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Semana del 26 de julio al 2 de Agosto de 2020.

Variadas y curiosas versiones de un mismo acuerdo

Esta última semana, previa al necesario descanso veraniego que nos vamos a tomar, ha estado presidida por las distintas versiones que los directamente implicados en el asunto presupuestario, nos han dado sobre los Acuerdos de Bruselas.

Actualizado 6 agosto 2020  
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Redacción Agrolibre
  




Como era absolutamente esperable nuestro Presidente ha calificado el Acuerdo como histórico y ha montado a su vuelta, tanto en su Consejo de Ministros como en las Cortes Españolas un auténtico circo, impropio de una nación avanzada. Como bien señaló, eso es quizás lo único que siempre lo hace francamente bien, Pablo Casado, los aplausos y parabienes en medio de una pandemia   que ya ha producido más de 50.000 muertos y una ruina económica desconocida por su magnitud para la sociedad española son absolutamente vomitivos y deberían ser condenados por todos los ciudadanos españoles, cualquiera que sea su ideología. 

Comentarios
Nuestros gobernantes actuales gozan hozando en la basura actual, que ellos mismos han producido. ¡Así estamos!
Y como siempre nos mienten y como lo conseguido, en la UE para el sector agrario, no es para tirar cohetes ya de inmediato, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha sido muy claro al hablar de la nueva PAC señalando que el dinero no será el principal problema de la nueva PAC sino «unas reglas que van a ser diferentes. Hay quien no quiere enterarse de que es un cambio de 360 grados respecto a la antigua PAC, no solo en su arquitectura, sino también en función de la definición de las ayudas». Y como avance de estos cambios, presentó la propuesta de debate con las CCAA de cara al Plan Estratégico y lo que se quiere que sea para el futuro tras la aprobada financiación de la nueva PAC.
En “roman paladino”, que habrá menos dinero pero que lo distribuirán mejor, es decir que daremos más a los que nos sigan.

Según “South China Morning Post”, el futuro económico de China está basado energéticamente en el carbón. 
“La recuperación del coronavirus de China impulsa el auge masivo de las plantas de carbón.
China tiene 249,6 gigavatios de capacidad de energía a carbón, ya sea en construcción o en planificación, capacidad mayor que las flotas de carbón actuales de los Estados Unidos o la India. Lejos de tratar la pandemia de coronavirus como una oportunidad única para acelerar la descarbonización y asegurar los objetivos climáticos, hay indicios de que, China, está recurriendo a su antiguo libro de jugadas de inyectar crédito barato en proyectos de energía con combustibles fósiles para ayudar a su economía, que ya se está recuperando con una contracción histórica del primer trimestre de este año.
Tras una Todavía puede ser demasiado pronto para decir hacia dónde se dirigirán el uso de energía y las emisiones en 2020, pero la realidad es que, la desintoxicación ambiental que siguió a meses de bloqueos radicales, parece haber terminado.
China tiene 249,6 gigavatios de capacidad de energía a carbón, ya sea en construcción o en planificación, según Global Energy Monitor y el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, más grande que las flotas de carbón actuales de los Estados Unidos o la India.
Solo en este año, China ha permitido 17.0GW de energía a carbón para la construcción, más que en los dos años anteriores combinados, y el sector eléctrico ha propuesto unos 40GW de nuevas plantas de carbón.
El aumento en las nuevas aprobaciones de centrales eléctricas de carbón está siendo impulsado en gran parte por un exceso de proyectos de infraestructura de los gobiernos centrales, facilitados por el fácil acceso a préstamos bancarios y el decidido apoyo económico del gobierno central”. 
Y mientras esto ocurre, los europeos con España a la cabeza, gastándose lo que no tienen en una lucha, absolutamente inane, para intentar evitar las emisiones de CO2.
Seguimos ignorando que, aunque todos los sectores de la sociedad emiten gases de efecto invernadero la agricultura es diferente de la mayoría de los otros sectores debido a la fotosíntesis a gran escala. Los cultivos producen oxígeno (O2) y lo emiten a la atmósfera, al mismo tiempo que capturan y unen el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera. 
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU sigue afirmando que la agricultura es una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero ignorando y sin tener en cuenta que el proceso fundamental en la agricultura es la fotosíntesis a gran escala, en la cual el dióxido de carbono es capturado por los cultivos y al mismo tiempo se produce oxígeno. Una fracción del carbono está unida en las raíces de las plantas, mientras que la mayor parte está unida en forma de carbohidratos que se cosechan y utilizan en otros sectores de la sociedad. Esto implica varias formas de cereales, cultivos de semillas oleaginosas, verduras y pastizales. El hecho de que el carbono esté unido a los cultivos, que al mismo tiempo producen oxígeno, al igual que el bosque en crecimiento, es un efecto positivo que no se incluye en los cálculos del IPCC. Este también es el caso del Protocolo de gases de efecto invernadero, que es un estándar establecido para calcular la emisión de los GEI. 

