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Sobre el "vino ecológico"

España es uno de los grandes productores mundiales de vino: primero en el ranking por superficie plantada, primero por producción de vino y mosto en la campaña 2013/2014, superando a Italia y a Francia y primer exportador mundial en términos de volumen en el interanual a septiembre de 2014, aunque tercero en términos de valor.

Actualizado 21 enero 2016  
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Redacción Agrolibre
  
 REGLAMENTO SOBRE EL VINO ECOLOGICO (Tamaño: 842,6 kb.)
Por su importancia en términos económicos, pero también sociales y medioambientales, así como por la importancia del vino como imagen del país en el exterior, el sector es de extraordinaria relevancia en España.
Dicho lo anterior en el año 2013 se cultivaban en España 83.931,7624 hectáreas, con destino a la producción de "vino ecológico" de las que 48.031,37 hectáreas se situaban en Castilla la Mancha. España es el mayor productor de vino ecológico de Europa con una superficie vitícola, según dato del Magrama de 83.931,7624 hectáreas certificadas con más de 500 operadores y unas 400 bodegas con al menos una referencia de vino ecológico, 48.031,37 de estas hectáreas se situaban en Castilla la Mancha.
Según afirman los directamente comprometidos en el subsector del "vino ecológico ,este tipo de vino es "un reto al futuro", -(desconocemos el futuro de quien)-, porque estos señores parecen desconocer que ya en el año 2012, en plena orgía ecologista, la UE aprobó el Reglamento de Ejecución nº203 de la Comisión de 8 de marzo que modificaba el Reglamento (CE) nº 889/2008, por el que se establecen disposiciones de aplicación del Reglamento (CE) n o 834/2007 del Consejo, en lo que respecta a las disposiciones de aplicación referidas al vino ecológico)-, sin que al menos hasta el momento la producción de este vino tenga ninguna significación.

Incluso, cosa que no entendemos y así lo expresamos en una de las Notas que publicamos semanalmente como "Actualidad Agraria", el propio gobierno de La Rioja, que algo tiene que decir en el sector vitivinícola español, viene experimentando desde hace más de 25 años, en su "Bodega Institucional" , sobre la "vitivinicultura ecológica", intentando promocionar algo que hasta el momento parece muy difícil, a pesar de que los implicados en el tema insisten en que mundialmente el consumo de vino camina hacia una producción sostenible,-(no sabemos por quién)-.

"Las nuevas tendencias nos dicen, sin que aún sepamos en que se fundan, en la forma de entender la calidad del vino entre los consumidores, demandan productos sanos y de producción sostenible. El vino ecológico -con un millar de marcas catalogadas en España según revistas especializadas del sector- tiene añadido un factor diferenciador, determinado por sus rasgos, personalidad y cualidades específicas derivadas del sistema de producción, cada vez más presentes en la conciencia del consumidor, también cada vez más exigente con la seguridad alimentaria y conservación medioambiental. El enoturismo también es un reflejo del resurgir ecológico y regiones francesas como Loira o Champagne, o Navarra y Cataluña, en España, "están apostando claramente por los vinos ecológicos y optando por el compromiso por la naturaleza, la artesanía, el paisaje, el respeto por el terruño, y, en definitiva, dando al consumidor el mensaje de vino sano" (El Economista 26 de diciembre).

Y… pues que podemos seguir diciendo vaguedades en la "langue de bois" propia del que no termina de arrancar con los proyectos en marcha y de alguna manera tiene que recurrir a explicarlo con razonamientos extrínsecos a la realidad.
La verdad es, como ya quedó explícita desde la aparición, allá por marzo del 2012,del Reglamento de Ejecución de la UE, anteriormente citado es que el tema tiene la complejidad suficiente para que cualquier desarrollo del mismo tenga que ser de una lentitud desesperante para el inversor ya que, por muchas estupideces que nos inventemos para vestir el "muñeco", es un producto que no aporta nada que justifique salvo el nombre, un aumento de precio al consumo.

Por supuesto que todo emprendedor puede experimentar e intentar lo que quiera, lo único que desde aquí se defiende y se defenderá siempre es la libertad de todos, incluídos los consumidores, por lo que prodúzcase y hágase lo que se quiera pero sin ninguna participación ni prebenda pública, que su sostenibilidad y origen "natural",-(como si el vino normal no fuese un producto natural derivado del fruto de la "vitis vinifera", suponemos que aún no transgénica)-, no traigan causa de una nueva financiación pública y nos enredemos en un camino que posteriormente necesitemos desandar.

