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Era absolutamente esperable, pero… …

Los leones todavia no se creen el espectaculo

Lo veníamos denunciando desde hace ya demasiado tiempo, con anterioridad a la entrada en escena de la AICA, (la Agencia de Información y Control Alimentario, creada por la Ley 12/2013, de 2 de agosto, de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria).

Actualizado 5 marzo 2020  
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Redacción Agrolibre
  
Cuando en el Parlamento Español se discutía el Proyecto de Ley 12/2013 “para la mejora del funcionamiento de la Cadena Alimentaria”, nosotros ya tomábamos partido y publicábamos un artículo sobre el tema, un año antes de su aprobación el 13 de febrero de 2012, en el que entre otras cosas decíamos:
“Entre los temas que el nuevo Ministro de Agricultura parece tener absolutamente decididos, para su inmediata realización, destaca la promulgación de una Ley para la mejora del funcionamiento de la Cadena Alimentaria. Se trata fundamentalmente, nos dicen, de reequilibrar las relaciones entre los distintos elementos de la cadena alimentaria, en el convencimiento de que, el productor agrario, primer elemento de la cadena se encuentra siempre en posiciones de inferioridad en relación con el resto de los eslabones.

Las voces ministeriales afirman que, el productor agrario está siempre a merced de los demás, depende de todos y sufre en su totalidad todas las volatilidades de los precios alimentarios sin posibilidad alguna, se nos dice, de evitar sus consecuencias.
Se quiere lograr, con la justificación final de ser más eficientes ante el consumidor (vaya falacia), una conceptuación integral de la cadena alimentaria en la creencia y certeza de que, haciendo más fuertes a todos los actores intervinientes en el proceso, se reforzará la eficiencia del conjunto, aunque, aunque no se diga, el primer objetivo sea fortalecer la posición de los primeros actores, de los productores agrarios.
El Ministerio trabajará prioritariamente, nos afirman, en reforzar la posición de los productores agrarios elaborando, tras haber decaído un Proyecto de Ley presentado el 15 de julio de 2011 por el gobierno socialista anterior, un nuevo “Proyecto de Ley de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria”, nuevo Proyecto de Ley que evitará las posiciones de privilegio hoy existentes. Con el reequilibrio que se pretende entre lo agrario, la industria agroalimentaria y la distribución, se trata de equilibrar los márgenes entre los diversos agentes intervinientes, agricultores, ganaderos, transformadores, intermediarios y distribuidores mayoristas y minoristas y de reforzar la posición de los productores haciendo mayor su participación en el valor añadido de sus producciones.

El Ministro se ha comprometido también y estas son, quizás, las únicas acciones válidas para nosotros, a favorecer el asociacionismo, la concentración de la oferta y a fomentar y consolidar las organizaciones interprofesionales. En esta misma línea reclamará, cosa absolutamente necesaria, la modificación de las reglas de la “competencia”, para evitar las amenazas y sanciones del Tribunal de la Competencia, organismo que desde ya debería desaparecer, al jugar siempre en contra de lo que teóricamente dice defender. Es inconcebible y una auténtica incoherencia hoy la existencia, en un mercado libre, de una legislación, leyes, decretos y normas sobre la Defensa de la Competencia y un  Tribunal “ad hoc” de la Competencia que persigue y sanciona todo lo que se mueve, que demoniza a las empresas mediante denuncias de sus competidores menos eficientes y juzga con procesos secretos como en el caso de la Inquisición medieval, condenando tanto los precios de venta elevados, acusando a la empresa de “posiciones de privilegio o monopolísticas”, como los precios de venta bajos cuando dicen que, el precio de venta es ¡inferior a los costes de producción!, (qué barbaridad conceptual... ... ¡como si el precio de venta fuese función de los costes de producción!), acusando de “dumping”,  o como si se venden productos  a precios iguales entre varias empresas acusándolas entonces  de “confabulación”. La “competencia” jamás debería ser defendida por el “Estado ni por ninguno de los organismos creados al efecto”, es un sinsentido; la “competencia” surge sola en todo mercado libre, dejando libertad a los emprendedores, siempre y cuando se consiga la “no intervención” de la “negra mano” del Estado.
Finalmente se nos dice, al margen de proponer la creación del “Consejo Coordinador del Sistema Agroalimentario Nacional” con participación de todos los actores, nuevo órgano administrativo en la línea de avance de la socialización a la que tan acostumbrados nos tienen todos nuestros políticos, sean del signo que sean, que se potenciará el funcionamiento del Observatorio de Precios, con el objetivo de que, además de “observar”, pueda desarrollar una actitud proactiva en la corrección de las disfunciones que se detectan, ¡qué barbaridad! y que, se prestará también una especial atención a la implantación de los contratos en la regulación de las relaciones de compra–venta de los productos agroalimentarios.
Dicho lo anterior, traslación de lo que parece querer el nuevo Ministro, tenemos que afirmar, una vez más, nuestra total oposición a la idea que se pretende por considerar que, tratar de regular el desarrollo de cualquier mercado, sean cual sean las intenciones que se persigan, es una incongruencia total y clara demostración de la inconsistencia conceptual en la que todos nos movemos.