Terminemos hoy deseándoles, a todos ustedes, lectores de Agrolibre, unas felices vacaciones de verano. Hasta la primera semana de setiembre.  


Noticias

- En el documento oficial de Conclusiones del Consejo Europeo celebrado entre los días 17 y 21 de julio en Bruselas se dice, sobre el presupuesto de la PAC 2021-27, que estará dotada con 336.444 millones de euros, mientras que la PAC del periodo actual está financiada con 383.000 millones de euros. 
En consecuencia, hay una pérdida de 46.556 millones de euros, lo que supone un recorte aproximado del 12 por ciento. Se trata de cifras que figuran en los informes oficiales. 
Siendo generosos y sumando los 7.500 millones de euros incluidos también en el Fondo de Recuperación para el desarrollo rural, el dinero de la PAC para toda la UE asciende a 343.994 millones de euros y el recorte sería de 39.056 millones de euros y del 10 por ciento aproximadamente en toda la UE. Esas son las cifras que han manejado también las organizaciones agrarias españolas. Sin embargo, ha llegado el Gran Capitán Planas, ha hecho sus cuentas, y ha dicho que, en el reparto por Estados miembros del dinero de la PAC, España no va a perder fondos y que recibirá en esos años 47.500 millones de euros, pero no ha explicado cómo ha realizado sus cuentas, pero no ha explicado cómo ha realizado sus cálculos. A ver si es capaz de hacerlo.
Otras dos cuestiones a destacar. 
De los 750.000 millones de euros con los que se ha dotado el Fondo de Recuperación, el campo europeo solo se beneficia de forma directa de 7.500 millones, un triste 1 por ciento. Eso, después del importante papel que ha jugado garantizando el abastecimiento durante la pandemia. Y, dinero al margen, los Jefes de Estado y de Gobierno han aprobado ya las líneas generales de la próxima PAC en lo que respecta, por ejemplo, a la convergencia externa de las ayudas, el tope máximo para las ayudas directas que se puede recibir en cada explotación o la cofinanciación de las medidas de desarrollo rural, que van a costar más dinero a las arcas de los Estados miembros. 
La pelota está ahora en el tejado del Parlamento Europeo, de algunos parlamentos nacionales y de los ministros de Agricultura, que pueden pisar ya el acelerador en la negociación de la próxima PAC. Pero tiempo habrá en el futuro de meterse con esos temas, a la espera de que el Gran Capitán Planas explique cómo ha hecho sus cuentas.
César Lumbreras.




