Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?

Suscríbete a nuetro boletín gratuito
Está usted en: Agrolibre > Aire Libre

¡Quo Vadis! Francisco.

¿Cuál es la Misión de la Iglesia? Desde siempre la Misión fundamental de la Iglesia ha sido y creíamos que seguía siendo, la evangelización y el anuncio del Reino de Dios y de Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador. Esta fue la misión que Jesús encargó a los apóstoles y que ha llegado hoy en día hasta nosotros: ´Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.´ (Mc 16, 15);

Actualizado 25 junio 2020  
Compartir:  Comparte esta noticia en Twitter 
 Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Enviar  |  
Comentarios 0
Redacción Agrolibre
  
‘Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.’ (Mt 28, 19-20).
La Misión de la Iglesia es a su vez continuación de la Misión de los apóstoles, y al mismo tiempo prolongación de la Misión de Jesús; quien, a su vez, fue también enviado por el Padre en el Espíritu para desempeñarla y llevarla a cabo. De ahí que podamos afirmar que la Misión de la Iglesia no es otra que la misma Misión de Cristo.: “Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo.’ (Jn 17,18); ‘Como el Padre me envió, también yo os envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo’ (Jn 20, 21)”.
La Misión de la Iglesia, está siempre animada por el Espíritu Santo. Cabe a este respecto recordar, una vez más, como el rol del Espíritu en la Misión es, sin duda, importantísimo. Lo fue en la Misión de Jesús: “El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. (Lc 4, 18-19)”. Lo fue también en la misión de los apóstoles y en el primer anuncio misionero de la Iglesia, después de Pentecostés. Y lo es, o así lo entendíamos hasta ahora, en nuestra condición de cristianos que, a partir de nuestro bautismo, hemos sido constituidos, consagrados y enviados como hombres y mujeres en misión, participando, como don y tarea, de la misión profética, sacerdotal y real de Cristo.

La Iglesia es, por tanto, esencialmente una Iglesia en misión. Podemos decir que su ser mismo es un ser en misión y que su misión coincide con su ser. O lo que es lo mismo, que la misión es un elemento constitutivo de la identidad de la Iglesia: ‘la Iglesia peregrinante es misionera por naturaleza, puesto que procede de la misión del Hijo y del Espíritu, según el designio del Padre’ (Ad Gentes 2).
Hablar de la Iglesia como comunidad de aquellos que creen en Cristo liberador es hablar de un organismo vivo, inserto en la historia y en un constante dinamismo y evolución. Es hablar de una realidad comunitaria e institucional, animada y convocada por Dios - Padre, Hijo y Espíritu Santo - con dos milenios de historia a sus espaldas, que ‘ha pasado por numerosas vicisitudes, en las que lo mejor coexiste con lo menos bueno’ y que vive impulsada, entre fracturas y tensión utópica, por una misión: anunciar a toda la humanidad la Buena Noticia del reino de Dios, con el cual ella misma nunca se identifica plenamente y hacia el cual ella siempre tiende.
Somos muchos los católicos que, desde la publicación hace ya cinco años de la encíclica,” Laudato Si”, no entendemos nada de la deriva ecologista emprendida por el Papa Francisco en todas sus catequesis y publicaciones oficiales.

Y no solo los católicos corrientes, estamos absolutamente perplejos, ante estas peripecias que ya pasan de castaño oscuro, sino que, como ya recordamos en su momento son las otrora máximas autoridades en la fe católica como, el cardenal Gerhard Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, los que denunciaron  el Sínodo del Amazonas y su documento de trabajo, el Cardenal continuó lamentando que los líderes de la Iglesia parecen no darse cuenta de que las fronteras del «viejo paganismo» de la «idolatría y superstición», se están cruzando actualmente, con todas estas “marramachadas” ajenas por completo a la principal misión de la Iglesia de Jesucristo. “El papado es de derecho divino y, por lo tanto, no se basa en el número de seguidores de Facebook ni en la aprobación inconstante de periodistas y oportunistas”.
“La adoración de Dios es la verdadera teología de la liberación del miedo, el miedo y la inseguridad que nos llegan del mundo material y de nuestros semejantes. Y solo con la ayuda del Evangelio y la Gracia de Cristo puede una cultura desarrollar su influencia positiva y ser liberada del poder del mal. Objetivamente, la idolatría y la superstición son los pecados más grandes de todos, basados en una confusión entre el Creador y la criatura (Tomás de Aquino, S. Th. II-II q. 94 a. 3.), que solo puede ser superada por la herejía de aquellos que ya han recibido la verdadera Fe a través de la proclamación de la Iglesia, en contraposición a los paganos que, sin su propia culpa, todavía no conocen el Evangelio.

