Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?

Suscríbete a nuetro boletín gratuito
Está usted en: Historia > Historia
La historia se repite

¿Dos fracasos? Tuberculina en 1890 e Hidroxicloroquina en 2020

En 2020 la Hidroxicloroquina ha sido presentada como cura efectiva para el Covid19.  En septiembre de 2020 algún defensor del tratamiento ha sido denunciado por promoverlo. En 1890 Robert Koch presentó la Tuberculina como terapia para la tuberculosis -enfermedad que en 2018 causó en el mundo todavía 1.500.000 muertos-. La euforia inicial de la prensa internacional de 1890 derivó en escarnio a Koch tras el fracaso.

Actualizado 10 septiembre 2020  
Compartir:  Comparte esta noticia en Twitter 
 Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Enviar  |  
Comentarios 0
Gonzalo Fernández de Navarrete y González Valerio
  
Pese a la reivindicación de que lo “científico” debiera ser irrebatible, los investigadores médicos– seres humanos al fin y al cabo- no suelen llegar a conclusiones coincidentes, y están sujetos a las creencias, influencias, rivalidades y errores propios de todo ser humano. Pese a la pretendida “cientificidad” de muchos estudios que se han  presentado a lo largo la historia, existen estrepitosos fracasos presentados bajo el amparo inicial de la ”ciencia”.
 
En nuestros días, la duda sobre la efectividad de la Hidroxicloroquina en el tratamiento del Covid19 tuvo precedentes hace 130 años que pueden servir de referencia con la Tuberculina como supuesta cura de la Tuberculosis.
 
Cada nueva generación humana se centra en intentar resolver los problemas que rodean su existencia. La propagación del coronavirus llamado Covid19 durante los primeros meses del año 2020 ha mostrado lo poco preparado que está el ser humano –incluso en los países más avanzados- para imprevistos.
 
Revisando la historia reciente, algunos elementos que pueden parecer extraños a una mayoría de la población mundial,  nos muestran cómo con el paso de los años y los siglos, la tecnología y las modas cambian, pero la naturaleza humana –que sí existe- es la misma.
 
La palabra “científico” ha sido utilizada en la historia para transmitir una sensación de algo que ha quedado demostrado, que es irrebatible, que se ha logrado establecer una indisociable relación de causa-efecto….
Significaría que a diferencia de la mayoría de las actuaciones humanas, lo que lleva el apellido de “científico” habría de considerarse un “hecho” frente a una mera “opinión” .
 
Ese término fue utilizado por el funesto ideólogo Karl Marx para vender su teoría social y económica como “científica”, algo que –en su violenta opinión- las anteriores doctrinas políticas, sociales y económicas no habían sido…
 
Lo cierto es que el siglo XX y todos los países que aplicaron las doctrinas totalitarias de Marx  demostraron “científicamente” –en datos irrefutables mostrando un pobre desarrollo económico y un atraso salvaje de libertades en la población de los países que adaptaron sus teorías quiméricas- que el marxismo “científico” era lo más aleatorio y atrasador. Fue el marxismo supuestamente científico lo más alejado de la ciencia que cualquier teoría económica y social hubiera visto nunca.
 
Es por tanto legítimo desconfiar de aquéllos que en política y en experimentos sociales se atribuyen ser “científicos”.
 
¿Pero cabría esperar que en el ámbito de la investigación médica –una ciencia teóricamente más “exacta” que las ciencias económicas y sociales- la palabra “científico” tuviera un significado diferente del que tiene en la política o en la economía?
 
El pasado 2 de Septiembre de 2020, un diario francés publicaba la siguiente información, en la que se confirmaba la denuncia ante el órgano  francés que rige a los médicos de su región, a un profesor muy mediático en Francia llamado Didier Raoult, por defender la utilización de un tratamiento como la Hidroxicloroquina, no validado científicamente en su efectividad contra la pandemia del Covid19:.
 
