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1492: Los "violentos" Reyes Católicos

La toma de Granada vista por los musulmanes

Los mitos de la historia, sobre la supuesta violencia de los Reyes Católicos van permaneciendo entre los históricos enemigos extranjeros de España, pero también entre algunos españoles pertenecientes a facciones tan dogmatizadas como incultas entre los que prevalecen los herederos de movimientos comunistas y anarquistas que han rebrotado en los últimos años. Es conveniente observar la narración de los hechos realizada por musulmanes tras la conquista de Granada.  

Actualizado 29 noviembre 2017  
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Gonzalo Fernández de Navarrete G.V
  
Hay ocasiones en que lo mejor es recurrir a textos originales escritos por los “derrotados”, en este caso los musulmanes  que vivieron la toma de Granada y cómo describieron la posterior gestión de los Reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en esa nueva conquista territorial.
 
Es una muestra de incultura que produce tristeza el ver cómo algunos españoles se manifiestan en Granada durante la conmemoración de la toma que se celebra todos los años el día 2 de Enero,   para denunciar  que el gobierno de los Reyes Católicos acabó con los musulmanes en Granada Musulmana, y llegan incluso a citar “la expulsión de los musulmanes de España en 1492”
 
Lo cierto es que en 1492 los Reyes Católicos no expulsaron a los musulmanes. En 1492, salvo algunos dirigentes políticos como el emir Mohammad ben Alí que si fueron expulsados (con honores), solo emigraron al norte de África los granadinos que querían vivir en territorio gobernado por un Sultán musulmán. La expulsión de los musulmanes se producirá en 1609 –solamente 117 años después de la toma de Granada- por su tataranieto, el rey Felipe III,  por motivos que no son de estas líneas.
 
Tras 1492 fueron bastantes los musulmanes que pudieron regresar a la Granada cristiana desde África tras ver la miseria existente en aquella época en Marruecos. Fue entonces cuando el “rey cristiano” -véase los Reyes Católicos-  incumplieron las prebendas pactadas con los musulmanes para la rendición. Los musulmanes  acabaron siendo una población rural que salió de la ciudad de Granada, pero permanecieron los musulmanes en las Alpujarras,  territorio cristiano, en su condición de Mudéjares, manteniendo su condición de Musulmanes, sin ser obligados a convertirse al cristianismo como si lo fueron los judíos en esas mismas fechas.
 
La realidad es mucho más compleja que los lemas simplistas que muchas veces aparecen en noticias y debates de poca altura.
                                                             
En las líneas siguientes nos vamos a limitar a reproducir extractos del texto original que figura en los anexos de la “Historia de España”, dirigida por Tuñón de Lara, y que se incluye en uno de los volúmenes de anexos documentales. El título de dicho documento, escrito originalmente en árabe por un musulmán que vivió en 1492  la entrada de los cristianos en la ciudad es:
 
La rendición de Granada y sus consecuencias (fines del sigloXV)
Fragmento de la época sobre noticias de los Reyes Nazaritas o Capitulación de Granada y emigración de los andaluces a Marruecos. (Kitab Nubdat al-asr fi ajbar muluk Bani Nasr aw taslim Garnata wanuzul al-Adalusisiyyin ila i-Magrib).
 
“El día 2 de Rabí el primero de 897 [Correspondiente en fecha cristiana de calendario juliano al 2 de Enero de 1492] , avanzó el monarca cristiano con sus tropas hasta la cercanía de la ciudad”.[…]
 
“Una vez que se creyó seguro de la gente de la ciudad y no juzgó probable una traición, envió sus tropas a que penetraran en la ciudad, mientras él seguía acampado en las afueras. Cuidóse de proveer a la Alhambra con abundantes cantidades de harina, víveres y municiones y de poner uno de sus capitanes al frente de dicha fortaleza; (para ello se trasladó a esta y, una vez terminada su misión )), partió de regreso a su campamento. […]
 
También procuró nombrar en la ciudad caídes, jueces y porteros y proveer a otras cosas necesarias. Los musulmanes frecuentaban el campamento para comprar y vender, y lo mismo hacían los cristianos en la ciudad.
 
Sabida por los de la Alpujarra la entrada de los granadinos en la obediencia de los cristianos, enviaron su sumisión al monarca, quedando así bajo su jurisdicción. Ya no les quedaba a los musulmanes pedazo alguno de tierra en al Andalus. ¡Somos de Dios y a ël tenemos que volver! Decidióse por fin el rey a dar libertad a los rehenes que retenía, dejándoles marchar con garantía para sus vidas y haciendas y rodeados de toda clase de honores. […].
 
A partir del día siguiente empezó a reconstruir la Alhambra, elevando en ella edificaciones y obras defensivas abriendo varios caminos. […]
 
Cuando fue ya completa la tranquilidad en la ciudad, otorgó permiso para pasar el mar [cruzar desde la península hasta el norte de Africa], para lo cual puso en la costa las oportunas travesías. Los que habían decidido hacer la travesía empezaron a vender su hacienda, fincas y casas. Tal había que vendía su huerta, tierra de labor, Carmen o campo por un precio inferior al valor de los frutos, siendo los compradores bien los musulmanes que habían optado por quedar como mudéjares o bien los mismos cristianos. […]
 
La orden dada para el viaje  era que se presentasen en la costa con todos sus familiares. Una vez allí los cristianos se encargaban de embarcarlos con toda clase de consideraciones y respetos, pasándolos la banda marroquí, completamente tranquilos y seguros.
 