La profesión de fe no debe reinventarse, adaptarse a voluntad o reinterpretarse siempre que parezca necesario. La fe es el poder de la Palabra de Dios en el corazón de la Iglesia y, por lo tanto, no es un fósil de un pensamiento humano obsoleto. La revelación está en Cristo para siempre presente en toda su plenitud en la Fe de la Iglesia. No podemos agotar esta fuente hasta que Él regrese al final de los tiempos. Pero tampoco debemos querer mejorarlo mediante enmiendas humanas supuestamente necesarias. Esa sería la peor contaminación ambiental que haría inhabitable nuestro planeta. Si el Verbo Encarnado, quién estuvo con Dios y es Dios, ya no morara entre nosotros y dentro de nosotros, ¿dónde habría todavía lugar para nosotros?”

Recordemos también y en esta misma línea las declaraciones de Mons. José Luis Azcona, agustino recoleto y obispo emérito de la Prelatura de Marajó en la región amazónica, que de forma tajante, criticó en su momento el Instrumentum Laboris del sínodo para la Amazonia, las conclusiones del Sínodo, por considerarlo alejado por completo de la realidad en la región, contrario a la fe y un peligro directo generador de cisma en la Iglesia.
Pero cuando, insistimos nosotros, creíamos que, por fin, el Papa Francisco, con su negativa a dar su necesaria aprobación a las conclusiones del malhadado Sínodo de la Amazonía, había abandonado el “ecologetismo”, que parecía dominar al Vaticano y a sus terminales mediáticas, nos encontramos en que eso no ha sido así.
Según se nos comunica, hace unos día desde Vatican News, el Vaticano pretende de nuevo que, una ecología integral, es la salvaguardia de la Creación y responsabilidad de todos.
Se trata, según el documento Interdicasterial "En camino para el cuidado de la casa común", difundido con ocasión del quinto aniversario de la Encíclica "Laudato si'", de ofrecer una orientación a las acciones de los católicos y de llamar a cada cristiano a una sana relación con la Creación.

El texto ha sido redactado por la "Mesa Interdicasterial de la Santa Sede sobre la ecología integral", creada en 2015 para analizar cómo promover e implementar la ecología integral.  Forman parte de ella las instituciones vinculadas a la Santa Sede mayormente comprometidas en este ámbito, algunas Conferencias Episcopales y Organizaciones católicas. Aunque fue redactado antes de la pandemia de Covid-19, el documento destaca el mensaje principal de la Encíclica: todo está conectado, no hay crisis separadas, sino una única y compleja crisis socio-ambiental que requiere una verdadera conversión ecológica.

Primera parte: educación y conversión ecológica.
La primera parte se abre con el llamado a la necesidad de una conversión ecológica, a un cambio de mentalidad que lleve al cuidado de la vida y la Creación, al diálogo con el otro y a la toma de conciencia de la profunda conexión entre los problemas del mundo. Se sugiere, por lo tanto, el fomentar iniciativas como el "Tiempo de la Creación", pero también las tradiciones monásticas que enseñan la contemplación, la oración, el trabajo y el servicio. Todo para educar al conocimiento del vínculo entre equilibrio personal, social y ambiental.
Tutelar la vida y promover la familia.
Nueva centralidad de escuela y universidad.
Catequesis, diálogo ecuménico e interreligioso.

El documento también reafirma que "el compromiso de cuidar la casa común es una parte integrante de la vida cristiana", no una opción secundaria. Pero eso no es todo: el cuidado de la casa común es "un excelente ámbito" de diálogo y colaboración tanto ecuménico como interreligioso. Con su "sabiduría", de hecho, las religiones pueden alentar un estilo de vida "contemplativo y sobrio" que lleve a "superar el deterioro del Planeta".
Comunicación.
La primera parte del documento concluye con un capítulo dedicado la comunicación y a su "profunda analogía" con el cuidado de la casa común: ambas, de hecho, se basan en "comunión, relación y conexión". Por lo tanto, en el contexto de una "ecología de los media", se insta a los medios de comunicación a poner de relieve los vínculos entre "destino humano y ambiente natural", responsabilizando a los ciudadanos y combatiendo las denominadas "fake news" (falsas noticias).