“Didier Raoult habría violado nueve artículos del código de ética médica. En cualquier caso, esto es lo que afirma la Société de Pathologie Infectieuse de Langue Française (Spilf), que presentó una denuncia contra el célebre profesor de Marsella ante el Consejo Departamental de la Orden de Médicos de Bouches-du-Rhône, según la información [del diario]  Le Figaro.”
Raoult es uno más, como el español Oriol Mitja, que a pesar de estudios contradictorios, siguen perteneciendo a los “fieles” creyentes que promueven el uso de  la Hidroxicloroquina para curar el Covid19.
 
Entre ellos los que se cuenta también a políticos como Donald Trump o Jair Bolsonaro, que “creen” en la efectividad de la Cloroquina y de la Hidroxicloroquina para tratar el coronavirus Covid19.
 
A finales del siglo XIX, un personaje mítico para los prusianos –hoy alemanes- , el Dr Robert Koch (1843-1910) –al mismo nivel que Louis Pasteur para los franceses- (ambos de una talla histórica infinitamente superior a la de Raoult o Mitja dada su contribución a la medicina)  fue el protagonista de una historia que le sumiría en el mayor descrédito a pesar de haber sido años antes quien descubriera el bacilo que causaba la Tuberculosis.
 
Robert Koch se transformaría en un “paria” para el mundo científico entre 1890 y 1905, a pesar de haber sido el investigador médico más prestigioso de Alemania entre 1882 y 1890, y uno de los más prestigiosos del mundo.
 
Aunque no es un caso exactamente comparable: nI Raoult ni Mitjá son los creadores de la Hidroxicloroquina que es un tratamiento preexistente contra la Malaria, (como sí  fue Robert Koch creador de la Tuberculina), ni tampoco han descubierto ningún bacilo relevante como si hizo Koch. Sin embargo puede servir de referencia la comparación de ambas situaciones con un intervalo de 130 años.
 
 
1882-1890: El caso de Robert Koch, del bacilo de la tuberculosis a la Tuberculina. De la gloria al infierno.
 
La utilización de ejemplos médicos históricos puede ayudarnos a discernir si todo lo producido por un “científico” es de resultado efectivamente “científico”, y por tanto quedaría demostrado sin posibilidad de ser rebatido.
 
El caso del médico alemán Robert Koch (1843-1910) puede ayudarnos a comprender  lo que está sucediendo en la actualidad con la Hidroxicloroquina.
 
Koch saltó a la fama mundial en la segunda mitad del siglo XIX, hace casi 150 años. El doctor Christoph Gradmann,  trabajando entonces en el “Instituto para Historia de la Medicina” de la Universidad de Heidelberg, escribió en 2001 un ensayo de gran interés cuyo título traducido al español es“ Robert Koch y las presiones de la Investigación científica : tuberculosis y tuberculina”
 
En su bien documentado texto se puede entender cómo el médico Robert Koch pasó a ser considerado el investigador médico de mayor prestigio de su época en Alemania, , considerado “el padre de la microbiología médica moderna”, cuando en 1882  descubrió el que luego fue bautizado “bacilo de Koch”, causante de la tuberculosis.
 
Sin embargo en 1890 pasó a ser poco menos que un “charlatán”,  cuando su medicamento para curar  la tuberculosis denominado “tuberculina” demostró no curar la enfermedad.
 
En 1882, la importancia del hallazgo del bacilo causante de la tuberculosis era enorme, porque en el momento del descubrimiento de Koch, la tuberculosis mataba de a “1 de cada 7 alemanes” según datos mencionados por el Dr Gradmann.
 
De hecho la tuberculosis según datos oficiales publicados en 2019 con la estadística del año 2018 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo.
 
“- La tuberculosis (TB) es una de las diez causas principales de muerte en el mundo.
- En 2018 enfermaron de tuberculosis 10 millones de personas, de las cuales 1,5 millones fallecieron a causa de la enfermedad.”
 
Todavía en 2018, los muertos por tuberculosis en el mundo fueron 1.500.000 personas, que de momento es un 66% mayor que el número de muertos –aproximadamente 900.000 según la estadística oficial de la universidad Johns Hopkins- que a fecha de la primera semana de septiembre de 2020 ha causado el Covid19  en el mundo.
 
