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MERCOSUR

Hoy tenemos que hablar necesariamente, por su importancia y la repercusión mediática que está teniendo, del Acuerdo de la UE con Mercosur. Eso sí y como siempre, nuestras opiniones tratarán de centrarse sobre las repercusiones que lo acordado tendría, en el caso de aprobarse definitivamente, sobre el Sector Agrario Español, que, al menos a nosotros, es lo que hoy más nos preocupa.

Actualizado 11 julio 2019  
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Redacción Agrolibre
  
Recordemos, antes de nada, que, cuando se supo que la Comisión Europea, que negociaba en nombre de la Unión Europea (UE), y los cuatro países miembros de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) habían alcanzado, en la tarde del 28 de junio pasado, un acuerdo comercial, calificado de histórico tras más de veinte años de negociaciones, los productores agrarios españoles temieron lo peor, ante lo que se iba filtrando sobre los contenidos acordados.
En esta misma línea todas las Organizaciones agrarias temieron también y con toda razón que, para ellos, los beneficios que se anunciaban no compensaban en absoluto los enormes riesgos que se confirmaban para la agricultura y la ganadería europea.
Lo acordado se trata de un primer paso, cuasi definitivo y ciertamente importante, pero que aún necesita de un largo proceso de ratificaciones.  Del lado comunitario, este pacto debe ser ratificado, aún, por los Estados miembros vía Consejo de Ministros o Cumbre Europea, por el nuevo Parlamento Europeo y por los parlamentos nacionales.
El propio comisario europeo de Agricultura reconoció, tras el Acuerdo, que la UE, había hecho “significativas concesiones” en materia agrícola y agroalimentaria al cerrar Mercosur, terminando reseñando que, no obstante, el Acuerdo había sido “equilibrado”,” no se puede negar que hemos tenido que hacer significativas concesiones para garantizar un resultado equilibrado, integral y ambicioso”.
Los europeos hemos asegurado la abolición de aranceles en todos los vinos y cervezas, así como significativas cuotas libres de aranceles para el queso y otros productos lácteos, se han acordado simplificar los procedimientos de exportación y aduanas, para que los negocios agroalimentarios tengan más fácil comerciar entre sí y los  productos de alta calidad y regionales de la UE serán protegidos por su indicación geográfica, “una garantía para nuestros consumidores pero también una oportunidad para que los productores refuercen su posición en el mercado.
Para las áreas que más nos preocupaban dijo el Comisario, como son las importaciones de vacuno o azúcar, solo se ha logrado “un equilibrio entre las ambiciones y expectativas del Mercosur y las preocupaciones de los agricultores europeos”. Para la carne de pollo, la de vacuno, la miel y el etanol, el acceso será “en forma de cuotas libres de aranceles que serán implementadas a lo largo de varios años”.
“Cuando haya un incremento repentino de las importaciones, el acuerdo de hoy permite la aplicación de algunas medidas de salvaguarda que darán más protección a los agricultores europeos”. Para la carne de vacuno, por ejemplo, el volumen de importaciones con tarifas preferenciales se incrementará en 99.000 toneladas, lo que supone alrededor del 1,25 % del total del consumo de carne de la UE, y será implementado a lo largo de un período de cinco años. “El año pasado importamos de los cuatro países del Mercosur casi 270.000 toneladas de vacuno y ternera, así que ya somos un comerciante bien establecido con esa región”.
En el tema azúcar, otra de las grandes preocupaciones existentes en el sector, se acordaron mejorar las condiciones de una cuota ya existente de 180.000 toneladas, que “no estará libre de aranceles sino basada en nuestro consumo medio anual de la UE, de unos 18 millones de toneladas aproximadamente”. “Este volumen representa un 1 % de nuestro consumo anual, pero la cota se implementará a lo largo de un período de cinco años”.
El comisario prometió, ya veremos cuando no quede de él ni los rastros políticamente hablando que, durante los años de aplicación de las cuotas, los productores europeos “tendrán tiempo para hacer los ajustes necesarios” al igual que los tendrá que hacer también el Mercosur “en algunos sectores”. La Comisión Europea “está dispuesta a asistir a nuestros agricultores en caso de que haya perturbaciones en el mercado” y para ello, tiene “un paquete de apoyo preparado de unos mil millones de euros” que “proporciona una red de seguridad para los productores, si es necesaria” tras aprobarse este acuerdo de Mercosur. Los productos agrícolas importados del Mercosur “tendrán que seguir cumpliendo altos estándares de calidad” o, si no, “serán rechazados”. ¡Y si no lo hacen que… …!
Nuestro presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, señaló en su cuenta de twiter, con su acostumbrada necedad que, “tras 20 años negociando, hoy alcanzamos un acuerdo comercial histórico entre la UE y Mercosur. Gracias, entre otros, al papel determinante de España durante las últimas semanas. Excelente noticia para la comunidad Iberoamericana en favor del comercio como motor de progreso”. Sánchez como siempre, indiscreto y desatinado con los intereses reales del Sector en su conjunto.
