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La herencia Romana en España.

Roma y los vinos de Hispania

Es admirable la persistencia de la herencia Romana en la España actual, y en todos los territorios de América y Asia que formaron parte de la Monarquía Hispánica. Cualquier figura jurídica, los edificios o la gastronomía son palpables en cualquier aspecto de la vida diaria del siglo XXI. El vino fue también un elemento relevante.

Actualizado 24 enero 2018  
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Gonzalo Fernández de Navarrete G.V.
  
En el año 218 antes de Cristo (a.C) comenzó una guerra entre Roma y Carthago en la ciudad de Sagunto. Sería el principio de la conquista romana de la península Ibérica, que era habitada por múltiples pueblos y tribus de forma fragmentada. En la costa Mediterránea y golfo de Cádiz la presencia Cartaginesa -heredera de la anterior presencia Fenicia- era dominante.
También había presencia en la península Ibérica de colonias fundadas por los griegos. En los territorios interiores y cantábricos las  tribus celtas e iberas se repartían el dominio. Los romanos la llamarían Hispania.
 
La conquista fue larga y no se consideró “pacificada” Hispania hasta el año 39 antes de Cristo (a.C). Entre medias de esos casi dos siglos de batallas hubo episodios mitificados como el sitio de Numancia en el año 133 antes de Cristto (a.C) y las batallas contra el caudillo Viriato que operaba en el Noroeste de la península.
 
El dominio de Roma sobre el territorio que los romanos denominaron Hispania duró hasta el siglo V después de Cristo. Fueron 6 siglos de presencia que han marcado el devenir actual de España y de Europa entera. Los Romanos conquistaron Grecia, pero la cultura y el modo de vida de la Grecia  clásica rigió la presencia de Roma en su Imperio.
 
Uno de los primeros hechos que impresiona al estudiar la carrera de Derecho es la asignatura de Derecho Romano que se imparte en las facultades españolas como base para la comprensión del presente ordenamiento jurídico español.
 
Todas las figuras legales actuales están basadas en el sistema jurídico que el Imperio Romano estableció para su funcionamiento hace más de 2000 años. Las figuras como la compraventa, la herencia, el matrimonio, la usucapión, la adopción,  el alquiler, o la posibilidad de establecer contratos por citar solo algunas estaban reguladas con una precisión que muestra el avance que tenía la civilización hace dos mil años.
 
Más de dos milenios después de que los romanos dominaran la mayor parte de la península Ibérica, las normas de funcionamiento y de convivencia son básicamente las mismas en la España de nuestros días. Aunque algunos valores hayan cambiado, el razonamiento jurídico es el mismo.
 
Es así para las leyes, pero también para la arquitectura.  El hormigón se utilizó para construir el Panteón de Roma y también  los muelles de los puertos romanos. Cuando cayó el Imperio Romano de Occidente -en el siglo V después de Cristo- su fórmula de elaboración se perdió y no se recuperó hasta el siglo XX.  Los edificios –que también incorporan el saber y estética de Cartagineses y Griegos- , los acueductos o los grandes anfiteatros y coliseos construidos por los romanos con capacidad para decenas de miles de espectadores siguen impresionando por su tamaño en la actualidad.
 
Visitar Segovia, Sagunto, Cartagena, Itálica o Mérida es una muestra de cómo hace más de 2000 años las obras romanas  tenían una dimensión impresionante. En el Imperio Romano de Oriente, en Constantinopla, que duró 1000 años más que el imperio de Occidente, y cayó en el siglo XV, perduran huellas increíbles como la Iglesia de Santa Sofía, edificada en el siglo VI.
 
Pero no es solo la legislación o la arquitectura, también permanecen huellas en la gastronomía. Los platos a base de aceite de oliva, y el vino se consideran elementos propios del imperio romano, cuya base central era el “Mare nostrum”  -literalmente “nuestro mar”- que estaba totalmente rodeado por territorios del Imperio romano. Aunque se expandió  Roma por los mares del norte de Europa y dominó gran parte del actual Reino Unido, su capital fue Roma y en el entorno de Mediterráneo se ubicaban su espiritualidad y los gustos de sus emperadores y senadores.
 
La bebida preferida era el vino. Anteriormente en Egipto, en la época de los Faraones en los milenios previos al Imperio romano, el vino fue la bebida de los faraones y dirigentes, y la cerveza era la preferida por el pueblo más llano.
 