 
Segunda parte: ecología integral y desarrollo. Tutelar derecho a alimentos y agua
La segunda parte del documento se abre con el tema de la alimentación y la referencia a las palabras del Papa Francisco: «el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre» (LS, 50). De ahí la condena del desperdicio alimentario como un acto de injusticia, la invitación a promover una agricultura "diversificada y sostenible", en defensa de los pequeños productores y de los recursos naturales, y la urgencia de una educación alimentaria sana, tanto en cantidad como en calidad. También se hace un fuerte llamamiento para que se combatan fenómenos como el acaparamiento de tierras, los grandes proyectos agroindustriales contaminantes y para que se tutele la biodiversidad. Ecos de este llamamiento se encuentran también en el capítulo dedicado al agua, cuyo acceso es "un derecho humano esencial". También en este caso se exhorta a evitar el desperdicio y a superar aquellos criterios utilitaristas que llevan a la privatización de este bien natural.  En la misma línea está el llamamiento a reducir la contaminación, a descarbonizar el sector energético y económico y a invertir en energía "limpia y renovable", accesible para todos.
Invertir en energia limpia y renovable. Salvaguardar mares y océanos. Promover economía circular.
Finanzas apunten a la primacía del bien común.
También el mundo de las finanzas debe hacer su parte, apuntando a la "primacía del bien común" y tratando de poner fin a la pobreza. "La misma pandemia del Covid-19 - se lee en el texto - muestra cómo hay que cuestionar un sistema que reduce el bienestar o permite una gran especulación incluso en las desgracias, volviéndose contra los más pobres". Cerrar los paraísos fiscales, sancionar a las instituciones financieras implicadas en operaciones ilegales, colmar la brecha entre los que tienen acceso al crédito y los que no lo tienen, son algunas de las sugerencias indicadas, junto con la exhortación a promover "una gestión de los bienes de la Iglesia inspirada en la transparencia, la coherencia y el coraje" de una perspectiva de sostenibilidad integral.
Primacía de la sociedad civil, lucha a la corrupción y derecho a la salud
En el ámbito de las instituciones, el documento subraya la "primacía de la sociedad civil", al servicio de la cual deben estar la política, los gobiernos y las administraciones. Se exhorta a la globalización de la democracia sustancial, social y participativa, a una visión a largo plazo basada en justicia y moralidad y a la lucha contra la corrupción. Será importante promover el acceso a la justicia para todos, también para los pobres, los marginados, los excluidos; "repensar prudentemente" el sistema penitenciario a fin de promover la rehabilitación de los reclusos, especialmente de los jóvenes en su primera condena. A continuación, el texto se centra en la salud, calificándola “una cuestión de equidad y justicia social" y reiterando la importancia del derecho a los cuidados. "De hecho, al tiempo que se degradan las redes ecológicas", - se lee - "también se degradan las redes sociales y en ambos casos son los más pobres los que pagan las consecuencias". Entre las sugerencias formuladas figura un examen de los peligros asociados con "la rápida propagación de epidemias virales y bacterianas" y la promoción de los cuidados paliativos.
La importacia de la cuestión del clima.
Por último, el documento interdicasterial aborda la cuestión del clima, consciente de que tiene "una profunda relevancia" ambiental, ética, económica, política y social, "que repercute sobre todo en los más pobres": por lo tanto, en primer lugar, se necesita "un nuevo modelo de desarrollo" que vincule de manera sinérgica la lucha contra el cambio climático y la lucha contra la pobreza, "en sintonía con la Doctrina Social de la Iglesia". Consciente de que "no se puede actuar solos", el documento pide un compromiso con un desarrollo sostenible " con bajo contenido de carbono" para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Entre las propuestas formuladas en este ámbito, la reforestación de zonas como la Amazonia y el apoyo al proceso internacional encaminado a definir la categoría de "prófugo/refugiado climático" para garantizar la "tutela jurídica y humanitaria necesaria".

 
Termina el documento del Vatican News destacando el compromiso, con la ecología integral, del Estado de la Ciudad del Vaticano, auténtica idiotez que se debería haber evitado. Nos dicen que, “hay cuatro áreas operacionales en las que se aplican las indicaciones de "Laudato si’": protección del medio ambiente (por ejemplo: recogida diferenciada de residuos iniciada en todas las oficinas); protección de los recursos hídricos (por ejemplo: circuitos cerrados para el agua de las fuentes); cuidado de las zonas verdes (por ejemplo: reducción progresiva de los productos fitosanitarios nocivos); consumo de recursos energéticos (por ejemplo, en 2008 se instaló un sistema fotovoltaico en el techo del Aula Nervi, mientras que los nuevos sistemas de iluminación de ahorro energético en la Capilla Sixtina, la Plaza de San Pedro y la Basílica Vaticana redujeron los costos en un 60, 70 y 80 por ciento respectivamente).
Es decir que el Vaticano, clasifica desperdicios, crea circuitos cerrados para el agua de las fuentes, reduce fertilizantes en sus jardines y crea un sistema fotovoltaico en Aula Nervi… … ¡qué conjunto de memeces!