Intentar como muchos pretenden fijar precios de salida y decidir márgenes comerciales nos llevaría a la socialización total del sistema, a tiempos ya pasados, a cartillas de racionamiento o a producciones excedentarias que luego hay que liquidar al precio que sea con pérdidas milmillonarias a cargo del ciudadano.
Sin embargo, queremos decirle al Ministro que, aunque el Ministerio no debe participar en acciones directas a favor de nadie, no debe interferir en los mercados porque cualquier acción debe ser emprendida por los propios actores, sí debe advertir sobre los problemas existentes y eliminar las trabas que vea para los desarrollos empresariales.  Por ello estamos de acuerdo con él en sus manifestaciones tratando “... ...de eliminar obstáculos, (impuestos por el propio Estado), a la concentración de ofertas, a nivel nacional. Hoy, (aunque los propios productores lo acuerden e intenten), no se puede hacer una oferta de una provincia ni de una comunidad autónoma. Tengan ustedes en cuenta que las cifras son muy claras: un millón de agricultores, 4.000 cooperativas, 9 grupos de la gran distribución, y uno de ellos dentro de tres años va a controlar el 25 por ciento de la alimentación. O concentramos oferta o hay un desequilibrio en la cadena agroalimentaria, (más correcto sería decir que... O ustedes concentran la oferta o sufrirán el desequilibrio que puede originarse). Por tanto lo primero es facilitar los mecanismos legales porque, si ustedes intentaran integrar una cooperativa de un pueblo con la del pueblo de al lado les resultaría difícil; la de una provincia con la de la limítrofe virtualmente increíble; la de una autonomía con la del otro lado es imposible, porque a partir del momento en que se integran dos cooperativas autonómicas ninguna cooperativa las apoya porque, como no tiene el territorio exclusivamente en su autonomía, desde su presupuesto no financia sus actuaciones... ....”
Pero el Sr. Ministro a continuación, pág. 147 de su comparecencia ante el Congreso de los Diputados, empieza a decir inconsecuencias, le sale su vena protectora y nos hace un canto a lo que no debe ser. Culpa “de todos” los males del sector a los demás, ordena los contratos futuros, evita suprimiéndolos a los intermediarios, intenta regular la competencia y llega hasta citar con nombres y apellidos a los culpables y eso... ... lo diga quién lo diga son barbaridades económicas. Eso no es valentía es irresponsabilidad.

