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Esta ha sido nuestra postura desde 2009

LO del color verde es pura ilusion optica

Cómo no queremos que a nadie le quede ninguna duda sobre la veracidad de nuestras afirmaciones les trasladamos las opiniones que, desde el año 2007, venimos manteniendo sobre Green Peace y sus nefastas actuaciones sobre los OMG´s.

Actualizado 7 julio 2016  
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Redacción Agrolibre
  
En abril de 2009 en nuestro artículo  ¿Quién y que es Green Peace? decíamos:
 
"…Greenpeace se autodefine como una organización ecologista internacional, económica y políticamente independiente, que no acepta donaciones ni presiones de gobiernos, partidos políticos o empresas, lo que sin duda la hace simpática ante los ciudadanos….
…Sobre todo si tenemos en cuenta la  utilización mediática y de grandes espectáculos con lo que tratan de convencer a la opinión pública de sus planteamientos, algunas veces cargados de razón pero otras carentes de rigor científico y repletos de falsedades.
Este último caso es el que se refiere a los organismos modificados genéticamente, más conocidos como transgénicos y contra  los que han volcado toda su artillería durante los últimos diez años, atrayéndose a otras organizaciones como Amigos de la Tierra, grupos de agricultura ecológica, partidos políticos de los denominados verdes y otros de izquierda radical, que plantan cara a los distintos gobiernos secuestrados, en gran parte de los casos, por los votos que proporcionan el poder.
Estas organizaciones que habitualmente arremeten contra las empresas multinacionales, se financian en muchos casos con los presupuestos del Estado y nos plantea grandes dudas el caso de Greenpeace, también multinacional y de la que se desconoce el origen de sus dotaciones presupuestarias, que, a juzgar, por el nivel de su presencia permanente en muchos países, tienen que ser elevadas.
Gran parte de los estudios que se han realizado sobre los organismos modificados genéticamente nos hacen pensar, y en ello incluimos a Greenpace y organizaciones afines, que la oposición hacia los mismos se debe principalmente al desconocimiento que se tiene sobre ellos, acerca de lo que realmente son estas tecnologías. Los numerosos artículos aparecidos en los medios de comunicación sobre OMG’s, lejos de ayudar a comprenderlas, han causado mayor confusión por los mensajes contradictorios sobre los mismos, y Greenpeace ha sido quien más ha sabido aprovechar esta situación. Como se ha dicho infinidad de veces, tanto los gobiernos como las administraciones públicas que de ellos dependen, en unión con la comunidad científica, deben promover el acercamiento de la sociedad civil a la ciencia, ya que una adecuada participación de los ciudadanos es fundamental para evitar posicionamientos políticos en contra de los avances tecnológicos y las desmesuradas críticas ecologistas, en éste caso, como ocurre con los transgénicos.
Ahora bien, centrémonos en la propaganda antitransgénica que lleva a cabo Greenpeace y concretamente en algunas de las conclusiones que se mencionan en las últimas páginas del documento publicado, por esta organización el pasado mes de mayo del 2008 denominado: “La coexistencia sigue siendo imposible”. Se hacen en los párrafos siguientes unos comentarios a las citadas conclusiones que como es habitual en Greenpeace son verdades a medias que inducen a la confusión incluso mediante falsedades.
 En los párrafos nº 1 se indican los comentarios de Greenpeace y en el nº 2 y en negrita la opinión que tenemos sobre los mismos.
1.- Los costes económicos de las contaminaciones y del resto de los problemas provocados por los transgénicos son asumidos por los afectados y por la sociedad civil……
2.- Tenemos que suponer que los afectados a los que se refiere son los agricultores que siembran maíz para la producción ecológica y cuya superficie no alcanza ni las 3.500 has. por lo que representan menos del 1% de la superficie total de maíz, mientras que los agricultores de transgénicos son el 22% del total. Pues bien,  después de 11 años de cultivo en España no hay evidencia de un solo litigio entre agricultores achacando  a estas “contaminaciones”En cuanto a la sociedad civil, jamás le han preocupado ni afectado los problemas que según los responsables de Greenpeace han creado los transgénicos.
1.- Los efectos sociales, ambientales y sobre la salud son potencialmente inmensos debido a los daños directos de éstas tecnologías y a la pérdida de soluciones agrarias ………
2.- No hay ni la más mínima justificación sobre ésta afirmación. Si en los últimos once años de cultivo, nada significativo ha sucedido en España, es increíble que se hable de los daños futuros de éstas tecnologías calificándolos como muy graves y llamando sumidero financiero lo que éstas nuevas tecnologías suponen.Esto va en contra del sentido común y la lógica de la evolución científica.
1.- Los culpables, los propietarios de la tecnología, siguen adelante con la estrategia de contaminación, mientras …..
2.- Llamar culpables a los propietarios de esta tecnología es un desatino y una tergiversación de la realidad. Estos propietarios, generalmente multinacionales como Greenpeace, a los que se ataca permanentemente por éstas organizaciones, son los únicos que poseen suficientes medios y presupuestos para avanzar en las nuevas tecnologías. Ellos no tienen nada que ver con la llamada contaminación, elevada carga peyorativa que sustituye al cruzamiento con polen de transgénicos en campos ecológicos o convencionales. Los únicos implicados en dicha “contaminación” son los agricultores, entre otras cosas totalmente libres para sembrar maíz transgénico, convencional o ecológico y por consiguiente lo único que nos faltaba sería considerar a éstos  como culpables de los transgénicos.