Los fenicios y los griegos con sus asentamientos  habían expandido el cultivo de la vid y el comercio del vino por las zonas costeras. Los griegos llamaban Dionisos al Dios de Vino, Los romanos lo rebautizaron como Baco. Posteriormente en el año 325 después de Cristo (d.C) tras el concilio de Nicea promovida por el emperador Constantino, los romanos se convertirían al Cristianismo y en 380 después de Cristo (d.C) tras el edicto de Tesalónica sería proclamada  religión única del Imperio Romano, pero esa es otra historia.
 
Regresando al vino, los romanos expandieron el cultivo de la vid por toda la cuenca del mediterráneo y por el interior del continente europeo desde el siglo II antes de Cristo. Hispania sería uno de los graneros del Imperio Romano, en cantidad y en calidad.
 
En Hispania,  existía el cultivo de la vid en las zonas costeras desde Cádiz hasta la actual Gerona desde tiempos fenicios y griegos. Pero la presencia de la viña y la elaboración de vino en el interior de la península Ibérica se generalizó gracias a los romanos.  Sus calzadas empedradas que facilitaban el transporte de mercancías desde el siglo II antes de Cristo.
 
En la actual Rioja, en el periodo romano el cultivo de la vid se extendió a los márgenes de la Via XXXIV, una calzada romana que transcurría por los márgenes del Rio Iber, hoy llamado Ebro. A pesar de que se generalizó el cultivo de la vid por toda la península, en aquella época las zonas más cercanas a la costa mediterránea eran las preferidas por los Romanos para producir vino en Hispania, por su cercanía a los puertos que comerciaban con Roma.
 
No fue solo una cuestión de producir vinos en cantidad, asimismo valoraban sus calidades ya en aquella época. No es nueva la voluntad de clasificar la calidad de los platos y vinos. El texto bajo estas líneas, extraído de una compilación de textos originales romanos realizada por el historiador Julio Mangas, escrito hace 2000 años por un cronista romano sobre los vinos de Hispania así lo acredita:
 
“ […] en Hispania llaman coccobilis [uva]; su racimo es poco apretado; aguanta bien los calores y los vientos del Sur; su vino es malo para la cabeza; su producción es abundante. Las provincias de Hispania distinguen dos variedades de éste: una uva oblonga y otro de uva redonda. Se vendimian las últimas. Cuanto más dulce es la coccobilis [Uva], tanto mejor es; pero la de gusto seco se hace dulce al envejecer y la que fue dulce, adquiere un gusto seco. Compite entonces con el vino de Alba [zona vinícola en el actual Piamonte]  […]
 
En otro texto posterior, el mismo autor romano reconocía que algunos vinos de Hispania se comparaban con los mejores de Italia:
 
“Los vinos de Leetania, en Hispania, son famosos por su abundancia pero los de Tarragona y de Lauron por su finura, y los de las islas Baleares se comparan con los mejores de Italia.”
 
España trasladaría a su colonización en América y Asia la forma romana de gobierno y su impresionante legado escrito de todas las acciones de exploración, conquista y administración que se pueden observar hoy en los archivos históricos españoles.
 
También expandió España la cultura del vino a sus territorios de América y Asia, donde los monjes jerónimos, dominicos, franciscanos y jesuitas establecerían el cultivo de la vid en sus monasterios. Una vid que por otra parte existía en variedades autóctonas en el Nuevo Mundo y que sería fundamental en el siglo XIX para evitar la desaparición del cultivo de la vid en Europa cuando llegó la plaga de la filoxera.
 
Y es que los milenios pasan pero el ser humano sigue siendo el mismo. Los romanos dejaron obras arquitectónicas que siguen impresionando por su tamaño en todo el mediterráneo y por supuesto en Hispania. También nos legaron testimonio escrito de sus leyes y de su administración, que muestra lo avanzado de su gobierno. Su gusto por los placeres de la vida entre los que se encuentran la gastronomía y los vinos perduran en  la actualidad.
 
En el mundo ha mejorado la tecnología para las comunicaciones y para la medicina con el transcurso de los siglos, pero por lo demás el ser humano sigue siendo el mismo en sus apetencias, sus vanidades y también en las debilidades más de dos milenios después.
 
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