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El progreso de la España de Alfonso XIII

La Ciudad Universitaria de Madrid

La España de Alfonso XIII (1902-1931) -incluida la etapa de Primo de Rivera-  fue un periodo de progreso económico y social enorme, donde la voluntad de "regeneración" de España promovió proyectos que buscaban la educación de la población de forma masiva. Uno de ellos fue la Ciudad Universitaria de Madrid

Actualizado 19 julio 2017  
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Gonzalo Fernández de Navarrete G.V.
  
Después del “desastre” de 1898 que supuso que España perdiera los restos de lo que había sido el Imperio colonial más extenso y duradero de la época moderna, se produjo un movimiento denominado “regeneracionismo” que pretendía -desde un enfoque exagerador de los atrasos de España frente a otros países occidentales-  poner a España a al mismo nivel de desarrollo.
 
Aunque España ya teníavarias regiones y ciudades más desarrolladas que la media de esos países a las que quería buscar “igualarse”, los efectos de ese pensamiento de regeneración que fue asumido desde los partidos de derecha e izquierda fueron muy  positivos para el desarrollo del país.
 
Es agotador ver cómo la mayoría de libros de historia están escritos por autores que hablan únicamente de hechos político desconociendo cual es el objetivo teórico del gobierno de una nación: crear progreso económico, facilitar el desarrollo empresarial, y gracias a la riqueza que se crea y se distribuye a través de salarios obtener la mayor “felicidad” posible de los ciudadanos, tal y como habían repetido hasta la saciedad los Ilustrados desde el siglo XVIII.
 
Escuchando a los políticos actuales parece que el único objetivo del gobierno de una ciudad, región o país es alcanzar el poder. Es gestionar la administración improductivamente poniendo trabas a la actividad económica sin tener que rendir cuentas de ninguna mejora concreta que mejoren en la educación, las infraestructuras, o la producción económica, que es lo que acaba promoviendo el desarrollo del territorio gobernado, siempre que no haya ni confiscación de empresas ni desincentivación de la inversión,  de la producción y de la innovación.
 
Sin embargo el comienzo del siglo XX supuso que los gobiernos Españoles consideraran el progreso de la ex Metrópoli una prioridad absoluta, y las medidas concretas fueron muchas. En lo científico una de las principales realizaciones fue la creación de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE), creada en 1907. Vinculados a esta se crearon en España el Instituto Nacional de Ciencias Físico Naturales y el Laboratorio de Investigaciones Biológicas entre otras instituciones.
 
Este ente promotor del progreso científico español ha sido estudiado en la magnífica obra de Luis Enrique Otero Carvajal y José María López Sánchez titulada “La lucha por la Modernidad. Las ciencias naturales y la Junta para la Ampliación de Estudios”
Este magnífico libro me lo regalaron los nietos del Doctor Carlos Gil y Gil, académico de Medicina de gran prestigio e importancia, uno de los grandes pioneros de la medicina en la España del siglo XX, que también tuvo vinculación con la Junta en su juventud.
 
Los alumnos que obtenían el apoyo de la Junta de Ampliación de Estudios podían estudiar en el extranjero, y adquirir lo más puntero del conocimiento científico que otros países occidentales atesoraban, con el objetivo de luego volver a España para subir el nivel educacional y científico del país.
 
Durante la década de 1920, el objetivo pasó a ser tener en España centros de formación locales que tuvieran el más alto nivel de enseñanza, equiparable a lo que otros países realizaban en sus aulas.
 
 Para ello España –y especialmente Madrid como capital de la nación- puso su mirada en la que ya era la potencia emergente de la época: Estados Unidos de América.
Aunque estado unidos había sido el país que se apropió en una guerra sucia de Filipinas, Puerto Rico y Cuba tras la guerra de 1898, pasando a ejercer de nueva potencia colonial en territorios que habían sido españoles durante 400 años, sin embargo en la década de 1920 las instituciones españoles ya habían detectado que el sistema universitario y científico de Estados Unidos era el mejor del mundo, y pretendía replicarlo
 
La Junta de Ampliación de Estudios inició hacia 1920 contactos con la “International Education Board” de la Fundación Rockefeller.  En 1926 obtuvo casi medio millón de dólares para construir y dotar y surtir de equipos de investigación una nueva sede de la Junta de Ampliación de Estudios: sería el Instituto Nacional de Física y Química, que se pretendía construir en la calle Serrano,  muy cerca de la residencia de Estudiantes.
 
Aunque el edificio comenzó su construcción en 1929, no se inauguró hasta 1932. El germen se produjo durante el reinado de Alfonso XIII. Luego otros gobiernos intentarían apropiarse de sus realizaciones.
 
Algo similar ocurrió con la Ciudad Universitaria de Madrid. Figura en el documento que publican conjuntamente las dos universidades que tiene facultades en el Campus de Moncloa –la Universidad Complutense y la Universidad Politécnica-  lo siguiente:
 
“ El papel de la Ciudad Universitaria en la formación del eje Noroeste de Madrid ha sido fundamental. Su origen se remonta a un Real Decreto del año 1927, por el que el Rey Alfonso XIII tomó la iniciativa de ponerla en marcha, nombrándose a continuación una junta autónoma encargada de la gestión del proyecto, cuya dirección técnica recayó sobre el arquitecto Modesto López Otero.
 
