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Una nueva batalla contra el sector ganadero.

El problema no es pequeño

En un primer ataque contra la producción de carne y su consumo, hace ya casi una década, tras la determinación de la "huella hídrica" de todos los países occidentales, ya se intentó con la adicción de consideraciones sobre la salud, reducir en lo posible en el mundo de la alimentación, todos los consumos cárnicos, productos " grandes consumidores de agua", con la excusa ecológica de minorar los consumos de agua.

Actualizado 11 febrero 2016  
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Redacción Agrolibre
  
Por aquel entonces insistimos, se produjo el primer ataque serio contra el mundo ganadero, considerando y divulgando "a todos los vientos" el hecho de que para producir, por ejemplo,  un kilo de carne de vacuno se necesitaban más de 15.500 litros de agua, 50 veces más que para producir 1 kilo de manzanas. Paralelamente se insistía sobre el peligro que para la salud humana representaban los consumos excesivos de proteína animal y por el contrario las ventajas sanitarias del incremento de los consumos de frutas y hortalizas. Minorando simplemente la ingesta de un diez por ciento en el consumo de carne,(100 gramos), se podrían consumir  medio kilo más de fruta.

Un segundo ataque sobre el sector ganadero se produjo, hace ya más de dos años, cuando desde Agroliobre en noviembre del 2013,  decíamos "que un nuevo peligro se cernía sobre el sector agrario europeo, en concreto sobre el subsector ganadero".
Se trataba  afirmábamos de un nuevo impulso, de un nuevo arrebato de nuestros "ecologetas" europeos, intentando suprimir, más allá de lo razonable y admisible económicamente, las emisiones de gases amoniacales de nuestras granjas y explotaciones.
En España, como siempre en estos temas tan competitivos para nuestra ganadería, ya nos habíamos adelantado a todos, ya encabezábamos el pelotón de los renovables y habíamos promulgado  la Ley 16/2002  sobre Prevención y Control Integrado de la Contaminación, (BOE 157 de 2 de julio del 2002), en granjas de ganadería intensiva. Así la reducción de emisiones amoniacales se convirtió desde entonces en una obligación para todos nuestros núcleos ganaderos de especies y tamaños determinados.
Entonces terminábamos nuestros comentarios afirmando que un nuevo peligro acecha a los ganaderos y agricultores españoles, más que a ningún otro europeo, porque aquí somos tan "papanatas" tan dados a presidir cualquier manifestación de las que todos quieren huir que, ojalá nos equivoquemos, a corto plazo, podemos encontrarnos presidiendo la "Comisión Europea de Supresión de Emisiones Amoniacales", o ¡cómo la quieran llamar!.
Habiendo pagado un pastón como ya ocurrió cuando se intento que Moratinos  fuera presidente de FAO, más de 1.500 millones de euros en ayudas, o cuando se logró el total protagonismo de la Alianza de Civilizaciones, cerca de 1.000 millones de euros anuales, o cómo cuando nos pusimos al frente de los países occidentales en el pago de emisiones de Kioto, más de 1.000 millones de euros anuales y eso que se derrumbó el precio de la Tm de emisión de CO2, o como cuando... ..., ¡ pánico nos da la que se puede avecinar con el amoniaco!.

