Jueves, 20 de febrero de 2020    
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Una Ministra en funciones.

Tras el "fiasco" de los partidos políticos tradicionales en las pasadas elecciones generales y en concreto el fracaso del partido en el poder que le dificulta y quizás le impida formar un nuevo gobierno, nos encontramos en la actualidad con un gobierno "en funciones", un "ejecutivo interino" que, en principio tiene sus facultades un poco recortadas.
Actualizado 7 enero 2016
Redacción Agrolibre
No sería de recibo ni posible suponer que lo que no ha hecho en cuatro años de actividad lo procure resolver en las pocas semanas o meses que le resten de interinidad.
Así que, en lo que nos ocupa, en lo que se refiere al sector agrario, tenemos una Ministra interina, que aunque ausente desde hace algún tiempo por sus nuevos trabajos para conseguir el ¿ascenso? al Congreso de los Diputados como número tres por Madrid, enorme premio conseguido quizás por su labor al frente del Magrama donde ha demostrado una enorme profesionalidad, no tiene más remedio que volver unas semanas o meses al viejo caserón de Atocha.

¿Es malo para los agrarios tener un Ministro en funciones? Para nosotros, en las circunstancias actuales no solo no es malo sino que es, creemos, absolutamente beneficioso.
Nosotros pensamos que, con unos presupuestos de actuación ya aprobados que incluso podrían prorrogarse hasta el año 2018, un equipo de directores muy profesionalizado, como el que actualmente tiene el Ministerio, unas organizaciones profesionales cercanas a la labor desarrollada, unas propuestas agrarias de gobierno realizadas por los partidos políticos antes de las últimas elecciones, absolutamente infumables, unos temas pendientes totalmente detectados y solucionables de forma profesional y el convencimiento de que para el desarrollo de un sector económico la política debe ausentarse de cualquier solución, el sector debe desarrollarse sin limitación alguna dure lo que dure la interinidad actual.

No olvidemos que, hoy ya, los grandes temas de política- agraria, aquellos que otrora eran sentenciados y decididos a nivel nacional,  se sustancian en Bruselas y son de obligado cumplimiento para todos.
Cierto es que, aunque se impone una corrección en sus funcionamientos,-(este primer año de aplicación ha sido ciertamente conflictivo)-,  tenemos PAC para unos años; que como siempre, como cada década la sequía, tras años de una cierta bonanza pluviométrica, nos ataca de nuevo con posibles e importantes mermas en cereales, oleaginosas y hortalizas de invierno, que hay que resolver vía mercado y con actuaciones absolutamente privadas, la volatilidad de los precios de las producciones agrarias, que deben superarse de forma definitiva los problemas derivados del veto ruso y de los acuerdos con Marruecos porque los agricultores y ganaderos europeos y españoles han pagado, siendo ajenos al tema y sin deber hacerlo, las facturas de crisis geopolíticas,-( por ejemplo la prórroga de un año del veto ruso a los alimentos perecederos procedentes de la Unión Europea, anunciada en junio de 2015, muy negativamente en las cotizaciones de frutas de hueso y el porcino)-, que…..

pero  como pueden ustedes comprobar todos los asuntos pendientes, a nivel de decisión nacional,  son estrictamente técnicos  por lo que, al menos nosotros, concluimos en lo innecesario del político agrario gubernamental al uso. 
Creemos en la libertad de mercado y en que los poderes públicos intervengan lo menos posible en los desarrollos empresariales, agrarios o no, así que una vez establecidas las reglas del juego, la PAC y los Presupuestos  en nuestro caso, que  sí deben estar perfectamente definidas, lo mejor sería incluso la desaparición de cualquier árbitro.

Por ello, aunque en la actualidad tenemos una Ministra interina, una Ministra en funciones, pues …estamos incluso contentos porque la situación, lejos de ser caótica, puede ser beneficiosa y muy demostrativa para todos.