Este dato de mortalidad contribuye a explicar la importancia que se atribuyó al descubrimiento del bacilo causante de la Tuberculosis por Robert Koch, una de las principales causas de muerte en 1882, y que sigue siendo una de las principales causa de muerte en el planeta Tierra en 2018, a pesar de los enormes avances que el descubrimiento del bacilo causante supuso para reducir la mortalidad desde 1882..
 
El Dr. Gradmann en su magnífico trabajo describe así el salto a la fama de Koch en 1882, que había tenido otros éxitos con la identificación de enfermedades bovinas:
 
La identificación de Robert Koch del patógeno de la tuberculosis en 1882 se considera su mayor logro científico. A los ojos de su amigo y colega, Friedrich.
Loffler, el descubrimiento fue un "evento que sacudió el mundo" que supuso inmediatamente la fama eterna, convirtiendo a Koch "de la noche a la mañana en el más exitoso y sobresaliente investigador de todos los tiempos.".
 
El que pudiera parecer un exceso en el halago a Koch por parte de Loffler, viene quizás influido por la rivalidad entre el alemán Robert Koch y el francés Louis Pasteur, que sobrepasó el ámbito meramente científico para llegar a lo político al ser cada uno de ellos transformados en héroes nacionales de su respectivos países, en un momento en que Alemania había derrotado a Francia en 1870, anexionando las provincias de Alsacia y Lorena. Los alemanes mitificaron a Koch, mientras que los franceses pretendieron minimizarlo aupando a Louis Pasteur a ese rango de investigador más sobresaliente de la historia…
Sin embargo en 1890 ni siquiera los valedores alemanes de Koch pudieron defenderlo ante el fracaso de la Tuberculina como remedio para la tuberculosis.
 
Fallecería Robert Koch  en 1910, y de nuevo volvería a ser honrada su memoria.  En 1912,  el centro de investigación médica más importante del imperio alemán, fundado en 1891, y hasta entonces llamado “Real Instituto Prusiano de enfermedades contagiosas,  pasaría dos años después de la muerte de Koch a llevar su nombre:   “Real Instituto Prusiano de enfermedades contagiosas Robert Koch” , homenaje que mantiene  en la actualidad bajo el nombre abreviado: “Robert Koch Institut (RKI)”.
 
Sin embargo lo más relevante de este recorrido, es cómo Koch -como todos los seres humanos -  tuvo que atravesar muchas vicisitudes en su vida, y el éxito fue seguido de múltiples fracasos “científicos”, con teorías y tratamientos fallidos que sucedieron al éxito inicial, antes de ser rehabilitado en sus últimos años de vida.
 
 
1890. La caída en desgracia de Koch: “la Tuberculina” como cura fallida para la Tuberculosis. El “autoengaño”.
 
Según el Dr Gradmann el auge de 1882 y caída en 1890 de Robert Koch. Su pérdida de prestigio se produjo en varias fases, en las que no reconoció errores, e incluso agravó su persistencia en sus teorías médicas erróneas:
 
“Cabe señalar que el triunfante descubrimiento de 1882 fue seguido
de una sucesión de fracasos:
[1]-  en primer lugar, el intento fallido de presentar la tuberculina como un remedio contra la tuberculosis en 1890-91, que dañó severamente la reputación de Koch.
[2]- El año 1897 vio un intento posterior con una tuberculina mejorada, que resultó ser tan ineficaz como la sustancia original.
[3]- Finalmente, en 1902, Koch hizo su declaración nefasta de la no identidad de la tuberculosis humana y bovina.”
 
 
Koch, a pesar de haber caído en desgracia y de ser acusado de intentar enriquecerse con la venta del tratamiento de la Tuberculina a pacientes desesperados que buscaban una curación y confiaban ciegamente en el hasta entonces “gurú” de la tuberculosis, no aceptó hasta más de 10 años después de los dos fracasos de sus formulaciones de la Tuberculina: durante más de 10 años negó que no fueran eficaces sus descubrimientos:
 
 
“Sin embargo, no hay indicios de que Koch haya sido deliberadamente engañoso sobre el supuesto efecto de la tuberculina. Parece haber creído firmemente que la tuberculina fue un medio curativo. Siguió trabajando en el tema, presentando una mejora de la tuberculina en 1897 y permaneció fiel a su remedio al menos hasta 1901.”
 