Adjuntamos como final, un análisis, que suscribimos en su totalidad, que sobre el Reglamento Comunitario se realizó tras su publicación en 2012, con el título "Ya tenemos "vino ecológico, o algo así", en la web "los productos naturales. com":

"El pasado 8 de marzo entró en vigor la normativa que regula la producción de vino ecológico en la Unión Europea. Por la gran cantidad de intereses económicos implicados y las posturas enfrentadas de diferentes naciones redactar este reglamento ha costado muchos años de discusiones, es decir, reuniones, viajes y dietas que hemos pagado todos los contribuyentes. Concretamente la base científica de esta legislación se basa en el proyecto Orwine, que fue un estudio a nivel europeo para tratar de implementar las bases científicas para una legislación para hacer vino ecológico, proyecto que costó la friolera de 1 609 102 euros. La primera conclusión es que todo el vino que se vendía como ecológico antes de la entrada en vigor de este reglamento estaba incurriendo en fraude, porque no estaba reglado. Solo se permitía el etiquetado de "vino procedente de uvas de producción ecológica".

El reglamento aprobado es un buen ejemplo de cómo, a pesar de que se pretende poner una base científica, en manos de los legisladores se impone el acientificismo, ideología y escaso rigor que sigue toda la normativa de producción ecológica en Europa. Este reglamento está hecho para contentar, por una parte a los grupos de presión de partidos verdes que exigen el "todo natural" y por otra a los productores que saben que el sello de producción ecológica les permite cobrar un generoso sobreprecio.

Las diferencias entre el vino ecológico y el que no lo es son radicales, más o menos.

Bueno, de hecho para hacer vino ecológico no sé pueden aplicar estos tratamientos:

art.29.2. "Se prohíbe el uso de las siguientes prácticas, procesos y tratamientos enológicos:
a) concentración parcial por frío, de acuerdo con el anexo XV bis, sección B.1, letra c), del Reglamento (CE) n o 1234/2007;
b) eliminación del anhídrido sulfuroso mediante procedimientos físicos, de acuerdo con el anexo I A, punto 8, del Reglamento (CE) n o 606/2009;
c) tratamiento por electrodiálisis para la estabilización tartárica del vino, de acuerdo con el anexo I A, punto 36, del Reglamento (CE) n o 606/2009;
d) desalcoholización parcial del vino, de acuerdo con el anexo I A, punto 40, del Reglamento (CE) n o 606/2009;
e) tratamiento con intercambiadores de cationes para la estabilización tartárica del vino, de acuerdo con el anexo I A, punto 43, del Reglamento (CE) n o 606/2009"

Y los motivos por los que un vino con estos tratamientos deja de ser ecológico son un poco peregrinos:

En el preámbulo, apartado 5 se lee:

"…..El uso de estas prácticas y técnicas en la elaboración de vino ecológico podría no ajustarse a los objetivos y principios fijados en el Reglamento (CE) n o 834/2007, y, en particular, a los principios específicos aplicables a la transformación de alimentos ecológicos, mencionados en el artículo 6 del Reglamento (CE) n o 834/2007. Por lo tanto, deben fijarse restricciones y limitaciones concretas para determinadas prácticas y procesos enológicos."

¿Podría? O sea, que después de toda la investigación no lo tienen claro pero por si acaso lo prohíben.

Luego la cosa no mejora cuando explican los motivos de esta prohibición: En el apartado 7 se lee:

"----En la elaboración de vino ecológico deben excluirse las prácticas y procesos enológicos que puedan inducir a error sobre la verdadera naturaleza de los productos ecológicos. Esto afecta a la concentración por frío, la desalcoholización, la eliminación de anhídrido sulfuroso mediante proceso físico, la electrodiálisis y el uso de intercambiadores de cationes en la medida en que estas prácticas enológicas modifican notablemente la composición del producto hasta tal punto que pueden inducir a error sobre la verdadera naturaleza del vino ecológico….".

"Pueden inducir a error sobre la verdadera naturaleza de los productos ecológicos"... si alguien lo entiende que lo explique y otra vez ese condicional.

Hasta aquí lo que no puede hacerse con el vino ecológico, ahora vamos a ver lo que si que puede hacerse, que es mucho más curioso.

El vino ecológico se hace con productos ecológicos, o no.