Nos dice el Ministro “...donde está de verdad el problema del sector del tomate es cuando se negocia con las industrias el tomate para la industria y, cuando se negocia el tomate, con las grandes distribuidoras, con Mercadona, con Eroski, con Alcampo; ahí está el problema del tomate, de los cítricos, del pomelo, de la naranja, de las nectarinas y de todo, porque no se participa en el valor añadido en la cadena. Entonces, donde tenemos que trabajar es en la mejor estructuración de la cadena evitando todos los escalones intermedios, en la concentración de la oferta y en una ley que haga relaciones comerciales transparentes, donde estén los contratos ordenados y donde haya una regulación de la competencia que se adecue al sector agrario y que permita que la interprofesión pueda hacer extensión de norma, por ejemplo, para la tirada de productos... ...”
¿De verdad sabemos todos dónde estamos?, ¿nos gobierna un partido liberal conservador, amigo del comercio libre o estamos en manos de personajes Keynesianos, social-demócratas?
Los diagnósticos que se apuntan son muy viejos, hace ya más de cuarenta años, decíamos lo mismo y siempre el desarrollo temporal demostró la falsedad de las recetas apuntadas, recetas que, en síntesis, eran las mismas que ahora se proponen como novedosas. “Llevemos al productor agrario hasta el consumidor”, decíamos siempre como paradigma de la modernidad... ... ¡cuántas veces lo hemos intentado y siempre ha sido un fracaso estrepitoso!, incluso regalando los “puestos de mayoristas”, en Mercamadrid a los productores y cooperativas de frutas y hortalizas de la Comunidad y pagando, durante muchos años, a los teóricos gerentes de las asociaciones y… … siempre se ha vuelto a la cruda realidad. Nadie puede imponer nada a nadie, la “función empresarial” a desarrollar es propia del individuo integrado en cada tramo de la pomposamente llamada “cadena alimentaria” y surgirá entre los emprendedores cuando cada uno, conociendo sus temas, descubra, por y para sí, las diversas situaciones de “negocio”.
… … …”
Además, en octubre de ese mismo año 2012, gobernando los del PP, apostillábamos sobre el ministro Arias y le recordábamos que:
“…Si con la primera Ley “de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria”, lo que se pretende, es “implantar”, decretar, un modelo mixto de regulación y autorregulación de las relaciones comerciales entre los agentes de la cadena alimentaria, la fórmula nos parece una auténtica marcha atrás. ¿Cómo puede pensarse, desde la libertad, en organizar un mercado desde el Estado?, lo anunciamos desde ya, un sistema así establecido,” durará mientras la subvención disfrazada de “colaboración” o, ¡vaya usted a saber de qué!, no se agote, cuando el grifo estatal se cierre ¡adiós Madrid que te quedas sin gente!
Establecer la obligación de formalizar por escrito los contratos... ..., prohibir prácticas comerciales... ...implantar nuevos controles administrativos... ...ampliar las facultades sancionadoras de las administraciones... ...impulsar prácticas comerciales desde la Administración ... ..., es decir obligar, prohibir, sancionar, decidir formas de actuar, hacer omnipresente a la Administración en todas las relaciones contractuales es la forma más directa de fracasar en el empeño que parece perseguirse.
El deseo de “aumentar la eficacia y competitividad del sector agroalimentario español y la reducción del desequilibrio en las relaciones comerciales entre los diferentes operadores de la cadena de valor, en el marco de una competencia justa que redunde en beneficio del sector y los consumidores”, es una pura entelequia, una cantinela periódicamente reiterada. ¡Qué cúmulo de insensateces! y de verdad créannos no queremos ser sectarios ni pertinaces en nuestra crítica.
Sin embargo, cómo puede seguirse hablando ¡de “competencia justa”! ¿Qué nuevo concepto económico agrario es ese?; volvemos a las indefiniciones que tanto daño hacen, al mundo justificativo de las mayores aberraciones económicas, al mundo meta-real de lo justo o injusto.
¿Cómo puede ningún Acuerdo que haga subir los precios en origen, que es de lo que se trata desde el Ministerio de Agricultura, beneficiar al consumidor?, ¿estamos todos idiotizados?  El sector, vamos todo productor agrario, con una subida de precios artificialmente sostenida por el Estado, perderá siempre competitividad a plazo medio. Se encarecerá el producto en el mercado y con la falsa señal del precio, fijado al margen de las fuerzas del mercado, entrarán más productores en el sistema, se producirá más producto provocándose excedentes con lo que, seguidamente, se generará una nueva bajada de precios y vuelta a empezar. Volverán a quedar fuera del sistema los menos eficientes que tornarán a plantear, una vez más, la “injusticia” de su situación y... ... vuelta el burro a la noria… …”

 
Hoy y como era absolutamente esperable, todos nuestros peores pronósticos se han cumplido, pero de nuevo el político agrario, en este caso miembro de un gobierno social-comunista-separatista, se ha visto en la necesidad, ante un mundo agrario en llamas, de volver a cometer las mismas barbaridades antimercantilistas de antaño.
En Nota Oficial el MAPAMA nos informó, el pasado martes 25 de febrero que el Gobierno, había aprobado un Real Decreto aprobando medidas urgentes para modificar la ley de la cadena alimentaria y prohibir la venta a pérdidas. En él nos dijeron:
 Se introduce, como cláusula obligatoria en los contratos, la indicación expresa de que el precio pactado entre agricultores y ganaderos y su primer comprador cubre los costes de producción.
 En la nueva norma se prohíben las actividades promocionales que induzcan a error sobre el precio e imagen de los productos, también la destrucción del valor a lo largo de la cadena y se endurecen las infracciones.
 Adelantándose a la exigencia de la actual normativa europea se prevé la publicidad de las infracciones graves o muy graves.
 En materia de fiscalidad, se introducen modificaciones en la Ley del IRPF para mejorar la tributación en este impuesto de los jóvenes que reciben las ayudas a la primera instalación en los programas de desarrollo rural de las comunidades autónomas.
 En el ámbito del empleo, se reduce el número mínimo de jornadas cotizadas (peonadas) para acceder al subsidio por desempleo de trabajadores eventuales agrarios, y se contemplan bonificaciones para la conversión de contratos eventuales en indefinidos o fijos discontinuos 25 de febrero de 2020.
Como ven, al menos nosotros, sí que teníamos una posición clarísimamente condenatoria sobre la socialización del mercado agrario que, aunque ya entonces fuese negada, era la meta que todo gobernante quería alcanzar. Desde siempre, cuando se tienen dificultades en el tema de los precios a la producción agraria, surgen multitud de voces reclamando, de forma radical, el establecimiento de precios mínimos a nivel productor y denunciando la enorme distancia existente, afirman de forma absolutamente inane, entre el precio pagado al productor y el precio pagado por el consumidor. Y sin reconocer nunca que, las cadenas alimentarias cortas, son propias de países subdesarrollados, de países con enormes colas de abastecimiento y cartillas de racionamiento, de países… … propias de países del denominado socialismo real.