¿Creen ustedes que un Presidente español debe presumir de ser la punta de lanza del Acuerdo… y si luego, todo resulta un fiasco, ¿dónde tendrías que meterte?, al menos espérate a que se confirme.
Ahora, por ejemplo, cuando vuelvas a tu país intenta explicárselo a nuestros ganaderos intenta justificar tu aparente alegría. 
“La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha alertado de los enormes riesgos que este acuerdo comercial podría tener para numerosos sectores en España, como el vacuno, el avícola, los cítricos, el azúcar o el arroz.
“Cuanto más sabemos, más preocupados estamos”, han reconocido desde la organización agraria UPA. Según se van acelerando las negociaciones UE-Mercosur, más parece que el agroalimentario será uno de los sectores que saldrá perdiendo en este acuerdo, y con él, todos los consumidores europeos.
La UE quiere abrir sus puertas a millones de toneladas de productos producidos bajo normativas mucho más permisivas en materia de productos fitosanitarios o bienestar animal. “Está en juego la calidad de nuestra cadena agroalimentaria, la pervivencia de nuestros sectores y la vida en los pueblos”, han alertado desde UPA. “No admitiremos más acuerdos en los que sólo salimos perdiendo”, han sentenciado.
Los países del Mercosur ya son el primer exportador de productos agroalimentario a la UE, con un déficit comercial de la UE de más de 16.000 millones de euros. En el sector de vacuno cárnico, por ejemplo, el 75% de las importaciones a la Unión procedían de Brasil, Argentina y Uruguay. De estos países importamos también una ingente cantidad de cítricos, más de 488 millones de euros en 2018, y de pollo (Brasil es el primer productor mundial). Otro producto que se vería muy afectado es el arroz, del cual ya se le ha ofrecido a Mercosur un contingente de 150.000 t a 290 €/t.
Alimentos todos ellos producidos bajo distintas normas que no coinciden con la europea. En este sentido, UPA señala “la hipocresía de Bruselas” al poner en tela de juicio el uso de ciertos productos fitosanitarios a la vez que no impide la importación de alimentos en cuya producción se han usado esos mismos compuestos químicos”.
Por su parte la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha reclamado al Gobierno español que reconsidere su postura ante el brutal impacto sobre el 20% de la producción ganadera española, (2.700 millones/año), tal y como recoge el estudio de impacto elaborado por los Servicios Técnicos de COAG.
“Por sectores; vacuno de carne, porcino, remolacha-azucarera y determinadas frutas (cítricos) y hortalizas, serían los principales afectados por la competencia desleal de estas producciones, en base a la utilización de hormonas de crecimiento, antibióticos y pesticidas prohibidos en la UE desde hace varias décadas.
COAG ya ha mostrado de forma reiterada su oposición frontal a este acuerdo por considerar que pone en peligro el sostenible modelo agrario europeo y la seguridad alimentaria de los consumidores de la UE.
“De hecho, en 2017 saltó a la luz pública el escándalo de la carne adulterada en Brasil, protagonizado por varias empresas, entre las que se encuentran las más importantes del sector, que adulteraban la carne que vendían en el mercado interno y externo. Rusia también decidió suspender en su momento las importaciones de carne de vacuno y porcino de origen brasileño al detectar sustancias prohibidas (ractopamina y otras hormonas de crecimiento en ganado)”, ha subrayado Miguel Blanco, Secretario General de COAG. Respecto al impacto en el sector agrario, el máximo responsable de esta organización ha destacado una cifra que ilustra en sí misma el brutal impacto para la ganadería comunitaria: “un contingente arancelario libre de tarifas como el que se baraja para la carne de vacuno, 99.000 toneladas,  supondría (en su equivalente de peso en canal)  a un total de 2 millones de vacas nodrizas lo que supone más del número total de cabezas de Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Estonia, Grecia, Croacia, Chipre, Letonia, Luxemburgo, Hungría, Malta, Eslovenia, Eslovaquia, Lituania, Finlandia y Suecia juntas. Es inaceptable que se entregue el sector ganadero a cambio de coches y facilidades para grandes constructoras en licitaciones públicas”, ha puntualizado Blanco.
En la actualidad, Mercosur ya es el principal exportador de productos básicos agrícolas a la UE, por lo que COAG considera que no se necesitan contingentes adicionales libres de derechos arancelarios para incrementar sus exportaciones. En 2016, la UE importó 19.528 millones € en productos agroalimentarios del Mercosur, lo que representa el 17,4% del conjunto de las importaciones UE. Por el contrario, las exportaciones agro europeas al área geográfica Mercosur apenas superaron los 2.000 millones € (1,5% del total). Casi el 80% de la carne de vacuno importada por la UE y cerca del 70% de los productos para alimentación animal importados por la UE provienen del Mercosur (de los cuales dos tercios provienen únicamente de Brasil). “La experiencia nos dice que este tipo de acuerdos de libre comercio acaba beneficiando a los grandes latifundios y a las élites económicas de ambas partes en detrimento de los pequeños y medianos agricultores”, ha apuntado el Secretario General de COAG.