1.- No existen sistemas independientes de detección e investigación de los casos de “contaminación” o de los efectos negativos de los transgénicos …..
2.- Es falso que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, no tenga constancia de casos de polinización (”contaminación”) fácilmente comprobables gracias  al mayor conocimiento para identificar los cultivos transgénicos.. Se sabe que estos hechos se han producido en algunas ocasiones y se ha comprobado, con inspecciones sobre el mismo terreno, que las denuncias presentadas estaban basadas en la mayor parte de los casos en erróneos y a veces antirreglamentarios métodos de producción de maíz ecológico, como es el caso de algunos de los mencionados en el panfleto publicado por Greenpeace. Decir que no existen sistemas independientes de detección es lo mismo que considerar que las administraciones públicas  están vendidas a las grandes empresas multinacionales, muy en línea con los manifiestos habituales de éstas organizaciones. La verificación y publicación de un sistema de detección fiable es una condición imprescindible para cualquier aprobación de un cultivo transgénico.
1.- En lugar de salir en defensa de los sectores más afectados, como el de la agricultura ecológica, los responsables públicos protegen los intereses de las empresas …..
2.-  Las ayudas recibidas por cada operador (o por cada ha.) de agricultura ecológica superan a las recibidas por los operadores de otros tipos de agricultura, a pesar de que sus consumidores están entre los ciudadanos con mayores ingresos. Es pura demagogia decir que los responsables políticos protegen los intereses de las empresas que venden semilla transgénica. Este tipo de denuncias hay que justificarlo, no basta con tirar la piedra y esconder la mano. Las empresas que venden semilla, los llamados productores de semilla, en gran parte de los casos, no tienen nada que ver con los que se dedican a la biotecnología sino que utilizan  o adquieren las patentes que sobre OMG’s estén vigentes en el mercado. Estas afirmaciones no hacen más que originar confusión y por supuesto dañar a los citados productores de semillas.
1.- El tremendo coste que supondría un análisis exhaustivo del control por parte de las autoridades….
2.- Los exhaustivos requisitos que han de cumplir los OMG’s antes de ser autorizados debieran de ser suficientes para reducir los controles que han de realizarse posteriormente, fundamentalmente en cuanto a su presencia en productos convencionales o ecológicos. Si, como viene ocurriendo, en el caso de la agricultura ecológica, los detractores insisten reiteradamente en los supuestos riesgos que puedan presentarse, es evidente que el coste de dichos controles crece, aunque sólo se limite a un solo análisis de contenido en OMG’s que tienen que hacer lo que producen maíz ecológico. En el caso de los que obtienen maíz para almidón, suele ser,  la industria la que selecciona los tipos de semilla a utilizar y, los analisis posteriores de comprobación. De todas formas la producción de maíz transgénico está tan concentrada en determinadas zonas que no hay problemas reales de coexistencia y por tanto no existen las “víctimas” a que hace referencia Greenpeace.
1.- La falta de transparencia impide que la mayor parte de los fallos de los transgénicos o de los escándalos relacionados con ellos sean percibidos por la sociedad…..
2.- Lo que contiene éste párrafo es puro tremendismo, pues el desarrollo ensayos y cultivo de variedades transgénicas ofrece un nivel de transparencia nunca alcanzado en otras tecnologías.. No existe falta de transparencia ni por las administraciones públicas, ni por las grandes empresas biotecnológicas, ni por los productores de semillas y sí existe por parte de Greenpeace y sus aliados que no justifican casi nunca en que basan sus planteamientos contrarios a los transgénicos. Decir que la industria lo único que pretende es incrementar su control sobre los sectores agrarios y agroalimentario tiene su origen en la animadversión que sienten las organizaciones antitránsgénicos contra las multinacionales y sobre todo si son norteamericanas.
1.- Los Estados son incapaces de impedir el incumplimiento de las normas en el cultivo de transgénicos…….
2.- En primer lugar hay que decir que, a nivel europeo, no hay normas para el cultivo de transgénicos y sólo unas recomendaciones para la coexistencia de cultivos en  la Unión Europea aprobadas en el año 2003, aunque algunos de los Estados miembros han desarrollado normativa sobre dicha coexistencia. Como pocos  Estados, como España, Francia, Portugal,  Rumanía, República Checa, Eslovaquia y algo Alemania y Polonia, han cultivado maíz transgénico, no tienen que estar sujetos a ninguna norma adicional, pues la trazabilidad y etiquetado de las producciones son obligatorias para todos los operadores desde 2004. En definitiva este tipo de afirmaciones conducen exclusivamente a crear confusión y por supuesto no se ajustan a la realidad.
Independientemente  de que en determinados aspectos las reivindicaciones de Greenpeace nos puedan parecer acertadas, hay temas como es el caso de las descalificaciones generalizadas contra  los organismo modificados genéticamente en los que nos llegan hacer dudar de las actuaciones de dicha organización. Esto sucede debido al desconocimiento y en cierto modo desconfianza hacia grupos que operan en el ámbito internacional, que no sabemos ni quienes lo integran ni cuáles son sus fines ni cómo se financian en un mundo en el que aprovechan la globalización y se apoyan en ella para lograr sus objetivos aunque muchas veces se definen como antiglobales.
 
