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BIOCARBURANTES: ¿MORDIDA O SANCIÓN? APLÍQUESE LA DOCTRINA ROMANONES

El Diario El Mundo nos dice el 11 de Mayo de 2008 en dos titulares relacionados con los biocarburantes que: • La Unión Europea busca al culpable de la subida del precio de los alimentos. • Guerra abierta entre "petroleros" y "bioproductores". Y mientras se encuentra al culpable y se cierra la guerra, la Sociedad, víctima inerme, sigue sufriendo las consecuencias de tanta estupidez.

Actualizado 31 mayo 2008  
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Isidro Garcia
  

•  Guerra abierta entre "petroleros" y "bioproductores".
Y mientras se encuentra al culpable y se cierra la guerra, la Sociedad, víctima inerme, sigue sufriendo las consecuencias de tanta estupidez.Sin reservas estratégicas, -¿porqué son obligatorias en petróleo y no en alimentos básicos?-, en un mercado en frágil equilibrio, que se altera sustancialmente, si algún país como U.S.A, 44% de la producción mundial de maíz, destina parte importante de su producción a etanol, o Argentina y Brasil, su soja a biodiesel, los precios de todos los alimentos básicos se disparan necesariamente; esas materias primas, limitadas, interdependientes y globalizadas a nivel planetario, se queman, (en 2007 cerca de 107 MTm. de cereales fueron utilizados para la producción de etanol), para producir biocarburantes cuyos balances energéticos y medioambientales son más que dudosos, y para cuyo fomento de producción ¡y consumo obligatorio! sólo es posible con el derroche de cientos de millones de euros al año.

En esa guerra abierta, buscando culpables, la Sociedad española, si consume biocarburantes, debe soportar una “mordida fiscal”, y si no consume debe sufrir una “sanción medio ambiental “por no consumirlos”. ¡Vaya esperpento!. Ah, y los políticos, gobierno y oposición a lo suyo, pero ¡que es lo suyo!.

                    

En reunión de Abril/08 los Ministros de Medio Ambiente de la O.C.D.E –olvidando las esperpénticas ineficiencias económicas- señalaron que, los biocarburantes en su producción deben responder a criterios medioambientales, desarrollo sostenible, libertades sociales etc. etc. etc., y no comprometen el abastecimiento y los precios de los alimentos básicos. ¡La gallina!. ¡Naturalmente!, eso y mucho más, pero en serio, –incluida la grave ineficiencia económica- lo venimos escribiendo nosotros desde hace más de dos años y no somos Ministros.

Esta reunión de los Ministros de Medio Ambiente es una más de las múltiples que sobre los biocarburantes, ahora, con retraso, tras años de errores, se celebran a nivel mundial, -O.N.U., F.M.I., O.C.D.E., Banco Mundial, etc. etc. etc.-, y en las que como denominador común se empieza a considerar que el fomento de la producción de alimentos básicos para obtener biocarburantes es un grave error que no puede permitirse la Humanidad. “Es un crimen para la Humanidad”. “Eutanasia de los pobres”, etc. etc.

Lamentablemente, y a pesar de la gravedad del problema, todavía muchas de las decisiones, en lugar de ser contundentes, al menos por respeto a los más pobres, van dirigidas a la proliferación de Comisiones y Organismos encargados de certificar orígenes, trazabilidad, sostenibilidad, etc. etc. etc., “desde el campo idílico hasta el verde surtidor”. Una extravagancia.

El elevado precio de las materias primas, el rechazo de la Sociedad a que una parte importante de sus alimentos básicos sean destruidos, subvencionados con cuantiosos fondos del depauperado erario público, para producir unos biocarburantes, cuyos balances energéticos y medioambientales están en entredicho, -los económicos, sociales y alimentarios son esperpénticos-, van a provocar que, decisiones extravagantes, como la singular obligación de incorporación, mezcla o sustitución, todo es lo mismo, de bioetanol y biodiesel a las gasolinas y gasóleos, impuesta por la ley 12/2007, a partir del 01/01/09, sea difícilmente cumplida y que pueda producirse, -ver Agrodigital.com de 05/05/08-, que, “de mantenerse el objetivo de incorporación de biocarburantes en la automoción”, sea mucho más rentable para las empresas petroleras pagar las sanciones por incumplir la incorporación que, tratar de hacerlo con un material escaso y caro”. ¡Vaya esperpento!.