COAG, junto con la Plataforma en contra del TTIP y el CETA, ha denunciado durante los últimos años los perniciosos efectos de los acuerdos de libre comercio de la UE para el modelo social de agricultura, (mayoritario en Europa y nuestro país), vital para garantizar la calidad, la seguridad alimentaria, la preservación del medio ambiente y desarrollo de las zonas rurales”
Asoprovac, (la Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne, la organización profesional más representativa del sector productor de vacuno de carne español, agrupando un 70% de la producción del país y con más de 3.000 asociados en todo el territorio nacional), quiere también trasladar otra enorme contradicción que está sobre la mesa. Mientras que el sector ganadero-cárnico se enfrenta a la creciente estigmatización por su modo de producción, ante la pasividad casi total de las instituciones europeas, observa estupefacta, como esas mismas instituciones pelean por incrementar la presión legislativa sobre este sector primario europeo para dar respuesta a las teóricas demandas ciudadanas esfuerzos que, sin embargo, apenas trasladan a las negociaciones internacionales.
Durante el año 2018, Brasil, Argentina y Uruguay Brasil, fueron responsables del abastecimiento de más del 75% de las importaciones de carne de vacuno de la Unión Europea (UE). Ante esta situación, no parece que tenga mucho sentido hacer muchas más concesiones en este sector a los países de Mercosur y exige a las Administraciones, tanto comunitarias como nacionales, mayor prudencia.
En definitiva, ASOPROVAC afirma que, “no estamos en contra de los acuerdos de libre comercio pero, estamos muy orgullosos del modelo europeo de producción y no podemos aceptar de brazos cruzados que se utilice este sector como moneda de cambio para poner en riesgo la seguridad alimentaria europea ante la creciente importación de carnes de otros países que poco a poco van erosionando el tejido rural europeo por el que tanto hemos luchado”.
Desde el CES, el Comité Económico y Social, José Puxeu, autor del dictamen sobre el acuerdo dice que tiene claras las cosas a favor de los acuerdos y en el caso concreto de Mercosur también, siempre que el mismo sea equilibrado, que beneficie a ambas partes con la necesidad de proteger las disposiciones sanitarias y fitosanitarias en defensa de consumidores y productores, así como de la exigencia de cumplir la sostenibilidad de las prácticas agrícolas y ganaderas en esos países. Acuerdos, sí.
Como ven los del CES, como siempre absolutamente correctos y sin ofender políticamente a nadie, no dicen nada de nada porque, afirmar que “creen en los Acuerdos que benefician a ambas partes con la necesidad de proteger las disposiciones sanitarias y fitosanitarias en defensa de consumidores y productores… …” bla, bla, bla son ganas de decir sin decir.
Y… …
¡Y nosotros, qué opinamos! Pues en este caso y sin que sirva de precedente, estamos de acuerdo con lo manifestado por Pedro Barato presidente de ASAJA que, entrevistado hace unos días por Cesar Lumbreras en Agropopular, manifestó que, “tras 20 años de negociación, al final una vez más, el sector agrario vuelve a ser la moneda de cambio cuando hay que hacer cualquier acuerdo o tratado”.
Nosotros estamos y siempre estaremos de acuerdo y defenderemos el ampliar el comercio internacional y romper cualquier limitación al mismo, pero, (en todos los temas siempre hay “algún” pero), no a cualquier precio y menos tratándose de la UE donde coexisten naciones con multitud de intereses y donde lo normal es que los países más industrializados terminen invariablemente por llevarse el “gato al agua”.
No se puede, ni debemos permitir, sacrificar la agricultura mediterránea para vender coches alemanes e intentar colocar industria pesada centroeuropea en Iberoamérica, no, no se puede ni se debe, ni puede engañarse al productor agrario europeo con falsas promesas de compensación.
Y, como era absolutamente esperable, los franceses empiezan al parecer y como persistentemente ocurre, a separarse, sin retirarse de lo acordado.
“Francia todavía no está lista para ratificar el acuerdo comercial alcanzado entre la Unión Europea y el Mercosur, según anunció este martes 2 la portavoz del Gobierno francés, Sibeth Ndiaye, con lo que enfría el optimismo de muchos dirigentes, incluidos los españoles, y deja en el aire un acuerdo que cada vez provoca más rechazo en el sector agro-ganadero español.
“Vamos a mirarlo en detalle y en función de esos detalles, decidiremos. Por el momento, Francia no está lista para ratificar” el tratado, señaló Ndiaye en una entrevista en el canal informativo “BFM TV”.
Para la portavoz gubernamental, los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) deberán dar garantías a Francia para que ratifique el acuerdo, como ya sucedió con Canadá antes de rubricar su acuerdo comercial con la UE, el llamado CETA”.
 
O sea que Francia exigirá garantías adicionales para firmar el Acuerdo como ya hiciera con el CETA y España qué, ¿aceptará sin más lo acordado, que como ya sabemos es absolutamente perjudicial para grandes sectores de nuestra agricultura y ganadería? Esperemos que no.
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