En relación con las realizaciones medioambientales, del Estado Vaticano, Infovaticana nos dice que, “el día 18 de junio celebramos el quinto aniversario de la encíclica ‘Laudato Si’ y tenemos un documento del Vaticano titulado ‘caminando en dirección al cuidado de nuestra casa común: cinco años después de la Laudato Si’.
El Vaticano nos ofrece doscientas recomendaciones para que defendamos el ambiente. A la ley de Dios le bastan diez mandamientos, pero la “Pachamama” necesita doscientos. Todo apunta que entrará en el dimenticadero como la encíclica que lo ha inspirado. No vemos mucho entusiasmo ni en aquellos que por oficio lo han presentado.
Unido a esto, el Estado Vaticano se viste de verde y nos quiere vender el paraíso en la tierra. Nos quieren hace ver que se ha producido una revolución, siempre verde, por la instalación de diez puntos de recarga eléctrica en el territorio de micro estado y se pretenden colgar medallas ajenas.
El tejado del aula de audiencias está cubierto de placas solares, pero eso no es de ahora, se colocaron en el año 2008, son 2.400 paneles fotovoltaicos que cubren el consumo de energía del edificio en climatización e iluminación, fue una donación de una empresa alemana, valorada en su día en un millón y medio de dólares. El sistema obtuvo el premio European Solar Prize de ese año en la categoría de arquitectura solar y desarrollo urbano. No eran tiempos de conversiones ecológicas, pero sí de muchas más obras concretas.
Lo de ahora, doscientos mandamientos y diez enchufes.
Terminemos señalando e insistiendo en que para los Papas Pablo VI y Juan Pablo II, como no podía ser de otra manera, la misión primordial de la Iglesia, siempre fue la de anunciar el nombre, la doctrina, la vida, el reino y el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios, anunciando l Cristo a todos los pueblos. Hoy parece que da vergüenza ser misionera de Cristo.
De lo que, al parecer, muchos en la Iglesia actual, no tienen vergüenza en meterse en cualquier actividad, o asunto que se tercie, ajeno a su misión principal, escondidos y agazapados bajo el paraguas de “doctrina social de la Iglesia” junto con la paparruchada de “sabios y entendidos”, siempre marxistas o cercanos al radicalismo comunista.
El afán eclesial actual, ese interés de ser protagonista de todo lo que no le es propio, metiéndose en luchas en las que muestra su ignorancia, permitiendo con ello, su utilización para fines que le deberían ser ajenos, está diluyendo la razón de ser de la Iglesia, logrando la pérdida de su identidad, convirtiéndola en una ONG más cercana a los ideales masónicos.

El resultado está a la vista, Cristo es ya para muchos, una más en la historia de la humanidad. Para nosotros se debe producir una auténtica vuelta a la vida, con menos mensajes integrales.
Comentario (máx. 1500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)


Título (obligatorio)


Nombre (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Por favor rellene el siguiente campo con las letras y números que aparecen en la imagen superior
     
NOTA: Los comentarios son revisados por la redacción a diario, entre las 9:00 y las 21:00. Los que se remitan fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente.
CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de cronicaeconomica.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
cronicaeconomica.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.
Esta noticia aún no tiene comentarios publicados.

Puedes ser el primero en darnos tu opinión. ¿Te ha gustado? ¿Qué destacarías? ¿Qué opinión te merece si lo comparas con otros similares?

Recuerda que las sugerencias pueden ser importantes para otros lectores.
 Otros artículos de Aire Libre

Nuevo embrollo en el sector oleícola español.

De nuevo, ¿bioetanol en Castilla-León?

ACEITE DE OLIVA, Cooperativas versus Asociaciones de izquierda.

¿Es posible la contumacia sobre los biocombustibles? Sí

Contumacia en el Barco 2.

¿Hacia la colectivización del Sector Agrario Español?

Es urgente terminar, con la "alarma" y empezar a trabajar

¡Qué le vamos a hacer!

¿Es que ya no hay posibilidad de contagios?

Una cosa es predicar y otra dar trigo.

© Copyright CRÓNICA ECONÓMICA, S.L. 2020 | Suscríbete al boletín | Mapa web | Contacto | Publicidad | Política de cookies | Política de privacidad | Estadísticas | RSS
Celindas, 25. 28016 Madrid.