-Esta semana, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, fue muy claro al hablar de la PAC al señalar que el dinero no será el principal problema de la nueva PAC sino «unas reglas que van a ser diferentes. Hay quien no quiere enterarse de que es un cambio de 360 grados respecto a la antigua PAC, no solo en su arquitectura, sino también en función de la definición de las ayudas». Y como avance de estos cambios, presentó la propuesta de debate con las CCAA de cara al Plan Estratégico y lo que se quiere que sea para el futuro tras la aprobada financiación de la nueva PAC.
Y el primer escalón para esa nueva Política Agraria Común será la financiación para el periodo 2021-2027, que estará marcada por una disminución de los fondos a escala europea, como denuncian organizaciones agrarias, y el mantenimiento de las ayuel as para España, según la proyección del Gobierno.
Los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la Unión Europea (UE) lograron finalmente esta semana un acuerdo sobre el fondo de recuperación económica para superar los efectos de la pandemia, de 750.000 millones de euros, y sobre el presupuesto comunitario para los próximos siete años.
En este segundo paquete de algo más de un billón de euros se incluye la financiación de la PAC, que en el texto acordado aparece bajo el epígrafe de «recursos naturales y medioambiente».
DOS MANERAS DE HACER CÁLCULOS.
La organización agraria Asaja -al igual que UPA y Cooperativas Agro-alimentarias- calcula en al menos un 10% la reducción de los fondos con la aprobada financiación de la nueva PAC, pasando de los 383.000 del periodo anterior 2014-2020 a los 343.900 millones del nuevo, si se toman las cifras a precios constantes de 2018 (sin contar la inflación).
De esa forma, el marco financiero prevé 258.594 millones de euros para el primer pilar (ayudas directas y medidas de mercado) y 77.850 millones para el segundo (desarrollo rural), además de los 7.500 millones destinados al desarrollo rural que recoge el fondo de recuperación.
Asaja traduce el menor presupuesto comunitario en pérdidas de unos 5.000 millones para los agricultores españoles para todo el periodo, mientras que COAG eleva el recorte al 12 % y a 804 millones al año menos para España.
El Gobierno asegura que lo adecuado es hacer las comparaciones en términos corrientes y defiende que España recibirá 47.682 millones de euros, una cantidad similar a la del periodo precedente, cuando fue de unos 47.500 millones. Esto supondrá, según sus proyecciones, una inyección de 6.800 millones de euros anuales.
PRESUPUESTOS SIN REINO UNIDO.
En precios corrientes, a escala comunitaria los fondos destinados a la financiación de la nueva PAC para los recursos naturales y al medioambiente suman 400.996 millones de euros, de los que 291.091 millones se destinarán a financiar las medidas de mercado y los pagos directos de la política agraria, de acuerdo con el documento aprobado.
Dicho presupuesto sigue siendo inferior en comparación con los 408.313 millones que sumó la PAC entre 2014 y 2020 a esos mismos precios corrientes, incluyendo 308.726 millones del primer pilar.
Los países no han sido capaces de aumentar sus contribuciones en esa partida para compensar la menor aportación que deja la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), si bien habrá 27 países, uno menos que antes, entre los que repartir las ayudas.
Según estimaciones del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la cuota de España para la recepción de tales fondos crecerá de un 12 a un 13,4 %. Eso explicaría que se mantengan los fondos percibidos,aunque caiga el montante total.
CAMBIOS EN EL REPARTO EN ESPAÑA.
Al margen de la cuantía, la reforma de la PAC que se sigue negociando y que podría estar lista a principios de 2021 -no entraría en vigor hasta 2023- implicará nuevas reglas para los perceptores, como por ejemplo más requisitos para lograr una producción más sostenible.
En España, hay unos 700.000 beneficiarios de la PAC cuya percepción media fue de 8.482 euros el año pasado, una cantidad que se espera que siga creciendo hasta el final de la década, explicó el jueves el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, antes de reunirse con las comunidades autónomas para hablar del asunto.
En general, un 30% de los ingresos de los perceptores provienen de la renta agraria y el 70% restante de otras actividades, por lo que el Ejecutivo ha propuesto tomar esos porcentajes de referencia para definir la figura del agricultor profesional, que será el que más se beneficie de las nuevas ayudas.
Como unos 300.000 pequeños agricultores y ganaderos podrían quedarse fuera de esa categoría por ingresos, se propone un régimen que permita un pago anual de entre 200 y 250 euros por hectárea para las explotaciones de 6 a 10 hectáreas.
Con esa medida se elevaría la cobertura a casi la mitad de los solicitantes de las ayudas de la PAC, según el MAPA, que también quiere que la nueva ayuda básica a la renta ascienda al 60 % de los pagos de la PAC, frente al 56 % actual, y que haya un máximo de 100.000 euros en el cobro de las ayudas, en función de los costes de la mano de obra.
B.Delgado.