La incorporación y consumo obligatorio establecido por la ley 12/2007 es la llave para abrir la bonificación fiscal del impuesto especial sobre hidrocarburos, 0,37 €/ltr., carísima “mordida fiscal”, milmillonaria, prevista en la ley 22/2005 contra los Presupuestos Generales del Estado, a cargo de toda la Sociedad española, “mordida” que “pretende” evitar la multa por no cumplir el singular Kioto, los altos precios del petróleo, la inexistencia de un mix energético competitivo etc. etc. etc. Ahora bien, aclarado que todo es mentira, salvo lo del mix y un Kioto singularmente oneroso en miles de millones de euros durante el período 2008-2012 para España, del que provienen estos y otros lodos como el precio de la electricidad, la falta de competitividad, etc. etc., podría pensarse que, no habiendo oferta de biocarburante no puede obligarse a su consumo y, así, no tendríamos que pagar “la mordida fiscal”. Lógico ¿no?. Pues no; en este esperpento sin límites de los biocarburantes, sustentado contra viento y marea por una obligación de consumo y bonificaciones fiscales milmillonarias, esa “mordida fiscal” a pagar por consumir los biocarburantes está contraprogramada por una “sanción medioambiental” por si no se consumen. Es decir, se cierra el atraco, y consumamos o no consumamos pagamos. Veamos.

La ley 12/2007, sin debate alguno, a última hora, no sólo introdujo la obligación del consumo de biocarburantes a partir del 01/01/09, haya o no haya oferta, suficiente sostenible y “limpia”, en el mercado, para atender una ¡demanda fijada! por ley, sino que a la misma última hora, la z-bis, introdujo el correspondiente sistema sancionador, calificando como infracción muy grave, “el incumplimiento de las obligaciones que se establezcan relacionadas con el logro de los objetivos anuales de contenido mínimo de biocarburantes y otros combustibles renovables” (40.1.z-bis); añadiendo que “serán sancionadas las infracciones muy graves con multa de hasta 30.000.000 € (48.1.a)). ¡Que consumimos, pues “mordida fiscal”!; ¡que no consumimos”, pues “multa medioambiental”!. ¡Es un sistema perverso!.

¿Están preocupados los posibles infractores de la ley 12/2007?, pues parece que no. En el peor -el mejor para la Sociedad española- de los casos, pagan la multa y puesto que las tres principales empresas afectadas por la obligación de mezcla de biocarburantes controlan el mercado español de carburantes, mediante propiedad o abanderamiento, del orden del 80% de las estaciones de servicio de carburantes para el transporte, no es aventurado suponer que, incluso con cierta justificación moral, la sanción que se les imponga “por no lograr los objetivos que se establezcan” en la Ley y su desarrollo reglamentario, la repercutirán, directamente al usuario en el boquerel del surtidor, e indirectamente a toda la Sociedad, en particular a la más necesitada, a través del I.P.C., con el eterno argumento genérico de que la culpa es por el precio de los alimentos y del petróleo.

Concretamente en este caso es una mentira demasiado patente pues, la culpa es de la frivolidad e irresponsabilidad por fomentar y obligar a consumir unos % predeterminados de biocarburantes aunque no existen razonablemente en el mercado. Por cierto que el manoseado ejemplo brasileño no es extrapolable a España. Malasia tampoco.

Intelectualmente, con la “mordida fiscal” por el consumo de los verdes, bio, renovables etc. etc. etc. biocarburantes, la pobre poco dotada y Dependiente tía Sociedad -¡con la que está cayendo!-, por lo menos tenía la sensación de que con sus desproporcionados esfuerzos se sustituían negros contaminantes carburantes fósiles, se protegía el medioambiente, el desarrollo sostenible y no sabemos cuantas falacias más, pero es que con la “sanción medioambiental” por no consumir, la verde “mordida” se sustituye por una sanción, legal, pero atraco.

A pesar de todo, como inocentes e inermes contribuyentes, ante tanta estupidez nos inclinamos por la “sanción medioambiental” que es más barata que la “mordida fiscal”. ¡Mejor ninguna de las dos!. Al final habrá que aplicar la doctrina Romanones, y buscar una fórmula reglamentaria por la que no pudiendo consumir biocarburantes, por “no poder lograr los objetivos anuales de contenidos mínimo de biocarburantes”, quedemos exentos de la “mordida fiscal”, y además no seamos sancionados por no poder consumirlos por falta de desarrollo de la ley 12/2007. ¡Que lio!.

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