 
Gradmann, a pesar de la evidencia de los graves errores científicos de Robert Koch con la Tuberculina, sin embargo no cree que el médico alemán fuera un estafador, sino que él mismo se creía sus propios errores
 
 
“ En lugar de emplear la noción de fraude simple, parece más apropiado
analizar el concepto de tuberculina de Koch como resultado de la prolongación de un programa de investigación exitoso que finalmente condujo al autoengaño. Era de Koch convicción de que, en 1882, había resuelto el enigma de la tuberculosis que en 1890, y le impidió hacer nuevas preguntas sobre la enfermedad.
 
 
 
 
Tuberculina e Hidroxicloroquina. ¿Vidas parelelas?
 
Y es por tanto el ejemplo de Robert Koch con el caso de la Tuberculina - de la que Robert Koch no renegó hasta 11 años después de su primer formulación- puede servir de referencia de porqué existe una polémica sobre la Hidroxicloroquina, con personajes del ámbito científico como el profesor francés Didier Raoult o el español Oriol Mitja que persisten en recomendar la Hidroxicloroquina –un tratamiento de probada efectividad para la Malaria pero no para el actual coronavirs actual - como tratamiento para curar el Covid19.
 
Aunque no son los creadores de la Hidroxicloroquina los que la defienden en su efectividad como tratamiento para el Covid19,  las pruebas médicas sobre su falta de eficacia no son 100% concluyentes aún. Es difícil hacerse una composición de lugar actualmente, puesto que los estudios publicados son contradictorios, aunque son más en número los estudios y pruebas preliminares sugieren que la Hidroxicloroquina no modifica los datos supervivencia de los pacientes infectados, frente a los tratados con placebo.
 
Es decir no sabemos si los defensores de la Hidroxicloroquina están en fase de “autoengaño” como lo estuvo Robert Koch entre 1890 y 1905 con la Tuberculina, o bien un estudio posterior definitivo les dará la razón algún día…aunque parezca poco probable.
 
De la postura de los políticos –tanto inicialmente el presidente francés Emmanuel Macron (que posteriormente se ha distanciado del “populismo médico” de Raoult), como Donald Trump o el presidente brasileño Jair Bolsonaro- que han mostrado su apoyo en algún momento de una forma más o menos manifiesta a la Hidroxicloroquina, no cabe extraer por tanto ninguna conclusión “científica”, viendo que los propios “científicos” no se ponen de acuerdo tal y como muestra estos extractos de prensa. Su actitud se centraría más bien en la venta de quimeras populistas que siempre encuentran eco en alguna porción de la población. Sin embargo la lectura de la prensa no ayuda a esclarecer la situación.
 
 
El 27 de Mayo de 2020, apenas 2 meses después de haberse desencadena la pandemia el diario El País publicaba la prohibición en Francia de la Hidroxicloroquina, las dudas de Organización Mundial de la Salud, y la utilización que continuaría en hospitales españoles:.
 
 
“ España seguirá usando la hidroxicloroquina frente al coronavirus pese a la prohibición de Francia y las dudas de la OMS
La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) considera que el reciente estudio publicado en The Lancet que alertaba sobre los riesgos de la hidroxicloroquina frente al coronavirus no aporta conclusiones “suficientemente sólidas” para dejar de utilizar este fármaco en España ni detener las investigaciones en marcha en los hospitales.
 
Esta posición contrasta con la adoptada por Francia, que acaba de prohibir el uso de este fármaco para tratar la covid-19, y las dudas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha suspendido un gran ensayo. En ambos casos la decisión se ha adoptado tras la publicación del artículo en The Lancet.
 
Para la AEMPS, “el estudio aporta información útil". "Pero se trata de un estudio observacional, no de un ensayo clínico, por lo que no permite sacar una evidencia sólida e incontestable porque hay muchos factores que influyen en estos estudios que pueden hacer que no sean completamente fiables”, explica un portavoz de la agencia, que depende del Ministerio de Sanidad.”
 
