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Un buen "Vino Natural", de Bobal, a buen precio.

Me gusta. Se le puede achacar que es demasiado poderoso: un Mihura. Es tan bravo, que a algunos les puede resultar excesivo. Pero en realidad es equilibrado en su tremendo poderío. ¿Por qué me gusta? Entre otras cosas, porque es auténtico, porque es un vino fuera de lo común, y porque tiene cosas, positivas, que no tienen otros.

Actualizado 27 septiembre 2014  
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Redacción Ocio
  
Un gran vino a un precio mas que asequible

Cuando alguien consigue un buen vino en una zona difícil, es para descubrirse. Y si además el precio es bueno, es para tirar cohetes. Pues bien, éste es el caso. Este “Vino Natural”, monovarietal de Bobal, con un año de buena crianza en roble, hijo de su tierra -la de la Bobal: Utiel-Requena (en el interior de Valencia, a unos 80 km de la costa)-, apunta buenas maneras, y… cuesta menos de 15 €. Venta del Moro, el municipio donde nace y crían a este vino, está a 724 m sobre el nivel del mar. No es una venta: es un pueblo, en concreto el de mayor producción de uva de la comarca de Utiel-Requena, después de los dos que dan nombre a la DO. Y es también el más alejado del mar de los tres.
Acerquémonos a sus elaboradores. Así se nos presentan: “Somos una familia enamorada de la tierra. Disfrutamos juntos del cultivo y la elaboración de estos maravillosos caldos. Para los niños es como un juego. Para los padres un trabajo duro, que da unos frutos increíbles”. Y así es, y así Rafael López, su mujer y sus dos vástagos, han conseguido situar a la Bobal en un buen nivel. Châpeau para este peculiar equipo.
¡Ah! Y otra cosa. ¿Por qué “6º elemento”? Lo explican así: “Porque suele hablarse de 5 elementos necesarios para la vida: el fuego, la tierra, el agua, la madera y el metal. Pero se han olvidado del principal: ¡el vino!”. Ya se ve que pasión, y buen humor, no falta a la familia López Díaz-Alejo.

“6º Elemento” 2011. Vino de Autor, monovarietal de Bobal (no está sujeto a la DO).

1. Bodega y personajes.
Ya hemos presentado a los personajes: una familia que vive feliz en la viña y con la viña. Citan a Antonio Gaudi; “La originalidad es volver al origen" y eso es lo que pretenden. Hacer vinos como se han hecho durante siglos, desde los orígenes. Miman sus viejas cepas, con un enfoque de cultivo en el que se mezcla lo tradicional y lo biodinámico, sin fanatismos: nada de añadidos químicos, ni productos estimulantes para la planta, sólo la naturaleza y el trabajo del agricultor. También hacen algún guiño a las fases lunares.

2. Qué son los “Vinos Naturales”.
Están en auge. Probablemente como reacción a tanta tecnología y procesos agresivos u homogeneadores como hay en las bodegas. Hartos de tanta “fábrica de vino”, unos pocos han decidido elaborar vinos con la mínima intervención humana. Se trata de dejar que la uva se haga vino, tendiendo a una intervención “cero”. O sea, vinos artesanales, que proceden de un viñedo pequeño, seguido por la misma persona desde el cuidado de la viña hasta el embotellado y etiquetado. Uno de los padres de la criatura es Jules Chauvet, que en su Beaujolais natal procuró hacer “Vinos Naturales” con el propósito de que expresasen mejor el terruño, y el clima, y la añada. Su decálogo es: sólo levaduras autóctonas (del propio viñedo), mínimo SO2, mínima intervención de la química y del hombre, trabajo por gravedad, mínima mecanización posible, sin pasteurizar, sin rectificar la acidez, sin chaptalizar (añadir azúcar), sin modificar el grado alcohólico,… Claro, cada añada el vino puede ser muy distinto. E incluso botellas de la misma añada. Todo ese proceso requiere una limpieza esquisita en bodega.
Los elaboradores de “Vinos Naturales” tienden, sin fanatismos, a la biodinámica.
Son vinos salvajes, asilvestrados, rústicos, auténticos, sinceros, artesanales ,... Para Joan G. Pallarés, la condición necesaria para que un vino sea natural es que “haya sido hecho a escala de la persona que toma las decisiones, no de las máquinas o de una industrialización que despersonaliza los procesos, los homogeneiza y los diluye (de su libro “Vinos Naturales de España”).

3. Vinificación.
"El vino se hace en la viña. En bodega la intervención es mínima", sostienen Rafael&Family. Por tanto, mínima intervención, y nada de procesos que puedan ser agresivos para el vino: ni filtrados, ni calentamiento, ni centrifugados, ni clarificaciones.
La maceración es muy larga, en depósitos de 1.000 kg, a bajas temperaturas (18º-24ºC). Algo de tecnología sí utilizan, pero nunca agresiva: por ejemplo, los depósitos termo-refrigerados. La fermentación es en barrica, sin añadidos químicos: se efectúa con la flora bacteriana autóctona de la zona y las levaduras naturales que lleva la uva. Sin remontados. La crianza es en barricas de roble francés y americano (ignoro la proporción; y también ignoro si son usadas o nuevas), sobre lías finas con battonages periódicos, para evitar que los sedimentos se pudran. ¿Cuánto tiempo permanece en barrica? Je, aquí viene algo muy interesante: depende de cada añada, de lo que el vino necesite. “Nuestra manera de entender el vino nos lleva a respetarle al máximo: es él quien nos va marcando la pauta de trabajo. Hay añadas que está 12 meses en roble, otras 15, otras 20,… Depende de lo que cada vino necesite”. Lo clarifican por decantación natural, sin aplicar filtración forzada. Después, el vino permanece en botella entre 12 y 35 meses antes de salir al mercado, también según lo requieran las características de la añada. Interesante algo que nos dice Rafael: “Al vino hay que escucharle, y saber entenderle, y sobre todo ofrecerle mucho cariño”. Interesante, ese ingrediente clave: el cariño.