Al reglamento de producción ecológica se le llama el de las excepciones, ya que cualquier norma viene seguida de una serie de situaciones en las que se puede dejar de cumplir. El del vino sigue esta regla.

consideraciones previas, punto 4 :

"….productos vitícolas, las prácticas enológicas y las restricciones aplicables , proceden de materias primas de origen agrícola. En tal caso, estas materias primas pueden estar disponibles en el mercado en su variante ecológica. Para fomentar el aumento de su demanda en el mercado, debe darse preferencia al uso de aditivos y coadyuvantes tecnológicos derivados de materias primas cultivadas ecológicamente"…

preferencia, curiosa palabra.

articulo 29 quartius, apartado 3 :

…" Los productos y las sustancias enumerados en el anexo VIII bis del presente Reglamento y marcados con un asterisco, derivados de materia prima ecológica, deberán utilizarse si se encuentran disponibles….

O sea que el consumidor compra el vino ecológico pensando que en toda la producción se han empleado productos ecológicos, pero el reglamento no se lo garantiza. El certificado se da se hayan utilizado productos ecológicos o no, esa es la diferencia entre una preferencia y una obligatoriedad. Un ejemplo concreto, para clarear el mosto se utiliza clara de huevo, ¿alguien se cree que van a utilizar huevos de producción ecológica dado el precio que tienen? ¿a cuánto cobrarían la botella de vino? Pues nada, los huevos importados de Marruecos de gallinas aglomeradas y tratadas con antibióticos también sirven para el vino ecológico.

Esto está mal, pero como no hay otra, seguimos utilizando.

Si, parece raro este enunciado, pero capta a la perfección el espíritu del reglamento. Miremos el apartado 6 de las consideraciones previas.

"Algunas otras prácticas, ampliamente utilizadas en la transformación de alimentos, también pueden utilizarse en la elaboración de vino y también pueden tener algún efecto sobre determinadas características esenciales de los productos ecológicos y, por lo tanto, sobre su verdadera naturaleza, pero por el momento no existen técnicas alternativas para sustituirlas. Esto ocurre con los tratamientos térmicos, la filtración, la ósmosis inversa y el empleo de resinas de intercambio iónico. Por consiguiente, los productores de vino ecológico deben poder seguir utilizando estas prácticas, pero su uso debe restringirse. Conviene prever a su debido tiempo la posibilidad de volver a examinar el tratamiento térmico, las resinas de intercambio iónico y la ósmosis inversa".
No se entiende cual es el criterio seguido, porque nadie a estas técnicas industriales les veo el prejuicio para el medio ambiente y luego el razonamiento es de traca: no se deberían dejar, pero se dejan.

Vuelven a utilizar el "pueden". Vamos, que no saben si es malo o no. Y por lo demás el uso de los términos "natural" y "características esenciales" tan en genérico me parecen de un magufo que asusta.

El sulfito es malo a veces.

El azufre se utiliza como desinfectante para limpiar las cubas antes del inicio de la fermentación. Es efectivo debido a que la levadura Saccharomyces cerevisiae es más resistente a este tratamiento que la mayoría de bacterias y hongos que podrían estropear el mosto. No obstante pasarse con el azufre da un sabor pésimo al vino, que se nota en algunos caldos de mala calidad. En la práctica, en la mayoría de botellas de vino aparece la leyenda "contiene sulfitos". El reglamento no lo prohíbe, pero orgullosamente dice que han conseguido reducirlos, pero, no nos olvidemos que los reglamentos de producción ecológica tienen más truco que las cartas de Juan Tamarit, hay que leer el párrafo hasta el final.

"….En lo que atañe más específicamente a los sulfitos, los resultados del estudio ORWINE muestran que los productores de vino ecológico de la Unión ya han logrado reducir el nivel de anhídrido sulfuroso en los vinos elaborados con uvas ecológicas con respecto al contenido máximo autorizado para los vinos no ecológicos. Por lo tanto, procede fijar un contenido máximo de anhídrido sulfuroso específico para los vinos ecológicos, que debe ser inferior al nivel autorizado en los vinos no ecológicos. Las cantidades de anhídrido sulfuroso necesarias dependen de las distintas categorías de vinos y de determinadas características intrínsicas de los vinos, especialmente el contenido de azúcar, las cuales deben tenerse en cuenta al establecer el contenido máximo de anhídrido sulfuroso de los vinos ecológicos. Sin embargo, las condiciones atmosféricas extremas pueden causar dificultades en determinadas zonas vitivinícolas que hagan necesario utilizar cantidades suplementarias de sulfitos en la preparación del vino para lograr la estabilidad del producto final de ese año. Por tanto debe permitirse aumentar el contenido máximo de anhídrido sulfuroso cuando se cumplan tales condiciones".