Posteriormente  en el mes de mayo de ese mismo año de 2009 en el artículo titulado "La incultura científica de Green Peace", insistíamos diciendo :
 
…."En un cumpleaños no es de educación no felicitar al homenajeado pero, por ejemplo, no estaría nada mal que, desde las Administraciones Públicas surgieran, de vez en cuando, voces que dieran respuesta a los comentarios y propuesta que hace Greenpeace sobre los organismos modificados genéticamenteSi así fuera, muchas veces se podrían silenciar afirmaciones y denuncias de ésta organización, que también aprovecha al máximo los silencios de los responsables, políticos o incluso técnicos, para llevar a cabo sus fines. Ya se mencionó en artículos anteriores, que tanto las administraciones públicas como la comunidad científica deben promover el acercamiento de la sociedad civil a la ciencia, lo que sería muy importante para evitar o al menos contrarrestar las actuaciones fundamentalistas de organizaciones, como Greenpeace, altamente radicalizadas en su posicionamiento sobre los transgénicos.
También sería muy conveniente, que al menos a nivel de Estado español las actuaciones respecto a los transgénicos de la Administración Pública fueran coherentes y sobre todo coordinadas, de manera que se evitaran situaciones anómalas como las que habitualmente se presentan, donde Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y la Administración Central expresaran distintos criterios con relación a los OMG,s y no ocurriera lo que estamos viendo estos días en los que la Ministra de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino se posiciona en línea favorable a los transgénicos mientras que Ayuntamientos gobernados por partidos de izquierda, y otras veces de derechas aprueban mociones mediante las que prohíben el cultivo de transgénicos en sus demarcaciones, prohibiciones, por otra parte, ilegales pues están totalmente en contra de la normativa comunitaria. También ha habido a lo largo de éstos últimos años actuaciones de Comunidades Autónomas estableciendo moratorias en el uso de dichos transgénicos e incluso prohibiéndolos en algunas ocasiones, mostrando un desconocimiento total de dicha normativa comunitaria.
 
Todos estos hechos, aplaudidos por Greenpeace y como consecuencia de la propaganda  continua de esta multinacional, son los que crean desconcierto en la sociedad civil y en definitiva mantienen vivas las dudas acerca de la incidencia de los transgénicos en la seguridad alimentaria y el medio ambiente. Hay que dejar claro que nunca tantos controles se llevaron a cabo en otros productos como ocurre con los que provienen de las nuevas tecnologías y en especial los obtenidos por ingeniería genética. No obstante, Greenpeace sigue en sus trece de crear confusión entre los ciudadanos.
 