-Reunión del Comité Asesor Agrario.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha presidido hoy la reunión del Comité Asesor Agrario, con la participación de las organizaciones profesionales agrarias Asaja, COAG y UPA, con quienes ha analizado aspectos relacionados con la futura Política Agrícola Común (PAC) y su modelo de aplicación en España.
El Ministro, considera que, una vez conseguido el objetivo presupuestario, hay que alcanzar un buen acuerdo en España para elaborar el Plan Estratégico Nacional de la PAC 
Planas ha informado sobre las últimas reuniones del Consejo Europeo y del Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE). Ha hecho hincapié en el buen resultado de las mismas para la agricultura española, ya que el Gobierno ha cumplido con el compromiso adquirido con este mismo Comité en 2018 de lograr, al menos, 47.500 millones de euros para la PAC de 2021-2027.
El ministro ha recordado que esta era la petición que se le hizo desde las organizaciones agrarias y también desde las comunidades autónomas. Con ese objetivo acudió el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, al Consejo Europeo, que se prolongó durante 4 días en Bruselas, y que ha dado como resultado un “acuerdo de importancia histórica” para Europa y también para España.
Una vez conseguida esa cifra, que se concreta en 47.682 millones de euros (39.156 millones de euros del primer pilar, 7.776 millones del segundo –desarrollo rural-, al que se suman 750 millones de euros del fondo de recuperación), para el ministro lo importante ahora es que la UE envíe las recomendaciones de qué debe hacer cada Estado y, al mismo tiempo, trabajar en España para llegar a un acuerdo sobre el plan estratégico nacional.
El objetivo es presentar el primer proyecto del Plan Estratégico Nacional a la Comisión en el primer semestre de 2021.
Precisamente para ello, el pasado día 23 Planas convocó a todos los consejeros y consejeras autonómico en sesión extraordinaria de la Conferencia Sectorial, en la que ya avanzó las propuestas del ministerio en cinco ámbitos concretos y muy relevantes de la PAC: agricultor genuino, régimen de pequeños agricultores, ayuda básica la renta, limitación de los pagos y ecoesquemas-agricultura ecológica.
Según el ministro, se trata de un debate de gran calado el que se abre en estos próximos meses en España, ya que definirá el modelo agrario de la próxima década.
El ministro ha pedido al sector, al igual ya que lo hizo la pasada semana a las administraciones autonómicas, trabajar desde la unidad y de forma constructiva por una PAC, con reglas distintas para atender las nuevas demandas de la sociedad, pero que contará con el apoyo decidido de este ministerio para asegurar la sostenibilidad económica, social y medioambiental de las explotaciones agrarias. 
MAPA.


-La histórica cumbre europea de la semana pasada también alumbró un acuerdo para repartir los fondos de la PAC (acrónimo de la Política Agrícola Común), el instrumento europeo que desde hace casi 50 años ayuda al mantenimiento de las rentas agrarias y la mejora de las condiciones del campo en Europa. Tras el acuerdo, España recibirá 47.682 millones de euros de la PAC para el próximo septenio. Son unos 6.800 millones de euros al año hasta 2027. Una cantidad muy similar a la que percibía hasta ahora. Como suele ser habitual, el Ministro de Agricultura, Luis Planas, se felicita por el logro — “los resultados son muy satisfactorios para España”—, mientras que las organizaciones agrarias creen que recibirán menos dinero, algo casi inevitable tras el Brexit. Planas, en conversación con EL PAÍS, explica que el debate no es el dinero, sino el nuevo marco de la PAC. “Va a ser un cambio de 180 grados. Es un nuevo concepto”, dice. “Tendrá mucho contenido verde”.

El nuevo presupuesto nace sin estar listo el nuevo marco legal. Europa está inmersa en una reforma del mecanismo agrario. Y la nueva PAC dará más importancia a la agricultura sostenible, a la protección de espacios verdes y a la seguridad alimentaria.
La reforma es decisiva para los 700.000 agricultores y ganaderos españoles que sobreviven gracias a la PAC. Una parte muy importante de las explotaciones, especialmente las pequeñas y medianas, solamente subsisten por el apoyo de las ayudas europeas, según datos de Agricultura. Cobran de media unos 8.500 euros al año. Aunque la mitad del sector, las explotaciones más pequeñas, percibe menos de 1.200 euros al año. Las subvenciones suponen, de media, un 30% de la renta agraria, aunque sus volúmenes y participación son muy diferentes entre territorios e, incluso, dentro de un mismo sector.