 
Y desde entonces las noticias “científicas” contradictorias han continuado. Sin ir muy lejos el 2 de Julio de 2020, se publicaba en el medio “Bridge” del estado de Michigan, en Estados Unidos, la siguiente noticia que traducida al español informaba de los siguiente:
 
“Estudio de Michigan: la hidroxicloroquina salvó vidas entre pacientes con coronavirus.
 
  El tratamiento temprano con hidroxicloroquina redujo significativamente la tasa de mortalidad en ciertos pacientes enfermos hospitalizados con COVID-19, y sin efectos secundarios relacionados con el corazón, según un nuevo estudio publicado por “Henry Ford Health System”.
 
El estudio, publicado el jueves en el “International Journal of Infectious Diseases”, es otro bandazo en la investigación - y sus resultados a veces contradictorios- sobre si el medicamento que parecía prometedor al comienzo de la pandemia de COVID-19 realmente funciona.”
 
 
Estas noticias publicadas en los últimos  meses de forma recurrente, contradictorias, demuestran que es prácticamente imposible hacerse una idea científica única sobre la Hidroxicloroquina en la actualidad, pero son más los científicos prestigiosos que apuntan que no es una cura para el Covid19, que los que opinan lo contrario.
 
Y es por tanto manifiesto que en el mundo digital, de la información instantánea, y abundante, se manifiestan las limitaciones del ser humano, de su supuesta “cientificidad”.
 
El mundo es un lugar de confrontación de ideas, versiones, teorías en las que tampoco se puede confiar en el adjetivo “científico” como fuente de conocimiento demostrable. Incluso puede ser fuente de duda incrementada en la situación actual de las publicaciones científicas, de la prensa y de la política, en la que la inmediatez de la difusión por redes sociales y Whatsapp hace que se trasladen con una rapidez inusitada al grueso de la población.
 
Existen muchos avances científicos en los que el progreso curativo y preventivo es demostrable,  como desde que el pionero Edward Jenner inventara las vacunas en el siglo XVIII,  son muchas las vacunas eficaces que se han logrado para múltiples enfermedades. Sin embargo existe también una creciente minoría de la población mundial que está en contra de las vacunas por creer que son más perjudiciales que beneficiosas.
 
 
El ser humano acaba guiándose también en el tecnológico siglo XXI por filias, afectos y simpatías propias de su naturaleza animal,  en las que  las verdades mayoritarias nunca dejan de tener una contraposición de una teoría conspirativa –cierta o falsa- y normalmente aún más indemostrable que la teoría que intenta combatir.
 
Los humanos no podemos ni podremos nunca desligarnos de la vertiente animal, irracional….
 
 
 
La rehabilitación internacional de Robert Koch desde 1905 hasta su muerte en 1910, y su legado en nuestros días.
 
Como muestra innegable de la “humanidad” de cualquier científico, gobernante,… o de cualquier ser humano que pase por el planeta, la vida se compone de altibajos, de momentos peores y mejores, de éxitos y fracasos .
 
En primer lugar, la caída en desgracia de Koch se produjo en 1890, a causa de los fracasos de la Tuberculina, a la ineficacia  médica de sus versiones posteriores de esa Tuberculina, y sobre todo a su empecinamiento en no reconocer sus errores científicos, que le granjearon la falta de respeto del mundo científico que anteriormente lo había vitoreado mayoritariamente.
 
En  segundo lugar a caída también se debió a los ataques personales que mereció la voluntad de Koch de enriquecerse gracias al luego fallido tratamiento de la Tuberculina,  a lo que finalmente se unieron sus problemas familiares de Koch tras su separación y nuevo matrimonio con una mujer mucho más joven que él.
 
Todos estos elementos fueron utilizados por la prensa de la época, en que la derrotada Francia de 1870, que perdió los territorios de Alsacia y Lorena frente a la naciente Alemania unificada, supuso la animadversión hacia Koch de los aliados de Francia.
 
La rivalidad entre Louis Pasteur y Robert Koch iba más allá de lo meramente médico y científico, para transformarse en una especie de partido de “fútbol” de selecciones nacionales, dónde los medios nacionales de cada país aprovechaban cualquier oportunidad para denigrar al rival o enemigo. La Tuberculina fue uno de esos elementos que los enemigos de Koch y de la naciente potencia alemana no dejaron escapar para criticarlo.
 