4. Precata.
- Uvas: Bobal 100%. De esta uva pienso hablar en breve.
- Viña: Distintas parcelas, con cepas de 70 años, plantadas en vaso.
- Rendimiento: unos 2 kg/cepa.
- Vendimia: Manual, en cajas de 15 kg. Hacen una primera selección en la misma viña: sólo racimos perfectamente maduros.
- Tratamientos químicos del viñedo: nada, 100% natural.
- Crianza. Este año fueron 12 meses.
- Alcohol. 14,5º.
- Tapón. De corcho natural, bueno, de 45 mm.
- Etiqueta. Muy singular. No tiene desperdicio. A mí me gusta. Merece una tesis doctoral. Impresa en papel tipo estraza, está sujeta a la botella por un cordel anudado. En el exterior, aparece el nombre, y esos datos que uno siempre quiere saber antes de enfrentarse a un vino. Una esquina doblada te avisa: “Ábreme”. Al abrirla y desplegarla, completa la información; y se permite el lujo de añadir un texto con declaración de intenciones, que entre otras cosas dice: “Esperamos que goces de este vino tanto como nosotros hemos disfrutado haciéndolo”. Bravo. Y concluyen con esa idea tan acertada de que más importante es con quien se bebe que lo que se bebe.
- Producción. 30.000 botellas, numeradas. Ésta es la 2.171, número que aparece escrito a mano, en la etiqueta. Hasta en este detalle se palpa la cosa artesanal.

5. Cata (en septiembre de 2014).
Decantado obligatorio: no sirva nunca directamente de la botella, porque perderá la mitad del vino. Lo decanté un par de horas antes, con filtro de café, y… fue poco tiempo.
-Color. Picota oscuro, de capa muy alta, casi impenetrable, opaco: mucha extracción. Lágrima abundante, tintada y densa. Posos muy abundantes: este vino, que no está filtrado, hay que tomarlo con la botella muy bien reposada. Es más, puede interesar filtrarlo al decantarlo con un filtro de café o papel de cocina. Porque no es que tenga posos, es que tiene pegotes.
-Nariz. Poderoso. Complejo. Impactante. Distinto. Muy intenso. Concentrado. Aparece un abanico caledeoscópico de notas, en el que prevalecen las frutas de bosque (cerezas, fresas, moras, arándanos). Luego aparecen las flores (violetas), especias (vainilla), mineral, pegamento, resina, aceitunas, compota de fruta negra, tinta china, bolígrafo, chocolate, regaliz,… Y un curioso fondo que no me es grato (balsámico, de resina, tabaco mentolado), que puede proceder de la madera, buena, pero mal secada. Las notas minerales se hacen más presentes conforme el vino se airea.
- Boca. Resulta demasiado poeroso. Es tan bravo, que a algunos les puede resultar excesivo. Pero en realidad es equilibrado en su tremendo poderío. Va apareciendo lo que anunciaba la nariz. Sobre todo, mucha fruta (cereza madura). Algo licoroso. Sabroso y goloso; tiene la acidez justa, justa, para darle esa frescura necesaria que evita que sea un jarabe. Astringente, áspero, incluso ligeramente arenoso: cosas que permanecen en el largo posgusto. Se nota que hay mucho más roble americano que francés. Mineral. Aparece algún verde que le quita categoría. Necesita años en botella, para domar tanta potencia, y para armonizar todo con la calidez que aportan sus 14,5º de alcohol, declarados.
- En conjunto. Un “Vino Natural” arquetípico, mediterráneo, poderosísimo, soleado,… Evoca cosas tan dispares como los toros bravos, los bombones con guinda en licor y… los oportos vintage. Tira más a rústico que a elegante. Agradable, curioso, distinto, peculiar, inolvidable: un vino casero y ancestral, adaptado a nuestros tiempos. Será interesante ver cómo evoluciona en botella,… siempre que lo conservemos bien, porque apenas lleva sulfuroso. Este 2011 podía mejorar 5 ó 6 años más, hasta 2020.
Otra cosa. Es un vino tan artesanal, que no me extrañaría que hubiese diferencias entre botellas de la misma añada. Siempre dentro de una buena calidad, claro.

6. Precio y dónde encontrarlo. 13,91 € en Bodegas Santa Cecilia, en septiembre de 2014.

7. Calificación. 9/10, por su autenticidad: no trata de imitar a vinos de otras latitudes.


Bodega Sexto Elemento.
C/ Caliches, 13. VENTA DEL MORO (Valencia). Telº 637 414 137
www.vinosextoelemento.com

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