Todo era esperable pero lo que no pensábamos es que la sociedad española en general, encabezada por sus partidos políticos, instituciones y demás organizaciones representativas, y todo el mundo agrario, empresarios, organizaciones profesionales, sindicatos… …, permanecieran impasibles ante el ataque tan radical a nuestra realidad. Con el Real Decreto, aunque no lo quieran ver así, se destruye la propiedad privada y por tanto la libertad individual y con ello se ataca frontalmente el estado de derecho. Sin propiedad privada no puede existir ningún mercado libre y por ello resulta incomprensible la quietud de todos los responsables actuales, ante las felonías que estamos sufriendo.
Recordemos con Fernando del Pino Calvo Sotelo que: “…Venezuela es una tragedia, pero también una advertencia. Una advertencia de cómo un país antaño rico puede acabar oprimido y pauperizado por el socialismo radical y el comunismo (¿cuántos ejemplos más necesitaremos?), de cómo un pueblo puede autodestruirse engañado por las promesas de los demagogos y de cómo una democracia puede acabar en tiranía mediante la destrucción del Estado de Derecho, el sometimiento de las instituciones, el silenciamiento de los medios y la compra de votos con dinero público… …La lección que debemos extraer es que Venezuela no se destruyó de la noche a la mañana, sino poco a poco. El gobierno bolivariano social-comunista fue gradualmente colonizando todas las instituciones y poderes del Estado, creó masas de votantes subsidiados y construyó una hegemonía comunicacional. Primero utilizó la mentira y la seducción; más tarde, la intimidación; y, por último, la violencia. Existen evidentes diferencias entre Venezuela y España, pero también hay preocupantes indicios coincidentes que no podemos soslayar. Nuestro vicepresidente del gobierno es un comunista bolivariano discípulo entusiasta de su patrocinador Chávez (“cómo se echa de menos al comandante”, dijo) y admirador de Robespierre, Mao y Lenin. Esto no ocurre en ningún país occidental. Nuestro presidente del gobierno, cuya amoralidad distrae de su izquierdismo radical, se niega a recibir al presidente encargado de Venezuela reconocido por 59 países (Europa, Canadá, EEUU y casi toda Hispanoamérica) mientras sigue sin acreditar al embajador en España nombrado por aquél, incumpliendo una resolución del Parlamento Europeo. Luego está el servilismo de permitir la larga escala en el aeropuerto de Madrid de la lugarteniente de Maduro (que venía de visita a intentar contrarrestar el efecto de la ronda europea de Guaidó), contraviniendo de facto una orden europea (la montaña de mentiras con que se ha tratado de encubrir el episodio habría causado una grave crisis política en cualquier país serio). Por último, el siniestro Zapatero, valedor secreto de Iglesias, defiende ya sin rubor a la tiranía que le trata de forma tan principesca, mientras miente sobre la realidad venezolana. La simpatía que muestra el frente social-comunista que nos gobierna hacia la corrupta tiranía de Maduro causa estupor en los gobiernos occidentales. ¿No debería ponernos en guardia en España?”.
Terminemos hoy nuestros lamentos recordando el viejo y ya clásico poema de Martin Niemöller, “Ellos Vinieron”:
“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra,porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar.”

 
Ahora ha tocado al mundo AGRARIO…, cuando toque a otros, podrá pararse las sinrazones comunistoides y los ataques frontales a la propiedad y a la libertad que ya estamos viviendo… …
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