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El Campo español ante su encrucijada

El campo español está ante una terrible encrucijada sin que sus dirigentes sepan hacia donde encaminarse porque, fundamentalmente viven desde hace ya demasiados años de las subvenciones, que ciegan y paralizan los caminos a emprender.

Actualizado 13 febrero 2020  
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Redacción Agrolibre
  
La tormenta estalló por reducción acumulada de la renta agraria que en los últimos tres años ha disminuido en un sido 10,2%, cosa que no ha ocurrido en el resto de los países comunitarios. Según Eurostat la renta agraria de la UE ha crecido en el año 2019 un 2,4%, la de Italia un 21,2% y la de Alemania un 34,3%.
Cierto es que la caída de nuestra renta el pasado año, puede explicarse con bastante facilidad, la caída de la producción (-3%) como consecuencia de la climatología, el incremento de los insumos utilizados en un 3,6% abonos, piensos, fitosanitarios, energía y salarios, la caída del consumo, el gravísimo problema comercial creado por loa aranceles al aceite, las aceitunas, el vino … …, pero si seguimos quedándonos con el por qué, seguiremos sin saber hacia dónde ir. Y así mal que nos pese venimos actuando desde siempre.
Ya hace tiempo dijimos, que el problema básico del campo español, de nuestro sector agrario y ganadero, es puramente estructural y que nadie ha intentado ir en esa dirección. Incluso la mayoría de las decisiones que ahora se están implementando van en la dirección contraria.
Se buscan estructuras decimonónicas, (empresas dichas familiares), se fomentan actividades absolutamente antieconómicas para intentar volver con el lema de la “España vaciada” a una España que ya no existe y que difícilmente volverá a existir, se subvenciona la estupidez de “desde el campo a la mesa”, sin entender que los países más desarrollados tiene las cadenas alimentarias más extensas y que una cadena corta es sinónimo de subdesarrollo, sinónimo de país subsahariano, sinónimo de una España de la postguerra, recordamos, a manera de ejemplo que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO, recordándonos que anualmente se consumen unos 750 millones de litros de leche de los que aproximadamente 300 millones son de leche cruda y que este último consumo es causante de enormes problemas sanitarios porque, a pesar de todas las campañas sobre cómo debe consumirse este tipo de leche, tras su hervido en el hogar, el ciudadano normal no termina de hacer lo que se le propone y consume.

¿Volvemos al consumo de leche cruda a granel?, ¡no por favor!, la experiencia que se nos quiere proponer, “del campo a la mesa” ya la sufrimos muchos, durante muchos años, o nadie recuerda ya lo ocurrido en los ya lejanos años 50 y no nos gustaría volver a esos tiempos que deberían estar ya olvidados.
Y para colmo se vuelve al intento de fijar los precios en origen, inicio del camino a la dictadura, sin libertad comercial, sin que sean los consumidores los que decidan lo que quieren y el precio al que lo quieren, no existe ningún país que pueda sobrevivir a la estatalización y subsiguiente dictadura y pobreza que esta genera.
 Lo más triste de todo lo que acontece es, que incluso las organizaciones empresariales digamos para entendernos de derechas, en nuestro caso ASAJA, que deberían como axioma defender la libertad, empiezan a sentir la necesidad de fijar “precios dignos” a la producción, ¡qué disparate!
De nuevo, una vez más, insistimos en que el primer eslabón de la, confusa y compleja, cadena alimentaria es el de la prohibición de ventas a un precio que, para los denunciantes y en general interesados incompetentes, esté situado por debajo del precio figurado en alguna que otra, teórica e hipotética, factura de compra. Son las, ya tristemente famosas para el ciudadano, "ventas a pérdidas" que, para todos los incompetentes del mercado, incluida la CNMC, (Comisión Nacional del Mercado y la Competencia), han convertido en la piedra angular del sistema.