Tal y como ya se mencionó en el último artículo publicado en Agrolibre cuando se analizaban, parte de las conclusiones que figuran en su panfleto titulado “La coexistencia sigue siendo imposible”. Como el tema da muchos de si y la organización insiste en sus tésis no debemos dejar sin contestar o explicar los errores que sus afirmaciones condenen.
 
Por ello y que para no dejar ninguna de ellas sin comentar, en un par de artículos vamos a dar nuestra opinión sobre las que aparecen en la página 32 del mencionado documento: y que se refieren fundamentalmente al organismo modificado genéticamente M-810 que se encuentra incluido en diversas variedades transgénicas.
 
Greenpeace: Las semillas modificadas genéticamente no reportan  beneficios prometidos.
No es cierto, éstas semillas estén indicadas para su siembra en zonas donde existe el taladro y sin duda alguna los resultados de la producción por Ha. son bastante superiores a las variedades convencionales.
Si no fuera así, ¿cómo hemos podido llegar en España a cultivar 80.000 Has.?. A nuestros agricultores sólo les convence sólo les convence el lograr una mayor producción en sus cultivos con el fin de elevar la rentabilidad de sus explotaciones y no la propaganda de los antitransgénicos.
Ante esta conclusión de Greenpeace, tampoco se entiende que hayamos llegado en el mundo a una superficie de transgénicos de 130 millones de Has.
 
Greenpeace: La modificación MON-810 fue autorizada de acuerdo con  una normativa inadecuada
Su autorización tuvo lugar en 1998 y se aplicó para ello la normativa comunitaria vigente en aquel año, que ya era bastante más exigente en requisitos a cumplir que lo que se pide para otros productos.
 
Greenpeace: El análisis de riesgo del maíz MON-810 no incluyó  aspectos fundamentales como  sus efectos a largo  plazo.
En 1988, se llevó a cabo una evaluación del riesgo con relación a la seguridad alimentaria y medio ambiental, tal y como se exigía en la normativa en vigor en aquella fecha. Actualmente y dentro del proceso de renovación de la autorización del MON-810 que parece haberse terminado ya la correspondiente al medio ambiente, siendo oportuno destacar que la correspondiente al medio ambiente ha sido encargada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria a España y como parece por la información disponible no presenta ningún problema como los apuntados por Greenpeace.
Greenpeace: Cuando se autorizó el OGM MON-810, la información  molecular del mismo suministrada por Mosanto se  consideró insuficiente.
Nuevamente un comentario falso. Si la información molecular del MON-810 se hubiera considerado insuficiente, no se habría autorizado por la Unión Europea, o, al menos, de haber sido realmente insuficiente, así habrá constado en la autorización publicada en el Diario Oficial de la Comunidad Europea o al menos en el informe del Comité Científico sobre Plantas de la Comunidad Europea que permitió esta autorización.
 
Grenepeace: Varios países (Austria, Grecia, Hungría, etc.) han  prohibido el cultivo de las variedades que contienen el  MON-810.
Hay que hacer saber a todos cuantos están involucrados en OMG’s que las razones por las que se ha prohibido el cultivo de variedades  que contienen el MON-810, no tiene justificación científica alguna según las opiniones científicas de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que es la máxima autoridad científica para cuestiones de seguridad y medio ambiente. La pormenorizada respuesta de dicha autoridad a las razones esgrimidas por Francia, similares a Grecia, Hungría, pueden perfectamente consultarse en su página de Internet.
 
Greenpeace: El único plan de seguimiento es el propuesto por  MONSANTO en 1995.
No es cierto pues, además del plan de seguimiento que hay que presentar con la solicitud de autorización de un organismo modificado genéticamente como hizo la empresa MONSANTO en 1995, se requiere un plan de seguimiento para cada una de las variedades que se autoricen conteniendo dicha organismo modificado genéticamente y que así se especifica en la Orden Ministerial por la que se aprueban las variedades y que para el caso del MON-810 tiene una duración de seis años.
 
Greenpeace: No se exige seguimiento alguno de los efectos sobre la  salud.
Falso, pues estos planes requieren la información inmediata a las autoridades si hay constancia de algún efecto adverso sobre la salud o el medio ambiente. Las estadísticas de siniestralidad laboral del Ministerio de Trabajo y las partidas no aptas para el consumo en el sistema de alerta rápida, no indican ningún efecto adverso relacionado con el cultivo de variedades del  MON-810. Viene muy bien destacar aquí que las 62 retiradas de productos de maíz por exceso de microtoxinas desde 2003 a 2007, ha ocurrido únicamente en productos derivados de maíz convencional o ecológico, nunca transgénico.
 