Sin embargo, Robert Koch acabaría siendo premiado en 1905 con el Premio Nobel de Medicina por sus avances en la investigación médica, especialmente por el descubrimiento del bacilo que causaba la Tuberculosis –hoy denominado bacilo de Koch en su honor-, así como  por otros estudios relevantes sobre el carbunco de su primera etapa investigadora.
 
En cierto modo fue una sorpresa que se le premiara, pues Koch había pasado la mayoría de sus últimos años ente 1890 y 1905 aislado del mundo científico, principalmente  por el fracaso de la Tuberculina.
 
Se consideró por parte de quienes entregaban el prestigioso premio Nobel, que sus aciertos en el mundo científico con el bacilo de la tuberculosis y el carbunco, habían sido mucho más relevantes que sus fracasos con los fallidos tratamientos de las sucesivas versiones de la Tuberculina y su error sobre la Tuberculosis bovina.
 
Tal y como mencionábamos previamente, falleció Robert Koch  en 1910, y poco después, en 1912,  el centro de investigación médica (fundado en 1891), el más importante de lo que posteriormente sería Alemania y hasta entonces llamado “Real Instituto Prusiano de enfermedades contagiosas,  pasaría dos años después de la muerte de Koch a llevar su nombre:   “Real Instituto Prusiano de enfermedades contagiosas Robert Koch” , homenaje que mantiene  en la actualidad bajo el nombre abreviado de “Robert Koch Institut (RKI)”.
 
La imagen mayoritaria de Koch en la actualidad es la de un personaje que merece ser honrado y homenajeado en la historia, ganador del premio Nobel y posibilitador de avances médicos relevantes para la humanidad, con una huella positiva superior a los errores que pudo cometer. Sin embargo Koch había reivindicado ser tan “científico” en sus aciertos, cómo en lo que luego se demostraron ser sus errores.
 
Por ello debemos tener prudencia y prevención contra todos los mensajes que en este año 2020 inundan las informaciones sobre el Covid19, muchas de las cuales están influidas por intereses partidistas, y que quién sabe si alguna vez podrán ser demostrados, y aunque lo fueran, habría que ver cuántos son creídos por una mayoría de la población.
 
Como humanos en tránsito en este “valle de lágrimas” que es la Tierra, ni todo es blanco ni todo es negro, ni en todos los momentos de la vida se puede acceder al éxito, y ni siquiera en los momentos de éxito se puede dejar de tener un número de detractores.
 
Como pensamiento cruzado que me viene a la mente a la hora de observar los vaivenes que tiene el recorrido vital de una persona, quizás conviene cerrar estas líneas con alguien ajeno a las líneas previas: Juan Carlos I, Rey de España,  un personaje que por la humanidad de los errores cometidos en los últimos años, no debe dejar de ser considerado un personaje positivo para la historia de España, ni tampoco debe servir para atacar a una institución como la Monarquía Constitucional, Representativa, Parlamentaria,  que sirve como fuente de estabilidad, persistencia y unidad y referencia histórica para una gran mayoría de españoles y de sus regiones.
 
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de cronicaeconomica.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
cronicaeconomica.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. ¿Te ha gustado? ¿Qué destacarías? ¿Qué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Historia

Huawei celebra por primera vez los ´Días sin IVA´

Covid de 2019 y Gripe Española de 1918

La supervivencia del Franquismo tras el fin de la IIª Guerra Mundial.

El general Miguel Primo de Rivera Orbaneja

Fray Bartolomé de Las Casas

1868: Demoliciones en Madrid

Carabanchel: algunos palacios y una cárcel.

El acceso de la mujer a la Universidad en los siglo XIX y XX

De "Espanna" a "España"

Fray Junípero Serra y las misiones de California.

© Copyright CRÓNICA ECONÓMICA, S.L. 2020 | Suscríbete al boletín | Mapa web | Contacto | Publicidad | Política de cookies | Política de privacidad | Estadísticas | RSS
Celindas, 25. 28016 Madrid.