La Comisión Europea presentó una propuesta de reforma en 2018 que aún se está negociando. Planas espera que se alcance un acuerdo europeo este otoño para que pueda aplicarse a partir de 2023. Pero a falta de la letra definitiva, el campo español ya conoce la música: apoyo a las rentas agrarias para asegurar su futuro, aumento de la competitividad, incorporación de jóvenes y modernización del sector a través de la innovación y la digitalización. Estos objetivos llevan aparejados nuevos requisitos sobre seguridad alimentaria y medio ambiente. Dos ejes que Bruselas ha bautizado como las estrategias Del campo a la mesa y Biodiversidad EU 2030. Son las que han despertado cierto recelo de los agricultores y ganaderos porque conllevan nuevas exigencias para acceder a los fondos: el sector deberá reducir el uso de fitosanitarios, un 20% el empleo de fertilizantes y un 50% el de pesticidas y antibióticos; deberá conseguir que el 25% de la superficie agraria se reserve a cultivo ecológico (España tiene actualmente un 9%), y tendrá que destinar el 10% de la superficie agraria útil (SAU) a actividades no productivas o aumentar hasta un 30% la superficie nacional de Red Natura. El sector teme que, con estos requisitos, aumenten sus costes y se reduzca su producción.

Bruselas pretende potenciar el medio ambiente y las producciones ecológicas estableciendo Ecoesquemas, un sistema de ayudas adicionales para los agricultores y ganaderos que vayan más allá con prácticas más verdes y sostenibles. Es decir, crear un sistema de incentivos.
El ministro abre el debate
Mientras Europa aprueba esta reforma de la PAC, los países miembros tendrán que preparar un plan estratégico para aplicar los nuevos criterios. Cada país fijará los objetivos y repartirá los fondos, y Bruselas analizará los resultados para justificar el gasto. 
El ministro cree que podrá presentar un plan a mediados del próximo año para que entre en vigor en 2023 junto a la nueva PAC. “Así que durante dos años los agricultores y ganaderos cobrarán con las viejas reglas y el nuevo presupuesto”, dice el ministro.

Para avanzar en el plan estratégico nacional de la PAC, el ministro presentó el pasado jueves su proyecto a las comunidades autónomas para iniciar el debate que tendrá que poner nombre y destino a los nuevos fondos, con la mirada en el futuro, pero también para superar viejas desigualdades en los repartos con graves desequilibrios entre territorios, sectores o en un mismo sector. Es el primer paso del proceso que abre el ministerio con otras Administraciones y asociaciones agrarias para definir el plan estratégico en torno a nuevos parámetros: asegurar los ingresos justos a cada agricultor, aumentar la competitividad de las explotaciones y reequilibrar el poder de la cadena alimentaria para que los precios de venta no sean inferiores a los costes de producción, así como reforzar la calidad de los alimentos, actuar contra el cambio climático, favorecer la protección del medio ambiente, la conservación de la biodiversidad y el paisaje, apoyar el relevo generacional (el 40% de los agricultores tiene más de 65 años) y luchar contra la despoblación mediante la revitalización de las zonas rurales.

Luis Planas ya ha advertido de que la PAC no es un fondo de compensación interterritorial donde cada consejero trata de captar el máximo de recursos. Las ayudas se repartirán en función de las solicitudes de los agricultores y ganaderos de cada territorio, no habrá una cantidad fija a cada comunidad, lo que debe conllevar otra forma de ver la política agraria. También quiere simplificar el sistema de reparto por 50 zonas agrarias, que crea ineficiencias y desigualdades. El consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez, considera que las negociaciones parten con la ventaja de que se mantienen los fondos, y espera que las mismas den lugar a una mejor redistribución, que se eliminen los derechos históricos e individuales o que se eleven los pagos al olivar de secano o en pendiente frente a los superintensivos.
Los criterios de asignación de los recursos
Agricultura tendrá que acordar con los consejeros regionales y las asociaciones agrarias los criterios para asignar los fondos. Entre otros puntos, destacan los siguientes:
Agricultor genuino. El ministerio quiere que sea el foco principal de las ayudas. Para definir quién es un agricultor hay coincidencia en considerar como tal a un profesional de una explotación familiar cuyos ingresos procedan de la agricultura o la ganadería como mínimo en un porcentaje de entre un 20% y un 30%.
Pequeños productores. Agricultura estudia cómo simplificar los trámites para los pequeños: 300.000 de los 700.000 que cobran ayudas. Se propone un nuevo sistema con un pago de entre 200 y 250 euros por hectárea para explotaciones entre 6 y 10 hectáreas. Reduciría la burocracia para la Administración. También se contempla en los pagos futuros a los agricultores a tiempo parcial.
Límite de ayudas. Existe coincidencia en fijar un techo de pagos por solicitante de 100.000 euros, a partir del cual habrá reducciones. La explotación puede deducir 18.000 euros por cada empleo y año, el coste de la Seguridad Social.
Derechos históricos. Acuerdo mayoritario para eliminar progresivamente los derechos de pago históricos y los derechos individuales.
Eco-esquemas. Ayudas ligadas a las prácticas ecológicas. Se incluyen para la cubierta vegetal, tratamientos de poda, ganadería extensiva o rotación de cultivos, entre otros.
Ayuda a la renta básica. Sustituye el pago básico y la condicionalidad, y la misma supondrá el 60% de las ayudas frente al 56% actual.
Ayuda complementaria redistributiva. Propuesta para aumentar los pagos a las primeras hectáreas de pequeñas y medianas explotaciones.
 El País. V. Maté.