Greenpeace: En España existen pruebas de que están apareciendo  resistencias.
Falso también, pues no se tienen noticias de taladros resistentes a las variedades de maíz conteniendo el MON-810 ni en España ni en Estados Unidos, donde se siembran superficies muy superiores. En estudios realizados en España por investigadores expertos en el tema, la resistencia a éstas plantas en las plagas de taladros, no ha aparecido ni siquiera en estudios forzados de selección continuada por exposición reiterada durante muchas generaciones a la proteína Bt. Sin embargo, es frecuente que aparezcan resistencias tras la aplicación reiterada del mismo insecticida en cultivos convencionales, y llama la atención que sobre ello no exista ninguna preocupación por los ecologistas.
 
Greenpeace: La inestabilidad genética de las variedades que  contienen MON-10 pueden dar lugar a efectos  imprevistos.
Esta manifestación carece de base científica y  sería interesante saber en qué basan ésta premonición de cara al futuro. Nos preguntamos por qué en las variedades transgénicas se puede dar esta deriva genética y no en las variedades obtenidas para mejora convencional. En cualquier caso, la normativa vigente sobre Registro de Variedades Comerciales vela para que el material que se autorice se mantenga homogéneo y estable pues de lo contrario pueden ser eliminadas las variedades del Registro de Variedades, que no cumplan con el requisito de estabilidad y en consecuencia prohibido el uso de las mismas y su comercialización.
 
Greenpeace : Las proteínas Bt producidas en los cultivos transgénicos  pueden ser alérgénicas.
Variedades cuyo cultivo puede producir alergias existen también en aquellas obtenidas por la mejora convencional tanto para cultivo no transgénico como para producción ecológica. Es más en las variedades obtenidas por ingeniería genética se pueden controlar mucho mejor y con más exactitud las características que se buscan ya que en la mejora convencional el azar influye mucho más. No obstante y a juzgar por la información de que se dispone el riesgo del problema alérgico no ha sido constatado en España, después de 12 años de uso extensivo de variedades con el organismo modificado genéticamente MON-810, en estudios específicos realizados al efecto. En cambio si se han encontrado en otras especies, donde no existen transgénicos, y cuyos alimentos se usan en España y para los que no se ha realizado ninguna evaluación científica previa. En resumen esto de las alergias es una vez más una aportación a la demagogia.
 
Greenpeace: La toxina Bt puede afectar a especies beneficiosas que  contribuyen al control de plagas.
Todas las opiniones de Greenpeace son vaticinios negativos sin la más mínima comprobación. Esta conclusión que si está comprobada en muchos insecticidas convencionales, no se ha observado en los estudios realizados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y en la Universidad de Lérida. En contraposición a ésta conclusión de Greenpeace, llama la atención el que los ecologistas no se manifiesten contra el uso de insecticidas en el campo o en nuestros hogares
 
Greenpeace: Las toxinas Bt pueden acumularse y persistir durante  largos períodos de tiempo.
La persistencias de las proteínas Bt está correlacionada con la persistencia de las cañas y otros tejidos vegetales que las contienen, pero se biodegradan rápidamente cuando están accesibles a los microorganismos del suelo y no hay evidencia de que se acumulen ni tengan efectos sobre los microorganismos del suelo, al contrario de lo que ocurre con las labores de campo y el riego, que si pueden diezmar las poblaciones de lombrices, hormigas, etc.
 
Sería muy importante que fueran las Administraciones Públicas, las que respondieran a muchos de los comentarios y proposiciones a las que llega Greenpeace, no solo en su panfleto titulado “La coexistencia sigue siendo imposible”, sino también en sus múltiples actuaciones contra los transgénicos. Si así ocurriera, se proporcionaría mucha más información a los agricultores y ciudadanos en general y se evitarían muchas reticencias contra los OMG’s. Incluso con independencia de la posibilidad de que coexistan o no los cultivos transgénicos con los convencionales o ecológicos, sería importante que se rebatiera con firmeza la peligrosidad de estos productos para la seguridad alimentaria y medio ambiental que con repetida insistencia denuncia Greenpeace. Una prueba de ello es la campaña que últimamente han llevado a cabo en toda España en la que activistas contra los cultivos transgénicos se han manifestado en diversos lugares convocados por distintas organizaciones ecologistas y por una organización agraria, movimientos de protesta que bastante tienen que ver con el anticapitalismo y que responden al nombre, muy de moda, de los llamados antiglobalización….."
 
Sí decididamente hoy es un día grande para nosotros.
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