Y esto se implementa como viene indicado en el artículo 47 i) apartado e)

El artículo 47 queda modificado como sigue:

i) Se añade la letra e) siguiente en el párrafo primero:
«e) el uso del contenido de anhídrido sulfuroso hasta los niveles máximos que se fijen de conformidad con el anexo I B del Reglamento (CE) n o 606/2009 cuando las condiciones climáticas excepcionales de una determinada campaña deterioren la situación sanitaria de las uvas ecológicas en una zona geográfica determinada debido a ataques bacterianos graves o ataques de hongos que obliguen al productor a utilizar más anhídrido sulfuroso que en años anteriores para obtener un producto final comparable.».

Traduciendo: que el consumidor puede comprar vino ecológico pensando que no tiene "química" como los sulfitos, pero en realidad solo tiene menos, o incluso puede tener la misma. No olvidemos que el productor necesita autorización por parte de la agencia reguladora para aplicar alguna excepción, pero al consumidor no se le comunica esta circunstancia.

El vino ecológico no tiene "química", bueno tiene, pero es "química buena".
Es curioso per muchos productos ecológicos se anuncian como "sin química". En fin solo hay que leer el anexo VII bis donde se explicitan los aditivos autorizados, entre ellos los muy contaminantes y tóxicos citrato de cobre y sulfato de cobre. Aunque mi preferido es el alginato potásico. El alginato es el producto utilizado por Ferrán Adrià para sus famosas sferificaciones. El uso de este producto fue el objeto de una oportunista y agria polémica con Santi de Santamaría y el periodista gastronómico Jörg Zipprick. Concretamente acusaron a Adrià de ser un instrumento de la industria química para promocionar productos como el alginato... Lástima que en el libro no mencionara que este producto se utiliza en la producción ecológica ¿qué opinarán los biodinámicos del "Racó de can Fabes"?

Vino ecológico con transgénicos

Una curiosidad que se lee entre líneas en este reglamento es como subrepticiamente utilizan transgénicos, sin decirlo. Entre los aditivos autorizados en el punto 10 se encuentra las enzimas pectolíticas. Estas enzimas, como la mayoría de enzimas industriales se producen por ingeniería genética a partir de bacterias u hongos transgénicos ¿se han despistado los legisladores? no creo, pero a nadie le gusta el vino turbio y si hay que utilizar algo transgénico, se utiliza y punto, con que el consumidor no se entere sobra.

Vino no apto para veganos

Otro despiste es que no hay obligación de decir que este vino no es apto para veganos, pero realmente no lo es. Los veganos no contemplan el uso de ningún producto de origen animal y uno de los aditivos autorizados es la cola de pescado, eso sí, de pescado ecológico si hay disponible, si no del normal.

Bueno hagamos un análisis coste beneficio: La investigación previa nos ha costado 1,7 millones de euros, más las reuniones y dietas de la comisión legislativa, más a partir de ahora toda la maquinaria de promoción para darlo a conocer y toda la maquinaria burocrática para implementarlo y hacer las evaluaciones.

¿Este reglamento garantiza una mejora para el medio ambiente? vamos a ver, el vino no es un alimento básico. Su contribución a la alimentación es minoritaria. A nivel global, hay millones de personas en el mundo que no se lo pueden permitir, al margen de los otros millones que no lo consumen por motivos religiosos o de salud. Además el mercado del vino ecológico es muy minoritario y enfocado a un nicho de mercado muy concreto y de poder adquisitivo alto o medio-alto, por lo tanto, asumiendo que este reglamento garantizara (que no es el caso) un mayor respeto medioambiental el efecto global que conseguiríamos sería cercano a 0.

¿El vino es de mejor calidad? Considerando que el reglamento al final solo prohíbe 4 técnicas y la gran cantidad de excepciones que contempla, no tenemos evidencia preliminar que vaya a haber demasiadas diferencias. Una contribución tan pequeña de un mercado tan minoritario no vale un esfuerzo tan grande y el dinero de todos los contribuyentes que nos ha costado redactar este reglamento y lo que nos costará su cumplimiento.

En definitiva, este reglamento solo garantiza poder cobrar un sobreprecio, pero no implica mejor calidad para el consumidor ni ser más respetuoso con el medio ambiente. Por lo tanto, puedes beber vino convencional con la conciencia tranquila, la salvación del planeta no pasa por beber vino ecológico."
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