-Dos elementos definen la historia reciente de Afganistán: la guerra y el cultivo y la producción de opio. Ambas están intrínsecamente relacionadas. Afganistán es a día de hoy el mayor productor de opio, y por lo tanto de heroína, del planeta. En torno al 80% del mercado mundial depende de sus campos de amapolas. Campos que están atravesando una insospechada y muy provechosa transición hacia la energía solar.
Pozos. Lo cuenta Justin Rowlatt, periodista especializado en cuestiones medioambientales de la BBC, en este fascinante reportaje. Durante los últimos años los pequeños granjeros del sur de Afganistán han invertido entre $5.000 y $7.000 en pequeñas granjas solares que abastezcan sus campos de opio. La clave reside en el agua. Excavan pozos de hasta 100 metros de profundidad y conectan una bomba hidráulica para extraer el agua. La electricidad surge de las placas solares.
Boom. Los panales han favorecido un pequeño boom de granjas (PDF). Si a principios de la pasada década sólo se contaban un puñado de placas esparcidas a lo largo de la provincia de Helmand hoy hay más de 67.000. La superficie cultivable en el terreno predominantemente desértico del sur ha pasado de unas 157.000 hectáreas en 2012 a más de 344,000 en 2019. Un experto de Alcis, empresa dedicada al análisis de imágenes satelitales, calcula que se han construido unas 48.000 casas en el periodo.
Alrededor de 500.000 personas habrían migrado a la zona.
 Afganistán: la vida en un país antes y después de que lleguen los talibanes
Los porqués. Hasta la irrupción de las placas solares, los granjeros dependían de fuentes de agua más erráticas y escasas. Los pozos eran inviables porque las bombas funcionaban con diésel, no siempre fiable en regiones tan remotas. Hoy su disponibilidad de agua es infinita, lo que ha permitido a pequeños emprendedores invertir en sus granjas y disparar su productividad. Un éxito que ha atraído a otros afganos. Observar hoy Helmand desde el aire equivale a toparse con un vergel.
Todo gracias a una energía sostenible.
Economía. Por supuesto, nada de esto tiene que ver con una repentina conciencia medioambiental. El cultivo de opio es una fuente de supervivencia para miles de afganos. Se cree que en el punto álgido de la temporada emplea a más de 300.000 personas, y que llegó a representar hasta el 11% del PIB del país en 2017 (PDF), el año de mayor producción. Dos tercios del opio se procesan y transforman en heroína en laboratorios del país. Lo restante se exporta tal cual.
En total, se cree que la heroína aporta entre $6.000 millones (2017) y $2.000 millones (2018) a las arcas afganas. En un país donde más de seis millones de personas tienen problemas para alimentarse diariamente, el opio ofrece una alternativa económica incomparable. Eso sí, tan sólo recoge las migajas de un comercio, el de la heroína, que sólo en su ruta balcánica (PDF) mueve más de $28.000 millones anuales.
Política. Un sustento amenazado. Estados Unidos llegó a invertir hasta $1,5 millones anuales en su lucha contra el opio. Sus drones volatilizaron centenares de laboratorios (PDF), pero no lograron suprimir su industria. Los talibanes tienen un gran interés en proteger las granjas, dado que se embolsan unos $200 millones al año en impuestos. Pero al mismo tiempo el estado afgano, apoyado por Estados Unidos, trata de destruirlos con regularidad, para espanto de las familias que dependen del negocio.
Sea como fuere y poco a poco, es una industria que ha ido a más. Pese a que en 2018 y 2019 el volumen de hectáreas cultivadas cayó (los precios tocaron suelo, muchas granjas se hundieron), la producción siguió creciendo hasta las 6.700 toneladas métricas en todo el país, un 50% más que en 2012 (con menor número de hectáreas cultivadas). Y ahora, con la revolución solar, la industria puede crecer con mayor autonomía.
Mohorte.



