia : 600 millones
4. India : 529 millones
5. Japón : 363 millones
6. Alemania : 323 millones
7. Australia : 205 millones
8. Sudáfrica : 201 millones
9. Reino Unido : 192 millones
10. Corea del Sur : 168 millones
El anuncio esta muy bien como declaración de principios pero, hay que recordar que después de China, Estados Unidos es el mayor responsable de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Sin embargo, si se calcula estas emisiones por su población, ocupa el primer lugar en contaminación. Es decir la potencia norteamericana aporta el 14, 4 % de los gases que se liberan a la atmósfera, según el último informe de Naciones Unidas. Su sector energético es el máximo culpable: emite el 12,4 %. Por estos motivos, que el país  apueste por  una reducción significativa tendrá un gran  impacto en el ambiente global.

Algunos expertos consideran que el plan de Obama es revolucionario, porque impacta directamente sobre el sector energético, que emite el 12,62 % de las emisiones globales, debido a que la reducción la tendrán que hacer las centrales termoeléctricas respecto a los niveles del 2005. Con este plan se les abriría paso a las energías renovables, en un país donde se mantiene fuerte la explotación carbonera. La meta del presidente Obama es que cada familia logre ahorrar 85 dólares en sus cuentas mensuales de energía con las nuevas formas de producción.
Además, cada Estado deberá presentar una versión inicial de sus emisiones de contaminación y a partir del 2020, los que mejoren sus metas serán premiados con bonos que podrán intercambiar con otros Estados, que sí excedan sus límites de emisiones.
En lo que todos coinciden es en que  la decisión de Obama “es de lejos el plan más ambicioso que hasta el momento un país haya presentado” para la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático de París ,  en donde se definirá el objetivo de reducción de emisiones globales para evitar que la temperatura del planeta aumente menos de dos grados centígrados de aquí al 2050.

Sin embargo, los críticos también abunda y  señalan que la decisión de Estados Unidos “es lo mínimo que este podía hacer” teniendo en cuenta sus niveles de contaminación. Incluso  el  Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) aplaude el propósito del país americano, y con esa disculpa aprovecha e insta  a que también haya cambios en la política de la Unión Europea.  Pons-Deladrière, directora de política europea de WFF, explica que el Viejo Continente “está quedándose atrás en cuanto a la restricción de las emisiones del sector del carbón”.
Y es que desde el primer período de Obama se esperaba que sus promesas electorales  respecto al cambio climático se tradujeran en leyes, pero ante la oposición política de los republicanos, solo es ahora cuando el presidente puede cumplir con lo anunciado a sus votantes. El reto político será defender este plan ante las acciones de sus opositores, quienes ya comenzaron a generar mal ambiente entre los gobernadores locales para que no se cumplan. Es decir la propuesta, de momento, solo esta en el papel.

La propuesta de Estados Unidos recoge, años después, la renovación del Protocolo de Kioto, firmado en 1997, que comprometió a cerca de 30 países industrializados, por ser los más contaminantes, a reducir sus emisiones. Sin embargo, con los avances científicos de las últimas décadas y los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, es público  que se siguen teniendo años más calurosos (de hecho, junio pasado fue el de temperatura más elevada en los últimos 70 años, según la Nasa) y que la participación de los países en desarrollo es cada vez más importante. Es decir, ya los países grandes no son los únicos responsables del sobado cañlentamiento del Planeta azul.
Por eso desde el 2013,  después de la reunión anual de Naciones Unidas por el Cambio Climático en Varsovia, se determinó que cada país, con autonomía, debía determinar lo que podía contribuir, y a eso se le denominó los INDC (Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional). Hasta el momento 48 países, de los 195 de la convención, han presentado sus INDC.