Este incremento, del que solemos quejarnos con frecuencia, se produce básicamente por dos motivos. El primero de ellos debido a las oscilaciones en el precio del suministro. El segundo, por una tendencia creciente a tener cada vez más electrodomésticos y equipos de electrónica en el hogar, y por mantenerlos encendidos más horas de las necesarias.
Para hacernos una idea, las familias consumen el 30% de la energía que se emplea en España. De este total, más del 10% se destina al transporte. El otro 20% corresponde al consumo energético de los hogares.
Y de este último porcentaje, la climatización de las viviendas es el gran enemigo del ahorro de las familias. Mantener una temperatura adecuada en el hogar durante todo el invierno se lleva aproximadamente el 40% de nuestro presupuesto energético, en contraste con el moderado 1% que gastamos en refrigerar nuestras casas en verano, si bien, ambas cifras pueden duplicarse en el caso de viviendas unifamiliares o ubicadas en zonas especialmente extremas en términos de temperatura.
A este importante capítulo destinado a la climatización le sigue el agua caliente, con un 25%; los electrodomésticos y la electrónica del hogar, con cerca de otro 14%.
Con todos estos datos, es fácil entender el esfuerzo de la industria, las administraciones y las familias por invertir en electrodomésticos más eficientes y adoptar hábitos responsables con el medio ambiente.
El fantasma de la energía es responsable de un 5% de este gasto:
El modo stand by genera cada año un 5% de la energía fantasma de los hogares. Este gasto está relacionado con todos aquellos aparatos que no están encendidos pero tampoco están apagados. Siguen enchufados, con la luz verde o roja parpadeante, y por lo tanto gastando.
Debemos saber cuales que los aparatos que más consumen en stand-by son el aire acondicionado, los discos duros multimedia y las impresoras, pero también televisores, equipos de música etc. Es esencial tomar conciencia de cuales son aquellos aparatos que generan un gasto inútil y desconectarlos al llegar la noche, o al salir de fin de semana o vacaciones.
Como ejemplo, un televisor LCD de 37 pulgadas tiene un gasto encendido de 100 W. Su consumo en stand by es de 3 w. Si al llegar a casa las 21 horas encendemos el Tv durante tres horas, el consumo del TV durante las horas que ha estado parado representaría el 17 % del consumo total diario, consumo que desaparecería con el pequeño gesto de apagar el TV al irnos a la cama. Mi consejo a los consumidores es que busquen alternativas entre las distintas comercializadoras eléctricas con el objetivo de encontrar la oferta que mejor se ajuste a sus necesidades. Un estudio personalizado de sus facturas energéticas, les ayudará a conseguir las claves.
Actualmente existen múltiples promociones, planes específicos, tarifas planas dirigidas a evitar los picos y subidas en el consumo de energía a lo largo del año y descuentos al contratar más de un servicio.
Sin duda, con la puesta en marcha de estas recomendaciones, será posible reducir la factura energéticas de los hogares y, sobre todo, contribuir a un desarrollo más sostenible de nuestra economía