-Una vez aprobado el acuerdo para la futura financiación de la PAC, y al margen de las críticas a los recortes que pueda haber, comienza el debate de las propuestas para el futuro Plan Estratégico Nacional. Y una de las primeras que se ha lanzado a hablar claro y abrir un debate necesario ha sido la organización Ehne Nafarroa, que ha propuesto retirar las ayudas a la PAC a los jubilados, aunque paralelamente propone otro tipo de ayudas europeas para compensar sus bajas pensiones.
En este sentido, la organización, señala que la gran cantidad de jubilados -más de la mitad de los beneficiarios de la PAC- es uno de los debates más importantes que debe afrontar la PAC. “Si queremos que exista un relevo generacional en nuestro sector, es importante liberar la tierra que, en lo que se refiere a la PAC, es retenida por estos agricultores y ganaderos, a los que hay que ofrecer otro tipo de soluciones distintas a percibir fondos europeos para compensar sus a menudo bajas jubilaciones».
Asimismo, y al margen de la cuestión de las ayudas a los jubilados, desde EHNE-Nafarroa valoran positivamente la apuesta por la desaparición de los derechos históricos que durante años han permitido a los llamados “agricultores de sofá” recibir importantes cantidades de dinero provenientes de fondos europeos sin apenas exigencias en cuanto a actividad agraria, por la muy flexible definición del beneficiario de ayudas directas.
Para esta siguiente reforma de la PAC, se empieza a hablar de “agricultor genuino” y es precisamente la definición del mismo uno de los aspectos clave de cara a que el dinero proveniente de la PAC acabe en quien realmente se dedica y vive del sector primario. No nos gustan los primeros matices que se le están dando a esta figura, pues se baraja desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) la condición de que sus ingresos agrarios sean el 20-30% de los totales, lo cual nos parece francamente escaso. EHNE-Nafarroa ha defendido y sigue defendiendo que la definición de “agricultor genuino” debe acercarse a la actual de Agricultor a Título Principal (ATP) de Navarra, que exige que un 50% mínimo de los ingresos deben provenir de la actividad agraria, cotizando por ella.
Por otra parte, los limites en cuanto a importes de ayudas directas por año a cada beneficiario son, a juicio de EHNE-Nafarroa, otro de los aspectos que hay que afrontar con valentía. «No se puede permitir que una persona física cobre hasta 100.000 euros anuales por tal concepto, algo que consideramos un abuso. Desconocemos si la desaparición de derechos históricos va a solucionar esta situación, muchas veces heredada y otras originada por la cesión abusiva de derechos desde la reserva. En este sentido, vemos que la postura defendida desde el Gobierno de Navarra, que establece un máximo de 60.000 euros, nos parece mucho más acertada, junto a un pago redistributivo de peso que prime el modelo de agricultura familiar».
El cumplimiento de los objetivos marcados por la Unión Europea, con un margen importante en el diseño de los futuros Planes Estratégicos de los distintos Estados, va a ser el futuro campo de batalla de la próxima reforma, con importantes aspectos, además del alcance real y práctico de los mismos, que todavía están en el aire. Desde la organización agraria se refieren a las estrategias sobre Biodiversidad y la denominada De la Granja a la Mesa, «que se anuncian como elementos centrales del denominado Pacto Verde, que esperemos no pierdan de vista la realidad diversa y humana de las agricultoras y ganaderas que forman parte del propio ecosistema agrícola y ganadero de Europa».
Agroinformación.
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