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Marina Ventura

Un restaurante con encanto en el corazón del Barrio de las Letras

El local tiene un encanto especial, distinto

El Restaurante Marina Ventura abrió sus puertas en noviembre de 2001. El verano pasado, el de 2014, renovó a fondo el local. Parte de su encanto proviene de esa nueva decoración: distinta, gratamente rompedora, con clase. Pero claro, ese encanto lo produce mayormente su cocina. De entrada, los géneros son de primera.

Actualizado 25 abril 2015  
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Redacción Ocio
  

El pescado, fresquísimo: lo que no se consume a tiempo, se tira. Las carnes, de primera también: de Angus argentino, con Certificado; sí, Angus, ese bichito de más de 500 Kg que se pasea por la Pampa comiendo hierba a mansalva. Lo más de lo más: “la raza del bicho + lo que come (pasto natural) + cómo lo come (moviéndose a sus anchas, sin agobios ni estréses, por la quasi infinita Pampa). El tipo de arroz, distinto según los arroces: Valenciano extra para los arroces secos, y Bomba para los melosos y caldosos. A eso se añade el buen hacer en cocina: todo lo que probamos tenía ese toque que agrada.

Vayamos a su oferta gastronómica: la cocina es mediterránea, con predilección por los arroces y paellas. Ofrecen... ¡18 variedades! Clásicos, como la paella valenciana, y creativos (para que no sea sólo lo que se puede encontrar en cualquier sitio).
Mientras llegaba su Majestad el Rey: el Arroz (¡esos 20 minutos peligrosos, en los que hay que evitar llenarse con menudencias), nos entretuvimos, lentamente, con el séquito que le precedía. Fueron sólo un par de pajes. El primero, consistió en unos “Chopitos”, fresquísimos y bien limpiados (que eso lleva su trabajo); eso sí, en cuanto al modo de freírlos, nos habrían gustado algo más crujientes. Y el segundo paje fue la “Trilogía de croquetas” (mejillón Tigre + Jamón ibérico + boletus); muy buenas. Más que de besamel, eran de pasta, muy grata, con el sabor propio de cada ingrediente muy bien conseguido.Y,... sonaron tropetas y clarines. ¡Se acercaba su majestad el Arroz! Feliz encuentro el que tuvimos. Habíamos optado por un “Arroz seco, con chopitos, habitas y alcachofas”. Fenomenal, con su socarrat y todo. Veníamos de Valencia, y nada que envidiar a la mayoría de los arroces que tomamos allí. Se trata de un plato distinto, peculiar, propio de esta casa. Muy conseguido, y muy bien hecho.

Una vez desapareció su majestad el Rey, esperamos la llegada de su Majestad la Reina: la Carne de Angus de Argentina. El cortejo que la precedía se limitó a una sola Dama de compañía,.... ¡pero vaya Dama!, para tirar cohetes. Se trataba de un estupendo “Lomo de Bacalao (fresco)”. Su base era un rusti de patatas, e iba guarnicionado con tomates secos italianos, ajos fritos y tapenade de olivas negras. El bacalao, de 10: muy buen género, y muy bien hecho. La guarnición, también bien, salvo una cosa: nos parece que sobra el tapenade, porque su poderoso sabor destroza la delicadeza de tan fenomenal pescado.

Clarines, coros,.. anunciaron la presencia de la Reina: una carne espléndida. “Solomillo de Angus argentino” (del que ya he hablado al principio), a la plancha. Una carne de las que se encuentran pocas veces. Nos pareció que con unos días más de cámara, habría estado aún mejor (soltó algo de jugo). El punto de plancha, sencillamente perfecto: para aplaudir.
No podíamos acabar sin rendir la debida pleitesía a los Infantes: los Postres. Llegaron sin más preámbulos. Así que compartimos un “Crujiente de manzana caramelizada, con helado de vainilla y tofee”, que fue visto y no visto. Y eso que estábamos ya algo aítos. Uno de los mejores postres que hemos tomado. Más que recomendable. Y además, es más bien ligero. El hilado de la base recuerda a los nidos de pastelillos árabes “baklavas”.

Pero nos falta hablar de otro factor que contribuye al encanto de esta local: las personas. Patricia Fernández está al frente: nacida en Argentina, de padre asturiano y madre italiana. Su pasión por la hostelería le viene de familia, la lleva en la sangre. Y el personal de sala es amable, correcto y profesional. ¿Qué más se puede pedir?
¡Ah! Nos queda hablar de un último componente de ese encanto, que además es muy importante: la Carta de vinos. No es muy extensa, pero es más que suficiente. Baste decir quién es el padre de la criatura: Juancho Asenjo. Sobran comentarios. Además, los precios son muy ajustados. Ofrecen varios por copas. Optamos por un blanco: Valdesil sobre lías 2013 (DO Valdeorras), monovarietal de la difícil uva Godello. Resultó un maridaje perfecto. Para el Angus tomamos, claro, una copa de tinto.

El Valdesil comenzó expresándose con una excesiva acidez (lógico: no ha hecho la maloláctica). Pero al airearse, se fue afinando. Quizá compense jarrearlo. Es un blanco complejo, con notas de lías finas, minerales (pizarras), y una presencia excesiva de rasgos cítricos. La untuosidad, perfecta, bien ligada con la acidez. La estructura, poderosa.
Durante la comida, salió el tema de qué era eso de la “crianza sobre lías”. Paso a explicarlo brevemente, porque me parece de interés: cada vez son más los blancos elaborados así. Las “lías finas” son las levaduras que quedan depositadas, inertes, una vez finalizada la fermentación alcohólica. La crianza sobre lías aporta sensaciones en boca de mayor densidad, untuosidad y persistencia. Para ello se mantienen las lías en suspensión mediante el “batonnage” o removido periódico, para que se produzca la autolisis (que consiste en la ruptura de la pared celular de las levaduras, para liberar así elementos que aportan las características señaladas de cremosidad, redondez y mayor estructura). De no hacerse el “batonnage”, las lías se depositarían en el fondo, y se producuría una reacción anaeróbica con componentes fétidos. Pero hay que atinar: el exceso de “batonnage” puede cansar y oxidar al vino, provocando la tan temida “premox” (envejecimiento prematuro del vino). Ya se ve que tiene su arte y su dificultad.

Uf. Me he ido por las ramas. Volvamos al tronco,... y a la raíz. Marina Ventura es un restaurante con encanto, que brilla con luz propia en una zona difícil, por la descomunal competencia. Un lugar muy recomendable.

Marina Ventura.
C/ Ventura de la Vega 13.
Tº. 914 293 810

http://marinaventura.es
Horario:
Lunes, martes, miércoles y jueves: de 13,15 a 16,00 y de 20,00 a 00,00 h.
Viernes y sábados: de 13,15 a 00,00 (horario ininterrumpido: o sea, abierta la cocina todo el día).
Domingos: de 13,15 a 16,30 h. (Cierran sólo los domigos  por la noche).

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