Uno de los principios sobre los que se funda esta política, absolutamente intervencionista, es el de que todos los productores deben existir permanentemente en el mercado, que el propio mercado no debe eliminar a nadie y menos si ese nadie es de los protegidos por los instalados y sostenidos bajo el paraguas de las innumerables administraciones públicas. Se niega, demasiado a menudo, la existencia de competidores mercantiles, acusándoles de competir de forma desleal practicando políticas de precios “depredadores” que el mercado, ellos se autodenominan mercado, no puede ni debe soportar.  ¡Y tan ricamente!
Los procedimientos sancionadores, conseguidos mediante presión grupal de los poderes públicos, en el desarrollo de las políticas denominadas, por ellos mismos como, “de precios depredadores”, son extremadamente complejos y confusos, con complicaciones insalvables, las más de las veces, para los organismos oficiales encargados de su aplicación. Es ciertamente complicado sancionar en todos los casos a todos aquellos que intentan desarrollar libremente sus posibilidades.
A pesar de todos los esfuerzos y de los numerosísimos trabajos y estudios realizados por los Organismos Oficiales para determinar lo que podría servir, en cada caso, como “precio base” para entrar en el mundo de las prohibiciones y persecuciones empresariales, la variabilidad en el tiempo del producto que se oferta y las múltiples opciones de sus características y presentaciones comerciales, origina siempre confusión y una total inseguridad jurídica para la posibilidad de aplicar sanciones.
Sin embargo, aunque nadie se lo crea, esta inseguridad, esta imposibilidad cierta de aplicación normativa, alcanza incluso, al mundo de los productos regulados, donde ya no se puede hablar de confusión de ningún tipo, es nadie lo dude un claro ejemplo de estupidez pública.
 
Tan difíciles entender que el problema dela gro español es su s defectos estructurales, nuestro campo està excesivamente atomizado, el 94% son pequeñas explotaciones familiares no tiene ningún poder de negociación, las más de 4.000 cooperativas tiene una escasa escala de explotación media para poder negociar en plano de igualdad con los grandes proveedores, la industria y las grandes superficies de distribución.
Como derivación y consecuencia del escaso tamaño empresarial, las famosas explotaciones familiares, y de la escasa cooperación entre ellos, no se tiene capacidad de investigar mercados o de invertir en investigación, desarrollo e innovación son escasas. Su escaso tamaño dificulta la negociación de las condiciones de financiación en la banca y en los mercados financieros y su apertura a los mercados exteriores. Es necesario si queremos subsistir
fomentar el asociacionismo cooperativo y el aumento, en todos los órdenes, de las explotaciones empresariales agrícolas y ganaderas. Y a ello deberían estar encaminadas las políticas gubernamentales y los esfuerzos de las organizaciones profesionales. Por supuesto que desde aquí seguiremos denunciando la falta de actitud gubernamental que ha sigue en la creencia de que todo puede lograrse desde las formas de la planificación económica, ¡qué gran error! 
Pero, al margen de tomar el camino adecuado del fomento de la reforma estructural el gobierno español, debe negarse a los continuos trapicheos que, los poderosos de la UE, alemanes y franceses, están perpetrando continuamente contra los países del sur entre los que nos encontramos.

Si se decide “verdear”, hay que pagar, si hay que fomentar la industria centroeuropea, hay que pagar, si se deciden acuerdos comerciales al margen de la “prioridad comunitaria, hay que pagar, si importamos productos agrarios sin las exigencias comunitarias, hay que pagar, si terminamos con los OMG`s por las exigencias del maíz francés, hay que pagar, si nos ponen aranceles directamente a nosotros, al margen del resto de países UE con el asentimiento de Bruselas, hay que pagar, si … … a nivel nacional subimos el SMI, hay que pagar, si pagamos más IVA, nos cuesta más la energía, … … que el resto de los agricultores UE, hay que pagar… …¿entendemos el por qué, de la salida del Reino Unido de la UE, harto del racionalismo impositivo francés y de las injerencias socializantes y hegemónicas de Bruselas?

 
Decididamente estamos ante una terrible encrucijada y nos tememos que, dado el gobierno que nos preside, sigamos por el camino equivocado.
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