Hace unos meses, recuerdan se produjo un tercer ataque contra la producción ganadera europea, cuando, de forma directa, la Organización Mundial de la Salud, la famosa OMS, sin ningún rigor ni recato publicó que:  " después de una revisión exhaustiva de la literatura científica acumulada, un Grupo de Trabajo de 22 expertos de 10 países, convocados por el Programa de Monografías del CIIC, clasificó el consumo de carne roja como probablemente carcinógeno para los humanos (Grupo 2A), basado en evidencia limitada de que el consumo de carne roja causa cáncer en los humanos y fuerte evidencia mecanicista apoyando un efecto carcinógeno. Esta asociación se observó principalmente con el cáncer colorrectal, pero también se han visto asociaciones con el cáncer de páncreas y el cáncer de próstata.
La carne procesada se clasificó como carcinógena para los humanos (Grupo 1), basada en evidencia suficiente en humanos de que el consumo de carne procesada causa cáncer colorrectal".
De forma casi inmediata casi "todos" los interesados en el tema , salieron denunciando la "charranada", una más cometida por la Organización. Así la Asociación europea de industrias de la carne CLITRAVI respondió, también en Nota Oficial, rebatiendo la nota de prensa de la OMS y del CIIC destacando:
- lo  inapropiado de atribuir a un único factor un mayor riesgo de cáncer. Este es un tema muy complejo que puede depender de una combinación de otros factores, como la edad, genética, dieta, medio ambiente y estilo de vida. No es un único grupo de alimentos específicos por sí mismos el que define los riesgos asociados con la salud, sino la dieta en su conjunto, junto con algunos otros factores
- que la IARC ha clasificado los productos cárnicos procesados como grupo 1 "cancerígeno para los humanos", tras un programa de identificación de peligros que no incluye evaluación de riesgos. Esto significa que no ha tenido en cuenta la exposición real a las sustancias con relación a su potencial para causar cáncer  y
- que los Organismos oficiales, sociedades médicas y expertos recomiendan el consumo de todos los grupos de alimentos a fin de tener una dieta sana, variada y equilibrada, incluyendo un consumo moderado de carnes y productos cárnicos."
 
El sector cárnico europeo rechazando en bloque y enérgicamente la clasificación de carnes y productos cárnicos de la Agencia Internacional para Investigación sobre Cáncer (IARC) y la denuncia de la OMS consiguió, al menos en esta ocasión, paralizar este tercer ataque.
Ahora de nuevo se produce un nuevo ataque, el cuarto en los últimos años. Todos los "ecologetas", están presionando a sus gobiernos para que se impongan nuevos y más onerosos gravámenes a los ganaderos afirmando, una vez más, que la ganadería es la responsable del 15 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, de los famosos GEI, cifra prácticamente equivalente a las emisiones del transporte por carretera. Esta nueva batalla es una de las derivadas de la  Conferencia de París, la COP21, del pasado año.

"Según nos cuenta Daniel Rodríguez Herrera en  Libertad Digital la idea empezó a circular en noviembre cuando el "think-tank" británico Chatham House, especializado en relaciones internacionales, publicó un informe en colaboración con la Universidad de Glasgow.
El estudio afirmaba que los gobiernos debían llevar la iniciativa y que estaban sobrevalorando la resistencia de la opinión pública a los esfuerzos por reducir emisiones a través de la dieta. Y proponía una forma de vender el producto: emplear la excusa de mejorar la salud y reducir los costes sanitarios.
Y eso es exactamente lo que acaba de hacer un estudio publicado en BMC Public Health por científicos de las universidades de Oxford y Reading. Aunque las consecuencias en la salud de los distintos alimentos siguen siendo en buena medida una incógnita, el informe cuantifica el resultado en vidas salvadas y toneladas de CO2 no emitidas a la atmósfera de distintos escenarios. Y dado que el principal daño a la salud no viene de la carne sino de los azúcares, al final concluye que habría que implantar un impuesto a la carne para salvar al planeta y otro a los azúcares para salvar vidas.
Según el autor principal del estudio, Adam Briggs, la propuesta, admitida por todos los ecologetas con los ojos cerrados, afectaría sobre todo a las carnes de ternera y cordero, que subirían entre 2,20 y 2,35 euros por kilo y aumentarían los ingresos del fisco británico en unos 4.700 millones de euros al año. El aumento sería suficiente como para cambiar los hábitos de consumo y desincentivar la producción de carne. Pero para obtener la mayor parte de los beneficios a la salud anunciados, de hasta 2.000 vidas al año, habría que incluir otro impuesto de un 20% a los azúcares. Sin éste último, la estimación de vidas salvadas sería de 300 al año".

No sé si al final lo conseguirán, yo creo que no, porque los múltiples intentos para conseguirlo chocan con la propia naturaleza del ser humano. El hombre, querámoslo o no es  carnívoro y no herbívoro como muchos quieren hacerle.
No obstante no creen ustedes que ¡ya está bien! de campañitas, que con estas persecuciones estamos dañando a muchos emprendedores, fundamentalmente a los ganaderos productores de la materia prima, a cambio de nada, a cambio, digámoslo una vez más, de buscar por todos los caminos la "sostenibilidad"  de lo insostenible.
Una nueva batalla contra el sector ganadero, esperemos que sea la última.
 
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