Por aquel entonces prodigaba el monarca cristiano toda clase de cuidados, consideraciones y respetos a los musulmanes, hasta el punto de excitar los celos y la envidia de los propios cristianos. “Vosotros –decían éstos a aquéllos- gozáis ante nuestro rey de más aprecio y honores que nosotros mismos”. En efecto rebajóles los tributos y tratábalos con justicia. Todo ello no era más que habilidad y maña para atraérselos y apartarles de emigrar.[…]
 
Parecióle más tarde al rey trasladar al emir Mohammad ben Alí, a la costa de Marruecos. Ordenóle, pues, que se aprestase a hacer la travesía, para lo cual dio comisión de que arribasen naves al puerto de Adra, donde se reunieron otros muchos musulmanes que determinaron emprender el mismo viaje. Todos ellos, emir y acompañantes, embarcaron en las naves aprestadas, bien atendidos, respetados y honrados de los cristianos. […]
 
Quiso Dios en sus designios y decretos que, al tiempo del pasaje a Marruecos y la marcha a Fez del emir Mohammad ben Alí, afligiese a aquellas gentes una gran penuria que se manifestó en una extremada carestía seguida de hambre general y de la peste. Llegó a ser tan grande la situación en Fez, que de ella huían las gentes,; y hasta algunos de los que al país habían llegado, emigrados del Andalus, retornaron a este país con la noticia de tal penuria; con lo cual muchas personas quedaron imposibilitadas de emigrar.
 
En vista de esto decidióse la gente [musulmana] a residir en el país [en la Granada cristiana de los Reyes católicos], en calidad de mudéjares. Ya para entonces los cristianos no pasaban a ningún musulmán a la otra orilla sino previo pago del pasaje; esto en circunstancias en que tributos pesados se añadían a la percepción del diezmo.
 
Cuando vio el rey de los cristianos de los cristianos que los musulmanes habían abandonado sus proyectos de emigración y que se habían decidido por adoptar la condición de mudéjares, avecindándose y estableciéndose en el país, empezó a faltar a las condiciones en un principio pactadas. Prosiguió violándolas, una a una, y quebrantándolas, artículo por artículo, hasta incumplirlas todas en absoluto.
 
Entonces cesó el fuero del Islam para los musulmanes, quienes se vieron menospreciados, vejados y tratados altaneramente por los cristianos. Impusiéronseles alfardas, gravóseles con pesados tributos y hasta se les suspendió el pregón del almuédano en las torres. Ordenóles también que, abandonando la ciudad, pasasen a habitar en los arrabales y alquerías y que no quedasen en Granada más que los Abencerrajes, y llenos de oprobio y humillación tuvieron que salir de la ciudad.”
 
Esta es la narración musulmana de lo acaecido tras la entrada cristiana en Granada, vista por un testigo musulmán. Mucho menos simple de lo que algunos pretenden.
 
Y es que inicialmente los Reyes Católicos quisieron evitar una emigración masiva que empobrecería su reino y que mermaría la recaudación de impuestos. Cuando vieron que regresaban muchos musulmanes que habían emigrado inicialmente a Marruecos, probablemente se dieron cuenta los Reyes Católicos que no era necesario incentivar a los que habían permanecido.
 
Es importante recordar lo avanzado de la sustitución de la administración musulmana por la cristiana: se les permitió a los musulmanes granadinos vender sus propiedades y emigrar con seguridad y gratuitamente a los que quisieran partir a África. Esas propiedades vendidas pudieron ser compradas por  aquellos musulmanes que querían permanecer en Granada. Por último se dejó regresar desde Marruecos a Granada a aquellos que tras emigrar inicialmente vieron que la vida en Granada era mucho mejor que en Marruecos.
 
Pasaron entonces los cristianos a actuar con los musulmanes como lo habían hecho los Romanos con los Íberos, o posteriormente los Visigodos con los Hispanorromanos, por ejemplo, en su condición de nuevos “patronos” del territorio. Pero no hay que olvidar que obraron los Reyes Católicos mucho más generosamente con los musulmanes que con los Judíos en la España de final del siglo XV.
 
El cronista  musulmán probablemente no tiene en cuenta que pudieron seguir manteniendo su religión  musulmana en esa España que iniciaría su expansión de ultramar en breve, y donde la unidad religiosa era un componente esencial de la unidad política.
 
Esperemos que los que se manifiestan en Granada contra la conmemoración de la toma de Granada por los Reyes Católicos cada 2 de Enero, organicen protestas contra los que siguen incautando Biblias y crucifijos todavía en el siglo XXI.
 
El conocimiento, la lógica y la proporcionalidad no suelen imperar en esos grupos.
  
 
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