 Para su ejecución se eligieron los terrenos de La Moncloa, dada la calidad de su suelo y su pertenencia a la Corona, que los cedió para hacer posible el proyecto aprobado.
La empresa comenzó a vislumbrarse en el año 1911, al nombrarse una comisión encargada de estudiar el proyecto de un Hospital Clínico de Madrid,
aunque fue a partir de 1927 cuando aquella comenzó a hacerse realidad.”
 
Un libro de lo más sectario y mediocre que he podido leer, de cuyo autor norteamericano no quiero acordarme, decía al respecto de la Ciudad Universitaria de Madrid creada por Alfonso XIII, que el rey promovió ese proyecto únicamente  para que sus “amigos” y la oligarquía monárquica estudiaran.
 
La verdad es que no sé cómo no se le car la cara de vergüenza de escribir semejantes estupideces ¿tenía el rey 50.000 amigos tenía el rey Alfonso XIII que querían ser Ingenieros y Licenciados?  Hay veces que el anti monarquismo  directamente asociado a un anti españolismo de algunos escritores norteamericanos de influencia pseudo marxista que pretenden negar los logros de la España de principio de siglo, es igualmente proporcional al desconocimiento de la participación filosófica y económica que los Estados Unidos - como modelo de desarrollo a imitar- tuvieron en esa España de primer tercio de Siglo XX.
 
Y es que el propio nombre de “campus” que utilizan hoy en día las Universidades Politécnica y Complutense denotan la influencia espiritual estadounidense en el proyecto. Fueron varias las visitas de investigadores, docentes y políticos estadounidenses a las más prestigiosas Universidades Norteamericanas a principios del siglo XX para inspirar la construcción de la Ciudad Universitaria de Madrid
 
Desgraciadamente Madrid fue una de las ciudades más destruidas por la Guerra Civil entre 1936 y 1939. El frente se instaló en la Ciudad Universitaria desde Noviembre de 1936, y todos los edificios de Ciudad Universitaria hasta entonces construidos fueron destruidos. Además desde ahí se bombardeó todo Madrid, quedando arrasados en 1939 los palacetes del Paseo de Rosales,  otrora de un esplendor similar a los que la piqueta especuladora, los complejos y la incultura destruyeron años más tarde en la Castellana.
 
Madrid perdió el señorío de muchas de sus zonas. Aunque algunos edificios se intentaron reconstruir, tanto la postguerra, como la mala calidad de los materiales dañaron el proyecto de la ciudad universitaria de forma grave.
 
El magnífico edificio de  fundación Gregorio del Amo se destruyó durante la guerra y nunca fue reconstruido. Y el problema además fue el empobrecimiento de todos los españoles: hubo que reconstruir lo que ya estaba hecho antes de la guerra.
 
Además lo fundamental  es que se perdió el capital humano formado en esos años desde la constitución de la Junta de Ampliación de Estudios, que había sido el objetivo principal del proyecto de Ciudad Universitaria emprendido durante el reinado de Alfonso XIII. España retrocedió decenios:
 
Los profesores y científicos sufrieron la guerra como toda la población. Los que no fueron asesinados en alguna checa, saca, o paseo de esos milicianos anarquistas, socialistas y marxista-leninistas tuvieron que vivir una España de posguerra donde la ciencia no era la prioridad.
 
Muchos se fueron al exilio, otros científicos quedaron postergados por no haber apoyado políticamente al nuevo régimen. Los que sí pudieron ejercer su profesión quedaron maniatados por la falta de fondos en una España autárquica donde la economía era de supervivencia y no había recursos para la ciencia.
 
Hoy, en el siglo XXI observamos una Ciudad Universitaria reconstruida, con adendas que no mejoraron los proyectos originales del decenio de 1920, pero dónde se vislumbra parte del esplendor que hubiera podido tener el conjunto si la estupidez humana no hubiera hecho acto de presencia en esa España de los años 30 del siglo XX. Fue todo el país el que se vio arrastrado a una involución donde los políticos irresponsables y las ideologías totalitarias hicieron que los españoles se mataran y destruyeran lo construido en los 30 primeros años del siglo XX.
 
En esas aulas de ciertas facultades, coincidiendo con una de las crisis económicas que a semejanza de la de 1929 aparecen en el sistema económico mundial han germinado de nuevo en el siglo XXI ideas que llevaron al desastre a los españoles hace 80 años, y nos pretenden decir que son “nueva” política. Los asiáticos definen el tiempo como algo circular, recurrente, y parece que tienen razón.
 
La España del siglo XX no ha sido el único país que ha sufrido guerra y destrucción de tal calibre. Basta observar en perspectiva comparada la destrucción de Alemania y su división tras la barbarie nacional-socialista de Hitler y su derrota en la Segunda Guerra mundial que dejó el país arrasado y dividido. O bien la destrucción en Polonia causada primero por los alemanes y luego el atraso que acumuló el país en época comunista. Soviética.
 
Lo importante de la historia es aprender de las destrucciones pasadas para que no vuelvan a producirse.
 
Esperemos que en España no tengamos que dedicarnos nunca más a reconstruir lo que ya estaba hecho. La Ciudad Universitaria fue un proyecto de progreso amparado y promovido por Alfonso XIII para hacer una España mejor que la que encontró a su llegada al trono, para que estuviera en el vagón delantero de la ciencia y la educación mundiales. Desgraciadamente lo construido en ese periodo de progreso económico fue destruido pocos años después, y tardó decenios en volver a situarse al mismo nivel de 1930.
 
No olvidemos los hechos.
 
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